
Uranio en Mendoza: Sierra Pintada acelera la remediación ambiental
Las obras para sanear los pasivos ambientales del histórico complejo minero de Mendoza entraron en una etapa clave. El plan oficial prevé completar la infraestructura necesaria para iniciar el tratamiento del agua de cantera hacia fines de 2027, un paso considerado indispensable antes de avanzar con una eventual vuelta de la actividad extractiva.
La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) acelerará durante los próximos meses las tareas de remediación ambiental en el complejo Sierra Pintada, en San Rafael, con el objetivo de comenzar el tratamiento del agua de cantera hacia fines de 2027.
Ese hito es considerado el primer paso para habilitar, en una etapa posterior, la reactivación de la producción de uranio en uno de los principales yacimientos del país, inactivo desde 1997.
La iniciativa forma parte de la estrategia del Gobierno para recuperar la producción nacional de uranio y reducir la dependencia de las importaciones que abastecen a las centrales nucleares argentinas.
Actualmente, el combustible utilizado por Atucha I, Atucha II y Embalse se compra en el exterior, con un costo superior a los 100 millones de dólares anuales.
La remediación entra en una etapa decisiva
El secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Napoli, recorrió esta semana las instalaciones junto a autoridades provinciales para supervisar el avance de las obras y coordinar las próximas etapas del proyecto.
“El mundo vuelve a mirar a la energía nuclear, y la Argentina tiene todo para aprovechar ese momento”, señaló Ramos Napoli. “Sierra Pintada es parte de eso: ordenamos el sitio, avanzamos con la remediación y abrimos la puerta a volver a producir uranio en nuestro propio suelo”, agregó.
Las obras ejecutadas incluyen la construcción de un dique de disposición final con sistemas de impermeabilización de alta seguridad, la instalación de más de 2,5 kilómetros de cañerías para conducir el agua de cantera, la ampliación de la Planta de Tratamiento de Uranio y nuevos sistemas de contención y detección de filtraciones.
La ministra de Energía y Ambiente de Mendoza, Jimena Latorre, destacó que los trabajos se mantienen de manera ininterrumpida desde 2019.
“Esta visita tiene un objetivo muy claro: revisar el estado actual de las tareas de remediación y reafirmar la importancia de proteger un proceso que continúa en marcha y que desde 2019 no paró pese al desfinanciamiento del anterior Gobierno Nacional”, afirmó.
El objetivo es tratar el agua de cantera en 2027
La primera etapa del proyecto, que ya cuenta con la aprobación de la Autoridad Regulatoria Nuclear y la Declaración de Impacto Ambiental otorgada por Mendoza, contempla el tratamiento del agua acumulada en las antiguas canteras y la gestión de los residuos sólidos generados durante la operación del complejo entre 1975 y 1997.
La subsecretaria de Políticas Nucleares, Ayelén Giomi, explicó que la prioridad es completar las obras pendientes para comenzar el proceso de remediación dentro de dos años.
“Falta terminar la planta de radio de arsénico y para el año que viene tenemos previsto finalizar el sistema de riego. Pero a fines del año 2027, queremos empezar a tratar el agua de cantera. Ese es nuestro nuestro propósito. Con eso quedaría toda la infraestructura necesaria para hacer el punta a punta de las tareas de remediación”, explicó.
La funcionaria agregó que ya se concretó el reacondicionamiento integral de la Planta de Tratamiento de Uranio, incluyendo más de un centenar de intervenciones técnicas y la obtención de la licencia de parada prolongada otorgada por la Autoridad Regulatoria Nuclear.
La reactivación dependerá de la aprobación provincial y de un socio privado
Con la remediación en marcha, el Gobierno también proyecta una futura reactivación de la explotación de uranio.
Desde la Secretaría de Asuntos Nucleares consideran que parte de los pasivos ambientales podrán gestionarse de manera económicamente sustentable si el complejo vuelve a producir mineral, especialmente en un contexto de precios internacionales favorables y creciente demanda por el desarrollo de la energía nuclear.
Fuentes vinculadas al proyecto explicaron que el reprocesamiento de antiguas colas minerales requiere inversiones por decenas de millones de dólares, por lo que una nueva etapa productiva aparece como la alternativa más eficiente para afrontar esos costos operativos.
No obstante, cualquier reactivación deberá obtener las autorizaciones correspondientes por parte de la provincia de Mendoza.
Durante su etapa operativa, entre 1975 y 1997, Sierra Pintada produjo unas 1.600 toneladas de uranio, volumen que representa aproximadamente una quinta parte del recurso estimado en el yacimiento.
En el predio permanecen almacenados residuos provenientes de aquella actividad y cerca de un millón de metros cúbicos de agua de cantera con concentraciones de uranio, radio y arsénico superiores a los niveles permitidos, cuya remediación constituye hoy el principal objetivo del proyecto.
El proceso es monitoreado por la Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria de la Universidad Nacional de Cuyo, que realiza auditorías ambientales periódicas desde 2019.
Según los últimos informes, las tareas avanzan dentro de los parámetros previstos y no se registraron desvíos respecto de los estándares ambientales establecidos.

