“El almacenamiento va a impulsar al sector, pero hay que resolver cuestiones estructurales”

“El almacenamiento va a impulsar al sector, pero hay que resolver cuestiones estructurales”

El gerente general de la Cámara de Generadores y Cadena de Valor de Energías Renovables (CEA), Héctor Ruiz Moreno, analizó el avance de los proyectos de almacenamiento energético en Argentina, destacó las perspectivas de AlmaSADI y advirtió sobre los desafíos que aún enfrenta el sector para sostener nuevas inversiones y ampliar la demanda de energía renovable.

El almacenamiento energético se perfila como uno de los segmentos con mayor proyección dentro del mercado eléctrico argentino. Tras la experiencia piloto de Alma GBA y el lanzamiento de AlmaSADI, el sector espera una expansión de las inversiones en sistemas de baterías, una tecnología que promete mejorar la integración de las energías renovables y aportar mayor flexibilidad al sistema.

Sin embargo, los referentes de la industria advierten que el crecimiento del almacenamiento no resolverá por sí solo los desafíos que enfrenta el sector renovable. La necesidad de ampliar la infraestructura de transporte, garantizar estabilidad regulatoria y generar nuevas condiciones para la inversión siguen ocupando un lugar central en la agenda.

En diálogo con Gerencia Ambiental, Héctor Ruiz Moreno, gerente general de la Cámara de Generadores y Cadena de Valor de Energías Renovables (CEA), analizó el avance de los proyectos de almacenamiento, las perspectivas de AlmaSADI y las asignaturas pendientes para consolidar el desarrollo de las energías renovables en Argentina.

—¿Cómo observa el crecimiento de los sistemas de almacenamiento con baterías y su relación con el sector renovable?

—El almacenamiento con baterías es un negocio nuevo y representa una etapa diferente para el sector energético argentino. Se trata de una tecnología que en otros países ya tiene un mayor desarrollo y que para nosotros implica avanzar hacia una nueva instancia de crecimiento.

Actualmente existen dos iniciativas importantes. La primera es la licitación que ya se realizó en el Área Metropolitana de Buenos Aires, conocida como Alma GBA. Se trató de una experiencia piloto vinculada a Edenor y Edesur. Lo particular es que no surgió a partir de una regulación específica para almacenamiento, sino que se desarrolló dentro del marco normativo ya existente, principalmente la Ley 24.065.

Desde la cámara observamos una participación importante de empresas relevantes del sector. Aunque se trata de proyectos de menor escala respecto de los que se vieron en las licitaciones RenovAr, generaron un interés concreto entre compañías que ya tienen experiencia en energía eólica y solar.

Creemos que fue un primer paso positivo. Más adelante podrán hacerse evaluaciones más profundas, pero una definición prudente hoy es que la experiencia fue exitosa.

—¿Qué diferencias presenta AlmaSADI respecto de esa primera experiencia?

—AlmaSADI es un segundo paso, mucho más amplio y con un marco regulatorio específico. Está respaldado por la Resolución 50/2026 de la Secretaría de Energía, que aprueba los pliegos, define el rol de Cammesa como comprador y establece contratos de largo plazo de hasta 15 años, además de los requisitos técnicos para los proyectos.

Mientras que Alma GBA fue una experiencia piloto basada en la normativa general existente, AlmaSADI institucionaliza el almacenamiento mediante una regulación específica.

La licitación AlmaSADI tuvo una respuesta inédita entre compañías del sector eléctrico.

La apertura de sobres técnicos reveló que 37 empresas nacionales e internacionales presentaron 235 ofertas para instalar sistemas de almacenamiento con baterías por más de 8.300 MW de potencia, un volumen que superó en más de 1.090% la meta inicial fijada por el Gobierno de 700 MW.

Es decir, la potencia ofrecida equivale a casi doce veces el objetivo previsto por la licitación.

El gerente general de la Cámara de Generadores y Cadena de Valor de Energías Renovables (CEA), Héctor Ruiz Moreno

El gerente general de la Cámara de Generadores y Cadena de Valor de Energías Renovables (CEA), Héctor Ruiz Moreno

—¿Qué aporte puede hacer el almacenamiento al desarrollo de las energías renovables?

—Además de constituir un negocio específico, el almacenamiento va a contribuir a la sustentabilidad del sistema, al respaldo de la generación renovable y al cumplimiento de las obligaciones de entrega de energía.

También es posible que aparezcan desarrollos híbridos. Ya existen experiencias en las que la generación eólica y solar se complementan entre sí, por lo que no descartaría que las baterías terminen integrándose a esos esquemas. Podrían funcionar como una tecnología independiente, pero también como una herramienta de consolidación para los proyectos renovables.

Creo que esto va a ser un impulso importante para el sector.

—¿Cuáles son hoy los principales desafíos pendientes para las renovables?

—Hay cuestiones que todavía no se han resuelto y que son fundamentales. La primera es la prórroga de la Ley 27.191 de Energías Renovables.

Desde la CEA creemos que esa extensión debe realizarse mediante una ley específica. No estamos planteando la continuidad de beneficios fiscales como la amortización acelerada o la devolución del IVA. Lo que necesitamos es preservar la estabilidad fiscal y la seguridad jurídica, que son los elementos que los inversores consideran más importantes.

Hoy existen algunas jurisdicciones que analizan crear nuevas tasas o modificar las actuales. Son situaciones que generan incertidumbre y que la Ley 27.191 ayudó a evitar durante años.

Por eso consideramos que avanzar con su prórroga es una condición clave para sostener el flujo de inversiones.

—¿Qué ocurre con el Mercado a Término de Energías Renovables (MATER)?

—Si algunos de estos temas no se resuelven, el MATER tiene un límite natural. La demanda no es infinita.

Cada vez hay menos empresas disponibles para contratar energía renovable. No se trata de una decisión de Cammesa ni de los organismos reguladores, sino de una cuestión vinculada a la propia dinámica del mercado.

Por eso es importante ampliar la demanda mediante nuevas inversiones, contratos de mayor plazo y un contexto macroeconómico que genere previsibilidad.

—¿La infraestructura eléctrica sigue siendo un cuello de botella?

—Sin dudas. El transporte sigue siendo uno de los principales desafíos.

Si no hay expansión de la red eléctrica, no importa cuántos proyectos de generación se desarrollen porque no habrá forma de transportar esa energía hacia los centros de consumo.

Desde la cámara hemos impulsado propuestas concretas para ampliar la infraestructura y creemos que tanto el sector privado como las autoridades coinciden en la necesidad de avanzar en esa dirección.

Esperamos que próximamente se generen los mecanismos regulatorios necesarios para que esas inversiones puedan concretarse.

—¿Qué rol puede jugar la minería en la expansión de la demanda de energía renovable?

—La minería representa una oportunidad enorme. Son inversiones muy importantes y de largo plazo que necesitan energía eléctrica, especialmente energía renovable cuando se trata de proyectos orientados a la exportación.

Sin embargo, hoy las empresas mineras todavía no están firmando contratos firmes de abastecimiento renovable.

Creemos que esto responde a un conjunto de factores, entre ellos la estabilidad macroeconómica, el riesgo país, la inflación, la situación regulatoria y otras variables que influyen en la toma de decisiones.

Las negociaciones existen y participan actores muy importantes, pero todavía falta que las mineras adopten la decisión final de avanzar con esos contratos.

Cuando eso ocurra, se abrirá una nueva fuente de demanda para el sector.

—¿Existen obstáculos regulatorios para el desarrollo de proyectos híbridos entre renovables y almacenamiento?

—No hay normas que lo prohíban. Lo que sí falta son regulaciones que faciliten este tipo de desarrollos y otorguen mayor previsibilidad.

Las inversiones en almacenamiento son significativas y requieren marcos regulatorios claros. Creo que ese será uno de los próximos desafíos a medida que la tecnología gane espacio dentro del mercado argentino.

—¿Cómo es hoy la relación de la cámara con las autoridades energéticas?

—No existe una contradicción de fondo. Podemos tener diferencias respecto de algunos mecanismos o tiempos de implementación, pero compartimos la visión general sobre la importancia de desarrollar el sector.

Los planteos son entendidos por las autoridades y nosotros seguimos trabajando para aportar dinamismo a los temas que consideramos prioritarios. El objetivo es común: generar las condiciones necesarias para que las energías renovables continúen creciendo en Argentina.