CONICET busca soluciones para los residuos de la minería en San Juan

CONICET busca soluciones para los residuos de la minería en San Juan

El avance de la actividad extractiva e industrial incrementa también los desafíos vinculados con la gestión ambiental. En ese escenario, investigadores del PROBIEN trabajan en el desarrollo de soluciones tecnológicas que permitan abordar los residuos generados por los procesos productivos y adaptar las respuestas a las necesidades del territorio.

El crecimiento de la actividad minera e industrial en San Juan abre oportunidades para la economía provincial, pero al mismo tiempo plantea una demanda cada vez mayor sobre la gestión de los impactos asociados a la producción. Entre ellos, el tratamiento de los residuos ocupa un lugar central y requiere respuestas técnicas capaces de adaptarse a las características de cada operación.

En este escenario interviene el Instituto de Investigación y Desarrollo en Ingeniería de Procesos, Biotecnología y Energías Alternativas (PROBIEN), un organismo de doble dependencia del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y la Universidad Nacional del Comahue, con sede en Neuquén.

Desde el instituto, la investigación aplicada busca vincular el conocimiento generado en universidades y centros científicos con problemas concretos del sector productivo. Para Germán Mazza, investigador superior del PROBIEN, el tratamiento de los residuos constituye un desafío permanente a medida que aumenta y se intensifica la producción.

«El CONICET siempre ha tenido muchas acciones en el sentido de tratar de encontrar soluciones y aplicaciones tecnológicas para resolver problemas. Y los residuos en el incremento y la intensificación de la producción que tienen provincias como San Juan son un permanente desafío», explicó.

Entre los principales residuos asociados a la actividad minera se encuentran los estériles de mina o tepetate, los relaves o colas de proceso, las escorias y lodos metalúrgicos y las aguas de mina. Cada uno presenta características particulares y, por lo tanto, requiere estrategias específicas de tratamiento, recuperación o disposición.

Investigación y transferencia al sector productivo

El desafío no consiste únicamente en desarrollar conocimiento científico, sino también en conseguir que ese conocimiento pueda transformarse en herramientas aplicables a las operaciones productivas. En ese sentido, la ingeniería de procesos permite trabajar sobre alternativas para reducir impactos, recuperar materiales o mejorar el tratamiento de los residuos generados.

La articulación entre investigadores, universidades y empresas resulta especialmente relevante en territorios donde la actividad extractiva tiene un peso creciente. El objetivo es evitar que las respuestas ambientales se limiten a soluciones estandarizadas o desarrolladas para otras realidades y avanzar hacia propuestas diseñadas de acuerdo con las condiciones locales.

Esta vinculación también permite aprovechar capacidades profesionales y técnicas existentes en el sistema científico nacional. La investigación aplicada puede aportar herramientas para resolver problemas específicos y, al mismo tiempo, generar conocimiento que luego pueda trasladarse a otras operaciones o actividades productivas.

Para las provincias con una fuerte presencia minera, contar con profesionales especializados constituye además un factor estratégico. La capacidad local para analizar procesos, diseñar tratamientos y evaluar alternativas permite incorporar valor agregado al territorio y fortalecer una gestión ambiental vinculada directamente con las particularidades de cada región.

Un escenario condicionado por los recursos

El desarrollo de estas líneas de investigación se produce, sin embargo, en un contexto complejo para el sistema científico y universitario. Las restricciones presupuestarias condicionan la planificación de proyectos, la adquisición de equipamiento y la posibilidad de ampliar determinadas capacidades de investigación y transferencia.

Mazza diferenció los presupuestos correspondientes a las universidades y al CONICET, aunque señaló que las dificultades terminan repercutiendo sobre el funcionamiento general de las actividades científicas.

«El presupuesto universitario va por un lado y el presupuesto del CONICET va por otro. Aunque concluyen en el objetivo de la investigación, son cuestiones que necesariamente crean problemas, crean dificultades y se están viviendo difíciles experiencias», remarcó.

Aun con esas limitaciones, los equipos técnicos y los investigadores procuran sostener las líneas de trabajo y las capacidades construidas. «Se está trabajando como para tratar de salvar la situación y salir adelante», señaló el especialista.