
Viajes sustentables: la brecha entre intención y acción que divide a las generaciones
Un informe global de Booking revela que, aunque la mayoría de los viajeros prioriza el impacto ambiental, existen diferencias marcadas según la edad. Mientras los más jóvenes declaran mayor compromiso, son los mayores quienes adoptan más prácticas concretas, en un contexto donde el clima extremo redefine decisiones.
El último relevamiento de Booking.com expone una paradoja en la evolución del turismo sustentable. A nivel global, el 85% de los viajeros considera importante reducir el impacto ambiental de sus desplazamientos. Sin embargo, esa percepción no se traduce de igual manera en acciones concretas según el grupo etario.
El estudio, basado en 32.500 encuestados de 35 mercados —incluida Argentina—, muestra que las generaciones más jóvenes lideran en intención, pero quedan rezagadas en la adopción de medidas prácticas. En contraste, los segmentos de mayor edad, con menor nivel de declaración, exhiben comportamientos más consistentes con la sustentabilidad.
Este desacople entre discurso y acción se convierte en uno de los principales desafíos para la industria turística, que busca consolidar un modelo más eficiente desde el punto de vista ambiental.
Los mayores, más activos en la práctica
A pesar de que solo el 47% de los baby boomers manifiesta querer viajar de forma más sustentable en el próximo año —por debajo del 75% de la generación Z o el 71% de los millennials—, son quienes muestran mayor predisposición a modificar hábitos.
Entre quienes planean adoptar prácticas más responsables, el 67% de los boomers asegura que reducirá residuos durante sus viajes, superando al resto de las generaciones. Lo mismo ocurre con el consumo energético: un 60% declara que limitará el uso de aire acondicionado y electricidad, por encima de los más jóvenes.
También lideran en el apoyo a economías locales, con un 59% que priorizará comercios independientes, y en la elección de viajar fuera de temporada alta, con un 63%, lo que contribuye a reducir la presión sobre destinos saturados.
Estos datos reflejan una mayor internalización de hábitos sustentables en los segmentos de mayor edad, más allá de su menor exposición discursiva.
Jóvenes, con foco en experiencias y conciencia social
Del otro lado, las generaciones más jóvenes muestran un perfil distinto, con mayor orientación hacia experiencias vinculadas a la cultura y el ambiente. En el último año, el 30% de los millennials y el 29% de la generación Z participó en actividades relacionadas con comunidades originarias o culturas locales, superando ampliamente a los boomers.
También lideran en iniciativas vinculadas a la conservación ambiental: alrededor de un cuarto de los viajeros jóvenes participó en experiencias orientadas a la protección de ecosistemas o vida silvestre, frente a apenas un 9% de los mayores.
Este comportamiento sugiere que, si bien adoptan menos prácticas cotidianas, los viajeros jóvenes buscan un vínculo más directo con el impacto social y ambiental de sus decisiones.
El clima extremo redefine el mapa turístico
Más allá de las diferencias generacionales, el informe identifica un factor transversal que condiciona a todos los viajeros: el cambio climático. Los fenómenos meteorológicos extremos comienzan a influir de manera decisiva en la planificación de los viajes.
El 74% de los encuestados afirma tener en cuenta estos riesgos al elegir destino y fechas, mientras que un 68% evita lugares con condiciones climáticas adversas. Además, más de la mitad considera que el clima extremo introduce un nivel de incertidumbre que complica la toma de decisiones.
En términos concretos, un 31% de los viajeros modificó o canceló sus planes en el último año debido a eventos como olas de calor, incendios o inundaciones. Asimismo, el 55% señaló que ciertos destinos se volvieron demasiado calurosos, y un 52% eliminó opciones de su lista por estos motivos.
Este cambio de comportamiento refleja una adaptación progresiva del turismo a un entorno climático más volátil.
Nuevos patrones en la planificación de viajes
El estudio también muestra una evolución en la forma en que se toman decisiones. A nivel global, el 43% de los viajeros planea evitar destinos masificados, mientras que un 42% optará por viajar fuera de temporada alta y un 25% buscará climas más moderados.
Entre quienes eligen destinos menos concurridos, el 44% lo hace para no contribuir al turismo excesivo. En el caso de los viajes fuera de temporada, el 37% busca aliviar la presión sobre los destinos, lo que evidencia una mayor conciencia sobre el impacto del turismo.
En paralelo, crece la demanda de alojamientos con certificaciones sustentables. Más de un tercio de los viajeros de todas las edades planea hospedarse en este tipo de establecimientos, en línea con una tendencia que ya registró 100 millones de noches reservadas bajo este criterio durante 2025.
Una transformación en marcha
“Según el informe de viajes y sustentabilidad de este año, mientras que las generaciones pueden tener concepciones diferentes de lo que implica un viaje más sustentable, adaptarse a las condiciones meteorológicas extremas y evitar activamente las multitudes son ahora la norma en todas las edades”, afirmó Danielle D’Silva.
“Nos motiva ver la gran cantidad de formas en que las personas ya viajan de manera más sostenible y cómo planean continuar haciéndolo. No importa si se trata de las 100 millones de noches que los viajeros reservaron en propiedades que muestran un certificado de sustentabilidad de terceros en nuestras plataformas en 2025, el uso del transporte público o el alquiler de un vehículo eléctrico para moverse en sus viajes, o también la elección de destinos más frescos y tranquilos. Como líder mundial en el sector de los viajes, queremos facilitarle tanto a los viajeros como a nuestros socios la posibilidad de seguir tomando decisiones más sustentables para que todos puedan seguir disfrutando de los beneficios que aportan los viajes y para que tanto visitantes como residentes puedan seguir disfrutando de los destinos.”
El informe deja en evidencia que la transición hacia un turismo más sustentable ya está en marcha, aunque con ritmos y enfoques distintos según cada generación.

