
Buenos Aires se suma a un programa global para electrificar el transporte público
La capital argentina fue incorporada a una iniciativa internacional que promueve el desarrollo de sistemas urbanos más eficientes mediante innovación tecnológica y gestión energética avanzada. El esquema prevé financiamiento, cooperación técnica y proyectos piloto orientados a mejorar el desempeño operativo del transporte.
La Ciudad de Buenos Aires fue seleccionada para participar del programa internacional eBRT2030, una iniciativa financiada por la Unión Europea que apunta a acelerar la transición hacia sistemas de transporte público eléctricos, conectados y sustentables.
El proyecto reúne a distintas ciudades bajo un esquema de cooperación internacional enfocado en el desarrollo de soluciones tecnológicas aplicadas a la movilidad urbana. Entre sus principales objetivos se destacan la reducción de emisiones, la digitalización de los servicios y la mejora de la eficiencia operativa de los sistemas de transporte.
Buenos Aires se incorporó al denominado International Cluster City, un grupo de ciudades piloto que incluye a Ciudad del Cabo, Curitiba y Kigali. La selección se realizó tras un proceso competitivo en el que participaron 25 ciudades de distintas regiones del mundo.
Gestión energética como eje de la transformación
La implementación del programa en el ámbito local se desarrollará en articulación con la Urban Electric Mobility Initiative (UEMI), responsable de coordinar la ejecución técnica en las ciudades participantes.
En este marco, Buenos Aires avanzará con dos líneas de trabajo centradas en la optimización del uso de la energía en el sistema de colectivos eléctricos, un aspecto clave para garantizar la sustentabilidad y escalabilidad de la electromovilidad.
El primer eje contempla la implementación de un sistema de carga inteligente o smart charging. Esta herramienta permitirá gestionar la recarga de las unidades en función de variables como la demanda del servicio, la disponibilidad de la red eléctrica y los costos de la energía en distintos momentos del día.
El objetivo es evitar picos de consumo que puedan tensionar la infraestructura eléctrica, mejorar la eficiencia operativa del sistema y optimizar el uso de los recursos existentes. En términos prácticos, se trata de alinear la operación del transporte con la lógica del sistema energético.
Almacenamiento y renovables: el siguiente paso
El segundo componente del proyecto está orientado a evaluar la incorporación de sistemas de almacenamiento energético mediante baterías, conocidos como BESS (Battery Energy Storage Systems), en las estaciones de carga.
Estas soluciones permiten almacenar energía en momentos de menor demanda o menor costo y utilizarla en horarios pico, cuando el consumo es más elevado o el suministro puede resultar más crítico. También funcionan como respaldo ante eventuales interrupciones en la red.
Además, se analizará la viabilidad de integrar fuentes renovables —particularmente energía solar— en la infraestructura de carga. Esta combinación apunta a reducir aún más la huella de carbono del sistema y a fortalecer la autonomía energética de la operación.
El desarrollo de estos estudios resulta clave para definir modelos de implementación que puedan escalarse en el futuro, especialmente en redes de transporte de alta demanda.
Financiamiento y desarrollo técnico local
Como parte de su incorporación al programa, la Ciudad recibirá una subvención de 120.000 euros destinada a la ejecución de estas iniciativas. Los fondos serán utilizados para financiar estudios, desarrollo de soluciones tecnológicas y tareas de planificación.
La implementación estará a cargo de equipos técnicos vinculados a las áreas de movilidad y planificación urbana del gobierno porteño, en coordinación con los organismos internacionales que participan del proyecto.
Este esquema de trabajo combina financiamiento externo con desarrollo local, lo que permite adaptar las soluciones a las particularidades del sistema de transporte de Buenos Aires, uno de los más extensos y complejos de la región.

