
“La sostenibilidad en hotelería de lujo exige equilibrio entre calidad y menor impacto ambiental”
El Palladio Hotel Buenos Aires – MGallery Collection avanza con medidas de eficiencia energética, gestión de residuos y certificaciones ambientales dentro de su operación. En diálogo con Gerencia Ambiental, su gerenta de marketing, Paula Carracedo, explica cómo se implementa la sostenibilidad en un hotel de lujo y qué desafíos enfrenta el sector.
Paula Carracedo es gerenta de marketing del Palladio Hotel Buenos Aires – MGallery Collection, un establecimiento cinco estrellas ubicado en un edificio histórico del centro de la Ciudad de Buenos Aires, donde funcionó parte de la antigua finca de Nicolás Rodríguez Peña.
Desde su rol, tiene a cargo la estrategia de comunicación y posicionamiento del hotel, pero también participa en la articulación de iniciativas vinculadas a la sustentabilidad y la experiencia del huésped.
El Palladio forma parte de la cadena internacional MGallery, un portfolio de hoteles de lujo que combina hospitalidad, diseño e identidad cultural propia de cada destino, con fuerte énfasis en el valor patrimonial de los edificios donde opera.
En los últimos años, el establecimiento profundizó una agenda ambiental que incluye certificaciones específicas, incorporación de tecnologías de eficiencia energética, reducción del consumo de recursos y mejoras en la gestión integral de residuos.
En diálogo con Gerencia Ambiental, Carracedo analiza cómo se implementa este modelo en la hotelería de alta gama, de qué manera se integra la sostenibilidad sin resignar estándares de lujo y qué cambios estructurales enfrenta el sector en materia ambiental.
—¿Cómo define el hotel el concepto de turismo sostenible?
—El turismo sostenible, desde nuestra visión, integra tres dimensiones centrales: la ambiental, la sociocultural y la económica. No es un concepto aislado, sino una forma de gestión que busca equilibrar la operación del hotel con el menor impacto posible sobre el entorno.
En el caso de un hotel de lujo, el desafío es doble, porque hay que mantener un estándar de calidad muy alto para el huésped, pero al mismo tiempo reducir consumos y optimizar recursos. La clave está en ese equilibrio entre experiencia y eficiencia.
Nosotros trabajamos bajo esa lógica desde hace años, incorporando prácticas que buscan justamente sostener ese balance sin afectar la calidad del servicio.
—¿Qué tipo de certificaciones y cambios implementaron en los últimos años?
—Comenzamos en 2023 con la certificación Hoteles Verdes en nivel bronce y en 2024 alcanzamos la categoría oro, que implicó un salto importante en exigencias y en profundidad de las acciones.
Ese proceso nos obligó a incorporar indicadores más complejos, como huella de carbono y mediciones más precisas de consumos energéticos y operativos. También nos llevó a repensar la gestión más allá de lo operativo cotidiano.
A partir de eso empezamos a trabajar con más foco en eficiencia y en nuevas prácticas que trascienden lo básico, como el reciclaje o el uso de energías más limpias.
—¿Qué medidas concretas aplican en materia de energía?
—Hay varias acciones. En primer lugar, reemplazamos toda la iluminación por tecnología LED, lo que redujo significativamente el consumo eléctrico. También incorporamos paneles solares en la terraza, que hoy abastecen principalmente áreas comunes como el solárium y la piscina.
Además, instalamos sistemas de control energético en habitaciones. Cuando el huésped retira la tarjeta, se corta automáticamente el suministro eléctrico, lo que evita consumos innecesarios.
También sumamos sensores en áreas operativas para evitar que queden luces encendidas en espacios de servicio. Todo esto forma parte de una estrategia de eficiencia energética integral.
—¿Qué acciones implementaron en relación al uso del agua?
—Trabajamos con varias iniciativas. Por un lado, mantenemos el programa de reutilización de sábanas y toallas para huéspedes que lo solicitan, lo que reduce el consumo de agua y energía en lavandería.
Este año incorporamos filtros en las canillas de las habitaciones, que permiten mantener la presión del agua pero reduciendo el volumen utilizado. También tenemos sistemas de doble descarga en baños.
En áreas comunes establecimos horarios de limpieza para optimizar el uso de agua y productos. Y en cocina trabajamos con control de desperdicio y medición de alimentos.
—¿Cómo gestionan los residuos dentro del hotel?
—Tenemos separación de residuos en origen, tanto en habitaciones como en cocina y áreas operativas. Separamos orgánicos, reciclables y residuos generales.
Los orgánicos y otros materiales como cartón o aceite usado son retirados por cooperativas. También trabajamos con proveedores para asegurar una correcta disposición final de residuos especiales.
En paralelo, medimos desperdicios en cocina para reducir mermas y mejorar la eficiencia operativa.
—Ustedes eliminaron plásticos en habitaciones, ¿cómo fue ese proceso?
—En 2025 decidimos avanzar en la eliminación progresiva del plástico de un solo uso. Para eso necesitábamos una solución que fuera funcional pero también estética, acorde a un hotel cinco estrellas.
Trabajamos con un emprendedor local que desarrolló cestos de residuos en impresión 3D, adaptados específicamente para nuestras habitaciones. Hoy tenemos un modelo dividido en dos compartimentos para facilitar la separación.
Fue un proceso conjunto muy interesante, incluso ayudamos a escalar su producción. Hoy ese proveedor trabaja con otros hoteles también.
—¿Qué rol tiene la dimensión cultural dentro de la sostenibilidad del hotel?
—Es muy importante. Nosotros entendemos que la sostenibilidad también incluye la preservación del patrimonio cultural.
El hotel está construido sobre la antigua finca de Nicolás Rodríguez Peña, y eso forma parte de nuestra identidad. Por eso desarrollamos experiencias como “Sabores con Historia”, que buscan transmitir ese legado.
También realizamos recorridos en autos antiguos por 14 puntos históricos vinculados a la historia del edificio y de Buenos Aires, con cierre gastronómico en el hotel.
—¿Cómo impacta la participación de los huéspedes en estas iniciativas?
—Cada vez más. El huésped internacional está muy atento a estas cuestiones. Incluso vemos que el 76% de los viajeros corporativos prioriza hoteles con prácticas sostenibles.
También utilizamos herramientas como carbon tracker, donde el huésped puede medir su huella de carbono según su estadía, transporte y consumo.
Además, ofrecemos la posibilidad de compensar esa huella mediante programas de puntos y donaciones a fundaciones.
—¿Qué desafíos aparecen hacia adelante para la hotelería en este campo?
—Uno de los principales desafíos es seguir educando y generando conciencia. Todavía hay mucho por mejorar en términos de hábitos cotidianos.
También está el desafío de evitar el greenwashing. Por eso nosotros trabajamos con indicadores y datos concretos que respaldan cada acción.
Otro punto es la evolución tecnológica. Por ejemplo, los paneles solares que instalamos hace un año hoy ya tienen versiones más eficientes, lo que obliga a actualizar constantemente las soluciones.
—¿Qué proyectos tienen en carpeta en materia de sustentabilidad?
—Estamos evaluando ampliar la capacidad de energía solar del hotel y avanzar hacia nuevas certificaciones internacionales como Green Key.
También trabajamos en herramientas de comunicación previa al check-in para orientar al huésped sobre comportamiento responsable y experiencias sostenibles en la ciudad.
La idea es seguir integrando sostenibilidad con experiencia de huésped, sin perder el estándar de lujo, que es parte de nuestra identidad.



