Organizaciones Resilientes: gestión del riesgo en un clima que cambia

Organizaciones Resilientes: gestión del riesgo en un clima que cambia

El Plan de Respuesta ante Emergencias ya no puede diseñarse con el clima del pasado. La emergencia climática está obligando a las organizaciones a replantear una herramienta que durante décadas estuvo diseñada principalmente para responder a eventos conocidos.

Europa está atravesando nuevamente un episodio de calor extremo que está dejando una enseñanza que trasciende las temperaturas récord.

Durante los primeros días de agosto, numerosas ciudades italianas alcanzaron niveles máximos de alerta por calor dentro del sistema de vigilancia del Ministerio de Salud, que monitorea 27 centros urbanos. Según GeoSphere Austria, desde 1767, Austria ha registrado solo siete jornadas con temperaturas superiores a los 40 grados: una en 2013 y seis durante este verano.

Además atraviesa sus peores 12 meses de sequía desde que comenzaron los registros de precipitaciones en 1850, con un déficit de lluvias que afecta especialmente al este del país, según informó este lunes el instituto público de meteorología GeoSphere Austria.

En paralelo, las restricciones hídricas y los bajos caudales de grandes ríos europeos volvieron a mostrar cómo el calor y la sequía pueden trasladarse rápidamente a la energía, la logística, la agricultura y las cadenas de suministro.

El Sistema de Información alemán sobre Niveles Bajos de Agua (NIWIS, por sus siglas en inglés) informó que el 44% de las estaciones de medición del Río Rin y el 78% de las del Río Danubio registraron niveles de agua extremadamente bajos a finales del mes de julio (5 de agosto de 2026).

La única central nuclear de Hungría, Paks, que abastece de un tercio de la demanda eléctrica de ese país estuvo al borde del cierre el pasado 12 de agosto. En declaraciones del Primer Ministro Peter Magyar a la agencia AP News, la central está operando al 10% de su capacidad de 2000Mw por el bajo nivel del río Danubio.

Según Euronews y GlobalData, la producción hidroeléctrica en Austria fue del 51% de la media de los últimos 15 años, y en Suiza del 48%

Lo importante no es solamente la magnitud de cada fenómeno.

Lo verdaderamente relevante es que varios riesgos están ocurriendo simultáneamente y se están potenciando entre sí.

Y esto plantea una pregunta fundamental para las organizaciones:

¿Puede un Plan de Respuesta ante Emergencias diseñado a partir de los eventos del pasado responder adecuadamente a un escenario que nunca hemos experimentado?

Del evento aislado al riesgo compuesto

Tradicionalmente, los planes de emergencia fueron construidos alrededor de amenazas relativamente definidas:

Incendio → respuesta

Inundación → respuesta

Accidente industrial → respuesta

Corte de energía → respuesta

Pero los escenarios climáticos actuales requieren pensar de otra manera.

Una ola de calor puede incrementar simultáneamente la demanda eléctrica, reducir la disponibilidad de agua, afectar la salud de los trabajadores, aumentar el riesgo de incendios y deteriorar determinadas infraestructuras.

Un río con niveles excepcionalmente bajos puede afectar simultáneamente la navegación, el abastecimiento industrial, la generación eléctrica y las cadenas logísticas.

El problema, entonces, ya no es únicamente la amenaza.

Es la interacción entre amenazas, vulnerabilidades y dependencias críticas.

En términos de gestión climática, hablamos de riesgos compuestos cuando dos o más amenazas, vulnerabilidades o fallas interactúan y producen impactos mayores que los que generarían de manera aislada.

Por eso, un Plan de Respuesta ante Emergencias adecuado para estas amenazas debe evolucionar desde una lógica de respuesta ante eventos aislados hacia una lógica de resiliencia frente a escenarios complejos y dinámicos.

Actualizar un PRE frente al cambio climático ya no es una tarea exclusiva de un área como Ambiente, Seguridad o Higiene. Debe involucrar operaciones, mantenimiento, logística, compras, recursos humanos, tecnología y sobre todo a la alta dirección.

Cinco cambios que debería incorporar un PRE resiliente

1. Incorporar el clima futuro, no solamente el histórico

Un plan basado exclusivamente en registros históricos parte de una premisa cada vez menos válida: que las condiciones futuras serán similares a las del pasado.

La gestión del riesgo climático exige incorporar escenarios prospectivos.

No significa intentar predecir exactamente cuándo ocurrirá el próximo evento.

Significa preguntarse:

¿Qué condiciones climáticas podrían afectar nuestra organización durante la vida útil de nuestros activos y operaciones?

ISO 14090 proporciona el marco general para integrar la adaptación al cambio climático dentro de las organizaciones, considerando impactos e incertidumbres en la toma de decisiones. ISO 14091 complementa este enfoque con directrices específicas para evaluar vulnerabilidades, impactos y riesgos climáticos presentes y futuros.

2. Identificar qué activos y procesos son realmente críticos

No todos los activos tienen la misma importancia.

Un PRE resiliente debería identificar, como mínimo:

  • infraestructura crítica;
  • sistemas de energía;
  • abastecimiento de agua;
  • telecomunicaciones;
  • centros de datos;
  • rutas de acceso;
  • proveedores críticos;
  • personal clave;
  • procesos cuya interrupción genera impactos significativos.

La pregunta deja de ser solamente:

“¿Qué puede ocurrir?”

Y pasa a ser:

“¿Qué no puede dejar de funcionar?”

Esta perspectiva conecta directamente la respuesta ante emergencias con la continuidad del negocio.

ISO 22301 proporciona el marco para establecer, implementar, mantener y mejorar un sistema de gestión de continuidad orientado a preparar a la organización, responder ante disrupciones y recuperarse de ellas.

3. Prepararse para eventos concatenados

Este probablemente será uno de los cambios más importantes.

Un escenario realista podría ser:

Gráfico 1. Cadena de consecuencias de una ola de calor. Elaboración propia con asistencia de IA.

Un PRE que contempla únicamente “ola de calor” podría no detectar toda esta cadena de consecuencias.

La gestión debe considerar causas, consecuencias, dependencias e interacciones.

Aquí adquiere especial relevancia el enfoque de gestión del riesgo de ISO 31000, que permite aplicar principios y directrices a decisiones, operaciones, procesos, activos y actividades de una organización.

El riesgo climático no debería tratarse como un riesgo ambiental separado, sino incorporarse al sistema general de gestión de riesgos de la organización

4. Integrar alerta temprana y criterios de activación

Un PRE no debería comenzar a funcionar cuando el impacto ya está ocurriendo.

Debe incorporar mecanismos que permitan actuar antes.

Por ejemplo:

Gráfico 2. Sistema de alerta temprana y respuesta operativa. Elaboración propia con asistencia de IA.

La diferencia entre recibir una alerta y disponer de un sistema de alerta temprana efectivo está precisamente en la capacidad de transformar información en una decisión operativa.

Una alerta meteorológica por temperaturas extremas puede convertirse, por ejemplo, en criterios predefinidos para reducir cargas operativas, modificar turnos, revisar equipos críticos, incrementar reservas de agua o activar proveedores alternativos.

5. Convertir cada emergencia en aprendizaje

Un PRE no debería considerarse terminado cuando se aprueba un documento.

Debe ser un sistema vivo.

Después de cada emergencia, incidente o simulacro deberían revisarse:

  • ¿Qué funcionó?
  • ¿Qué falló?
  • ¿Qué información faltó?
  • ¿Qué recursos fueron insuficientes?
  • ¿Qué dependencias no habíamos identificado?
  • ¿Cuánto tardamos en recuperar la operación?
  • ¿El escenario climático utilizado sigue siendo válido?
  • ¿Qué decisiones tomamos demasiado tarde?

La mejora continua debe formar parte del sistema.

Tres normas, una misma lógica

Una forma sencilla de entender la relación entre las tres normas es:

ISO 31000

¿Qué riesgos tenemos y cómo los gestionamos?

ISO 14090

¿Cómo incorporamos el cambio climático y sus incertidumbres en nuestras decisiones de adaptación?

ISO 22301

¿Cómo aseguramos la continuidad y recuperación de las actividades críticas frente a una disrupción?

Las tres perspectivas pueden integrarse en un mismo sistema de gestión.

No se trata de crear tres planes independientes.

Se trata de construir una organización capaz de anticipar, responder, recuperarse y adaptarse.

¿Y qué ocurre en Argentina?

En este primer cuarto de siglo transcurrido, Argentina se ha visto expuesta a numerosos eventos climáticos extremos, entre los más importantes figuran la inundación de la ciudad de La Plata en 2013, la de Comodoro Rivadavia en 2017, la sequía entre diciembre de 2017 y marzo de 2018 que ocasionó pérdidas superiores a 6 mil millones de dólares, el temporal que azotó la ciudad de Bahía Blanca en diciembre de 2023 con vientos superiores a 150 km/h, y la inundación de la misma Bahía Blanca en marzo de 2025 con 300 mm de agua caídos en 8 horas.

Según el Reporte State of the Climate 2025 publicado recientemente por la Organización Meteorológica Mundial, entre los principales eventos en nuestro país, se destacan el record de bajas temperaturas en ciudades argentinas tan distantes como Concordia y Puerto Deseado o la baja del orden del 40% de precipitaciones anuales respecto del promedio histórico que afectaron el norte de la Patagonia.

Nuestro país cuenta con una oportunidad especialmente interesante: transformar la información climática disponible en decisiones concretas de gestión.

Herramientas como SIMARCC permiten visualizar amenazas y vulnerabilidades a escala territorial. Una organización puede utilizar esa información para analizar la exposición de instalaciones, proveedores, rutas, fuentes de agua, centros logísticos e infraestructura energética, y traducir ese análisis en prioridades de prevención, contingencia y continuidad.

El desafío consiste en dar el siguiente paso:

Gráfico 3. De la información climática a la continuidad del negocio. Elaboración propia con asistencia de IA.

La información climática adquiere verdadero valor cuando modifica una decisión.

Por ejemplo:

  • ¿Dónde localizar una instalación?
  • ¿Cómo diseñar una infraestructura?
  • ¿Qué activos proteger prioritariamente?
  • ¿Qué rutas logísticas considerar alternativas?
  • ¿Qué proveedores requieren planes de contingencia?
  • ¿Qué escenarios utilizar en un simulacro?

Del PRE reactivo al PRE resiliente

Durante mucho tiempo pensamos el Plan de Respuesta ante Emergencias como un documento que responde a una pregunta:

¿Qué hacemos cuando ocurre una emergencia?

El nuevo contexto climático exige formular una pregunta diferente:

¿Qué debemos hacer hoy para que nuestra organización pueda seguir funcionando cuando ocurra una emergencia que quizás todavía no hemos experimentado?

Ese cambio de perspectiva es fundamental.

Porque la adaptación climática no consiste únicamente en construir defensas frente a determinados fenómenos.

Consiste en desarrollar la capacidad organizacional para anticipar, absorber, responder, recuperarse y aprender frente a condiciones cambiantes.

La experiencia europea ofrece aprendizajes que América Latina puede incorporar para anticipar impactos y fortalecer la resiliencia de sus organizaciones.

No necesitamos esperar a que nuestras instalaciones, nuestras ciudades o nuestras cadenas de suministro sean afectadas para comenzar a prepararnos.

El mejor momento para actualizar un Plan de Respuesta ante Emergencias no es después de la próxima emergencia.

Es antes.

Para debatir

¿Su organización continúa diseñando sus Planes de Respuesta ante Emergencias a partir del clima del pasado o ya está incorporando los escenarios climáticos que deberá enfrentar en el futuro?

 

Por Federico Paloma

 

 

Referencias

  • AP News, Hungría interviene el Danubio para mantener planta nuclear en funcionamiento, 3 de agosto de 2026 https://apnews.com/article/hungria-danubio-planta-nuclear-21982703b4095dc37db2e5499b0073f6
  • BBC News, La histórica sequía que afecta al Rin y al Danubio, los principales ríos de Europa (y que amenaza con provocar un shock económico y energético), 5 de agosto de 2026, https://www.bbc.com/mundo/articles/cj639737zyeo
  • Euronews, La hidroeléctrica europea roza mínimos históricos por la sequía, ¿basta el gas como respaldo?, 4 de agosto de 2026, https://es.euronews.com/2026/08/04/la-hidroelectrica-europea-roza-minimos-historicos-por-la-sequia-basta-el-gas-como-respaldo
  • Geo Sphere Austria, 11 de agosto de 2026, A week of temperature records, https://www.geosphere.at/en/news-and-events/news/a-week-of-temperature-records
  • ISO 14090:2019 – Adaptation to climate change – Principles, requirements and guidelines.
  • ISO 14091:2021 – Adaptation to climate change – Guidelines on vulnerability, impacts and risk assessment.
  • ISO 22301:2019 – Security and resilience – Business continuity management systems – Requirements.
  • Ministero della Salute (Italia) – Sistema de vigilancia de olas de calor
  • NIWIS: National Integrated Water Information System (Alemania)
  • Organización Meteorológica Mundial, State of the Global Climate 2025, Significant Weather and Climate Events https://wmo.int/sites/default/files/2026-03/State_of_the_Global_Climate_2025_Extreme_Supplement.pdf?utm_source=chatgpt.com
  • SIMARCC (Argentina) – Sistema de Mapas de Riesgo del Cambio Climático. https://simarcc.ambiente.gob.ar/