
Construcción en seco: la respuesta del sector ante el desafío del uso del agua en Argentina
Con un consumo hídrico elevado en los métodos tradicionales, la industria de la construcción enfrenta una presión creciente para reconvertirse. En este escenario, los sistemas en seco ganan terreno en el país al combinar eficiencia ambiental, menor uso de recursos y ventajas operativas en sectores clave como energía y minería.
En un contexto global atravesado por la escasez de agua, la construcción emerge como una de las actividades con mayor impacto sobre este recurso. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en los próximos años cerca de la mitad de la población mundial vivirá en zonas con estrés hídrico, lo que obliga a repensar prácticas productivas intensivas en consumo.
Dentro de ese escenario, la industria de la construcción explica alrededor del 16% del uso global de agua dulce. En Argentina, esta problemática adquiere mayor relevancia en regiones como la cordillera y zonas áridas, donde la disponibilidad del recurso es limitada y su gestión se vuelve estratégica.
Los sistemas tradicionales, basados en procesos húmedos, concentran gran parte de este consumo. La utilización de cemento, cal, ladrillos y morteros implica una alta demanda de agua en distintas etapas de obra, desde la elaboración de materiales hasta su aplicación y posterior limpieza.
Steel frame: eficiencia hídrica y cambio de paradigma
Frente a este modelo, la construcción en seco comenzó a consolidarse como una alternativa viable y cada vez más extendida. El sistema steel frame, basado en estructuras de perfiles de acero galvanizado, reduce de manera significativa la dependencia del agua en el proceso constructivo.
A diferencia de los métodos convencionales, que pueden requerir hasta 700 litros de agua por metro cuadrado, los sistemas en seco prácticamente eliminan este consumo durante el montaje. La lógica de ensamblaje mecánico y la incorporación de aislaciones sin mezclas húmedas permiten avanzar en obra con una huella hídrica mínima.
“Si desde el sector queremos avanzar hacia una construcción sustentable, es necesario que tengamos en cuenta el uso del agua y trabajemos activamente en su reducción. El Steel Framing permite llevar adelante una construcción de calidad y eficiencia sin depender del agua como recurso. Podemos reducir prácticamente a cero el consumo de agua en las envolventes del edificio”, comenta Francisco Pedrazzi, presidente del Instituto de la Construcción en Seco (INCOSE).
Este enfoque no solo responde a una necesidad ambiental, sino que también introduce mayor previsibilidad en los procesos, al reducir variables asociadas al clima y los tiempos de secado.
Impacto ambiental y ventajas operativas
El ahorro de agua es solo uno de los beneficios que explican la expansión de estos sistemas en Argentina. La construcción en seco permite reducir hasta un 80% la generación de residuos en comparación con técnicas tradicionales, lo que disminuye la presión sobre rellenos sanitarios y optimiza la gestión de obra.
A esto se suma un mejor desempeño energético de las edificaciones. Gracias a sus características de aislación térmica, este tipo de construcciones puede reducir hasta un 60% el consumo energético en la etapa operativa, un factor clave en un contexto de transición energética.
La velocidad de ejecución es otro diferencial. En sectores como el petróleo, el gas, la minería y la energía, donde los tiempos de instalación impactan directamente en la productividad, los sistemas en seco permiten montar campamentos, naves industriales y áreas operativas en plazos significativamente más cortos.
“Si desde el sector queremos realizar una construcción sustentable, es necesario que tengamos en cuenta el uso del agua para reducir su utilización. Y con este objetivo en mente, es necesario buscar una alternativa confiable que nos permita lograrlo. El Steel Framing como sistema constructivo brinda beneficios que permiten reducir prácticamente a cero la utilización de agua en las envolventes, prescindiendo de la misma en el armado de los paneles que conforman los muros y tabiques, su sistema de aislación térmica y acústica y las terminaciones. Esto nos garantiza construir con un sistema confiable que nos hace protagonistas de un cambio que impacta de manera positiva en el ahorro del agua”, agrega Pedrazzi. “La sustentabilidad no es solo ambiental, también económica y productiva: menos residuos, menos tiempos ociosos y menos consumo energético”.
Argentina y el avance de la construcción sustentable
El país muestra señales de avance en materia de construcción sustentable. Actualmente ocupa el quinto lugar en América Latina en adopción de estándares internacionales como LEED, con más de 400 proyectos registrados y más de 170 certificados.
Las tendencias hacia 2026 apuntan a profundizar la integración de modelos de economía circular, incorporando materiales reciclados y biomateriales en los procesos constructivos. En este esquema, el acero —principal componente del steel frame— se posiciona como un insumo clave por su capacidad de reciclaje total.
El crecimiento de estas soluciones refleja un cambio estructural en la industria, donde la sostenibilidad deja de ser un diferencial para convertirse en un requisito.

