
Envases de fitosanitarios: por qué el lavado correcto sigue siendo un desafío para el agro
La gestión de los envases vacíos de fitosanitarios ganó escala en los últimos años gracias a un sistema que ya recuperó más de 25 millones de kilos de plástico en todo el país. Sin embargo, una parte significativa del material recolectado todavía no puede reincorporarse al circuito productivo por errores en el tratamiento previo realizado en el campo.
CampoLimpio es una asociación conformada por más de 110 empresas del sector que implementa y articula el único sistema formal de gestión integral que recupera los envases vacíos de fitosanitarios del campo argentino. Su misión parte de la certeza de que la gestión inadecuada de esos envases constituye un riesgo concreto para la salud de las personas, el suelo, el agua y los animales. Por eso, a través de un nuevo paradigma de economía circular en el sector productivo, trabaja para darle una segunda oportunidad al plástico de los envases vacíos de fitosanitarios, reinsertándolo en el circuito productivo en usos seguros y autorizados.
Cuando los envases no ingresan al circuito formal, el plástico queda expuesto a destinos prohibidos y puede convertirse en materia prima de bolsas, cubiertos, juguetes u otros utensilios, poniendo en riesgo la salud de quienes entren en contacto con esos objetos. Por eso, productores, distribuidores, aplicadores, empresas y autoridades son parte indispensable del funcionamiento de un sistema seguro, formal y autorizado que busca que ningún envase vacío quede en el campo argentino.
Las cifras del sistema: avances y desafíos
En los últimos tres años, el recupero creció un 30% interanual en promedio, consolidando un modelo que transforma un residuo del agro en insumo productivo. Desde sus inicios, CampoLimpio recuperó más de 25 millones de kilos de envases vacíos de fitosanitarios. La red territorial que sostiene esos volúmenes comprende más de 95 Centros de Almacenamiento Transitorio (CAT) distribuidos en 22 provincias. Posicionado como el segundo sistema de su tipo en América Latina en términos de recupero y el tercero a nivel mundial, el modelo que se viene construyendo en Argentina tiene una proyección que excede las fronteras del país.
Sin embargo, los números también revelan la brecha que persiste: durante el 2025 más de 1,3 millones de kilos de plástico quedaron fuera del circuito productivo por no contar con el correcto lavado.
Sin el correcto lavado previo, el proceso no puede continuar. Un bidón de 20 litros correctamente lavado y tratado puede transformarse en un metro de caño tritubo para fibra óptica, uno de los 19 usos autorizados por la normativa vigente.
En el marco del Día del Ambiente, construir un agro más sustentable es un proceso que no se mide en gestos aislados, sino en hábitos que se consolidan con el tiempo. La concientización avanza, el sistema crece y los números lo demuestran. El camino es largo, pero es el correcto: cada envase lavado y entregado al sistema formal es una prueba de que, cuando todos los actores de la cadena asumen su responsabilidad, el cambio es posible.

