La mina de oro ubicada en la Puna salteña profundizó durante 2025 sus programas de desarrollo comunitario, avanzó en la incorporación de fuentes renovables para abastecer sus operaciones y fortaleció sus políticas de uso eficiente del agua. El balance anual también destacó la participación de proveedores nacionales y la generación de empleo local.
La mina Lindero, emplazada en la Puna de Salta y operada por Mansfield Minera, consolidó durante 2025 su aporte a la economía regional con compras a proveedores nacionales por US$106 millones y una inversión cercana a los US$590.000 en programas comunitarios desarrollados en su área de influencia.
Los datos forman parte del Informe de Sustentabilidad 2025 difundido por Fortuna Mining, compañía canadiense que controla el proyecto aurífero y que presentó un balance sobre el desempeño económico, social y ambiental de sus operaciones en América Latina y África Occidental.
Actualmente, Lindero constituye uno de los principales activos productivos de la compañía junto con las minas Caylloma, en Perú, y Séguéla, en Costa de Marfil. Durante el último año, el yacimiento salteño produjo 87.490 onzas de oro y continuó ejecutando campañas de exploración destinadas a ampliar el conocimiento geológico de las áreas cercanas.
Uno de los aspectos destacados por la empresa fue el nivel de integración con la economía local. Al cierre de 2025, la operación registró una dotación de 683 trabajadores directos y 408 contratistas. Del total del personal, el 98% correspondió a trabajadores argentinos, mientras que tres de cada diez empleados provenían de comunidades ubicadas en la zona de influencia del proyecto.
Viviendas, empleo y desarrollo comunitario
El reporte también puso el foco en distintas iniciativas orientadas al desarrollo de las comunidades de la región.
Entre ellas sobresale un programa habitacional impulsado en conjunto con la localidad de Tolar Grande, que contempla la construcción de seis viviendas sociales destinadas a familias del lugar. Según informó la compañía, hacia fines de 2025 las obras presentaban un avance cercano al 60%.
La minera destacó además que la contratación de mano de obra local y la participación de proveedores argentinos continúan siendo pilares de su estrategia de desarrollo regional. En ese sentido, la inversión en bienes y servicios dentro del país representó una de las principales contribuciones económicas asociadas a la operación.
La compañía señaló que el fortalecimiento de los vínculos con las comunidades forma parte de una política orientada a consolidar relaciones de largo plazo y acompañar el crecimiento de localidades que históricamente estuvieron vinculadas a la actividad minera en la Puna.
Energía renovable y gestión ambiental
Uno de los hitos más relevantes del año fue la entrada en operación de la planta solar fotovoltaica construida dentro del complejo minero.
La instalación comenzó a funcionar en junio y actualmente aporta más del 38% de la energía consumida por Lindero. Se trata de uno de los proyectos de generación renovable más importantes implementados en una explotación minera de Argentina y forma parte de la estrategia de reducción de emisiones impulsada por la compañía.
A nivel corporativo, Fortuna Mining informó que el 17% de toda la energía utilizada en sus operaciones durante 2025 provino de fuentes renovables, mejorando los registros alcanzados el año anterior.
La gestión del agua también ocupó un lugar central dentro del informe debido a las características ambientales de la región puneña. La empresa explicó que continuó desarrollando estudios hidrogeológicos, evaluaciones climáticas y balances hídricos para optimizar el uso de los recursos y anticipar posibles escenarios de estrés hídrico.
En el caso específico de Lindero, se realizaron análisis vinculados a riesgos de sequía y disponibilidad futura de agua, con el objetivo de fortalecer la planificación operativa de largo plazo.
El reporte señala además que durante 2025 no se registraron incidentes ambientales significativos ni incumplimientos normativos relevantes vinculados al manejo del recurso hídrico. En conjunto, las operaciones de Fortuna lograron reciclar o reutilizar el 65% del agua utilizada, superando el 58% reportado un año antes.
Seguridad y certificaciones internacionales
En materia de seguridad laboral, la compañía reportó mejoras en sus indicadores. La tasa de frecuencia de lesiones con tiempo perdido se ubicó en 0,00, mientras que la tasa total de lesiones registrables alcanzó 0,74, reflejando una evolución favorable respecto de ejercicios anteriores.
Fortuna también informó que todas sus minas en producción cuentan con certificaciones ISO 45001 en salud y seguridad ocupacional e ISO 14001 en gestión ambiental.
En paralelo, Lindero continuó avanzando en el proceso de certificación bajo el Código Internacional para el Manejo del Cianuro (ICMC), uno de los estándares más exigentes de la industria aurífera para verificar prácticas seguras en el transporte, almacenamiento y utilización de este insumo.
A nivel global, la empresa cerró el año con 4.286 trabajadores distribuidos entre sus distintas operaciones, un 33% de empleados provenientes de comunidades locales y un 93% de personal nacional en los países donde desarrolla actividades. Además, reportó la ausencia de conflictos comunitarios significativos o interrupciones operativas asociadas a factores sociales, consolidando un año marcado por la continuidad productiva y el fortalecimiento de sus programas de sustentabilidad.


