Cómo el calor extremo transformó la infraestructura de los grandes estadios

Cómo el calor extremo transformó la infraestructura de los grandes estadios

Las altas temperaturas dejaron de ser un factor secundario en la organización de las grandes competencias deportivas. Desde los estadios climatizados de Qatar hasta las medidas previstas para el Mundial 2026, la gestión térmica gana protagonismo en el diseño y operación de la infraestructura deportiva.

Las condiciones climáticas se transformaron en uno de los principales factores a considerar en la organización de los grandes eventos deportivos. El calor extremo registrado en distintas sedes del Mundial de Clubes volvió a poner el foco sobre un aspecto que suele pasar desapercibido para el público: la infraestructura destinada a controlar la temperatura, la ventilación y las condiciones ambientales dentro de los estadios.

La preocupación no es nueva. Durante la Copa del Mundo de Qatar 2022, disputada en uno de los países más calurosos del planeta, la ingeniería aplicada a la climatización se convirtió en un elemento central para garantizar el desarrollo de los partidos. Los estadios incorporaron sistemas capaces de mantener temperaturas adecuadas tanto para los jugadores como para los espectadores y las superficies de juego.

En ese torneo, Daikin participó en el desarrollo de soluciones de refrigeración para los ocho estadios mundialistas, además de centros de entrenamiento e instalaciones complementarias. El proyecto contempló más de 124.000 toneladas de refrigeración instaladas mediante tecnologías diseñadas para optimizar el consumo energético y mantener condiciones controladas en espacios abiertos y semiabiertos.

El desafío climático llega al Mundial 2026

La cuestión vuelve a ocupar un lugar central de cara a la próxima Copa del Mundo, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá.

Ante la previsión de jornadas con temperaturas elevadas en varias sedes, la FIFA confirmó la implementación de pausas obligatorias de hidratación de tres minutos en cada tiempo de juego. La medida se aplicará independientemente de las condiciones meteorológicas y forma parte de una estrategia más amplia para reducir los riesgos asociados al estrés térmico.

A esto se sumarán estaciones de hidratación para el público, áreas de enfriamiento, espacios con nebulización y sectores climatizados destinados a mejorar las condiciones de permanencia de los espectadores.

“Los grandes eventos deportivos muestran algo que cada vez vemos con más frecuencia en múltiples industrias: la climatización dejó de ser un servicio complementario para convertirse en una pieza estratégica de la infraestructura. Hoy hablamos de soluciones que contribuyen al confort de las personas, al cuidado de los recursos energéticos y a la sostenibilidad de los espacios”, señaló Carlos Sorrenti, Gerente de División Comercial, de Daikin Argentina.

El césped también depende de la tecnología

La gestión de la temperatura no impacta únicamente en las personas. El césped de los estadios requiere parámetros específicos de humedad, circulación de aire y temperatura para conservar sus condiciones durante competencias de alta exigencia.

Por esa razón, los recintos deportivos más modernos incorporan sistemas capaces de monitorear variables ambientales en tiempo real y ajustar automáticamente distintos parámetros operativos.

La tendencia responde a una necesidad cada vez más extendida dentro de la industria deportiva: asegurar la calidad de las superficies de juego incluso en escenarios climáticos adversos.

El caso argentino

En Argentina, uno de los ejemplos más representativos es el Estadio Único Madre de Ciudades, en Santiago del Estero, una provincia que registra algunas de las temperaturas más elevadas del país durante buena parte del año.

La climatización del complejo fue desarrollada por Daikin mediante una combinación de tecnologías de alta eficiencia con una capacidad total de 430 HP. El sistema permite acondicionar de manera diferenciada sectores como vestuarios, salas de prensa, zonas mixtas, cabinas para periodistas y espacios destinados al público.

Además, toda la operación se administra desde una plataforma centralizada que facilita el monitoreo y el mantenimiento de las instalaciones.

“Durante años, la climatización fue percibida como un aspecto secundario dentro de la infraestructura deportiva. Hoy vemos que es una herramienta estratégica para enfrentar los desafíos que plantea el cambio climático, mejorar la experiencia de las personas y optimizar el uso de la energía. Gran parte de estas soluciones son invisibles para el público, pero resultan fundamentales para que un estadio funcione de manera eficiente y sostenible”, agregó Sorrenti.