El proyecto es impulsado por la empresa estatal Corfone en Junín de los Andes y demandará una inversión superior a los USD 3 millones. La iniciativa permitirá aprovechar residuos de la industria maderera para producir biocombustible sólido destinado principalmente a localidades sin acceso a la red de gas natural.
La provincia de Neuquén comenzó a avanzar en la construcción de su primera planta de pellets de biomasa forestal, un proyecto orientado a generar combustible para calefacción a partir de residuos de la actividad maderera.
La iniciativa es desarrollada por Corfone en la localidad de Junín de los Andes y prevé una capacidad de producción cercana a las 6.000 toneladas anuales.
En los últimos días arribó al país el equipamiento principal de la planta, compuesto por nueve contenedores provenientes de Italia. La carga incluye prensas peletizadoras, sistemas de secado, molienda y enfriamiento, que representan aproximadamente la mitad de la inversión total prevista para el proyecto.
La obra civil avanza en paralelo en el predio industrial donde funcionará la planta. Según indicaron desde la empresa, el galpón principal ya fue techado y continúan los trabajos de cerramiento y acondicionamiento de las instalaciones.
El objetivo es abastecer zonas sin red de gas
El proyecto busca ampliar las opciones de calefacción en localidades cordilleranas y sectores de la Patagonia donde la red de gas natural todavía no posee cobertura total.
En muchas de esas regiones, los hogares dependen actualmente de leña o combustibles líquidos con elevados costos logísticos. La producción local de pellets permitiría ofrecer una alternativa con mayor eficiencia energética y menores emisiones.
Los pellets son pequeños cilindros fabricados mediante la compactación de biomasa seca y molida, sin aditivos químicos. Se producen principalmente a partir de aserrín, viruta y otros residuos forestales que habitualmente no poseen valor comercial dentro de la cadena maderera tradicional.
Su principal ventaja es la alta densidad energética en comparación con la madera convencional, lo que facilita el almacenamiento, el transporte y la combustión en estufas y calderas diseñadas específicamente para este combustible.
Desde Corfone sostienen que el proyecto también permitirá transformar residuos industriales en un nuevo producto comercializable, mejorando la eficiencia económica de la actividad forestal regional.
La empresa estatal fue creada en 1974 y concentra buena parte de la actividad vinculada al manejo y aprovechamiento de recursos forestales en la provincia.
Financiamiento y agregado de valor regional
La inversión total supera los USD 3 millones y el financiamiento fue estructurado mediante un esquema de leasing impulsado por Gas y Petróleo del Neuquén, conocida como GyP.
El desarrollo de la planta forma parte de una estrategia más amplia vinculada al aprovechamiento energético de biomasa y al fortalecimiento de cadenas productivas regionales.
Además de abastecer el mercado de calefacción residencial, la iniciativa busca generar nuevos ingresos para el sector forestal mediante el aprovechamiento de subproductos que actualmente tienen escaso valor económico.
El proyecto también contempla impacto sobre empleo local y servicios asociados a la operación industrial, logística y distribución del combustible.
En Argentina, el mercado de pellets todavía posee una escala limitada y se concentra principalmente en provincias con fuerte actividad forestal, como Misiones, Corrientes, Entre Ríos y regiones de la Patagonia.
Sin embargo, la demanda viene creciendo de forma gradual en los últimos años, especialmente en zonas donde existen dificultades de acceso al gas natural.
El sector avanza hacia mayores estándares ambientales
El desarrollo de la biomasa también comenzó a ganar espacio dentro de la agenda regulatoria nacional. En ese marco, el nuevo ENReGE realizó recientemente un taller técnico orientado a la medición y evaluación de emisiones en centrales térmicas que utilizan biomasa como combustible.
El organismo, que unificó funciones previamente distribuidas entre ENRE y ENARGAS, convocó a empresas generadoras y especialistas para trabajar sobre metodologías de monitoreo de contaminantes atmosféricos.
Participaron además técnicos de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), quienes presentaron procedimientos vinculados a la medición de monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno y material particulado en instalaciones de biomasa.
Uno de los ejes del encuentro fue la necesidad de desarrollar protocolos específicos para este tipo de combustibles, ya que la biomasa presenta características operativas distintas a las del gas natural o el gasoil.
Factores como el contenido de humedad, la heterogeneidad del material y las condiciones de combustión generan perfiles de emisión variables que requieren metodologías de control adaptadas a cada tecnología.
El avance de proyectos como la planta de pellets de Junín de los Andes y la creciente incorporación de biomasa en generación térmica muestran que este segmento comienza a ganar mayor presencia dentro de la matriz energética regional.


