Córdoba busca convertir la basura en energía con una nueva planta de biogás

Córdoba busca convertir la basura en energía con una nueva planta de biogás

La empresa provincial lanzó una licitación para instalar una planta en el complejo ambiental Piedras Blancas. El proyecto permitirá captar hasta 1.800 metros cúbicos de gas por hora y generar electricidad a partir de la descomposición de los residuos que recibe diariamente la ciudad de Córdoba y su área metropolitana.

Más de 2.500 toneladas de residuos llegan cada día al complejo ambiental Piedras Blancas, donde quedan enterrados y aislados del oxígeno. En ese proceso, la materia orgánica comienza a descomponerse y genera biogás, una mezcla que contiene principalmente metano y dióxido de carbono.

Ese recurso, que hasta ahora constituye principalmente un desafío ambiental, podría convertirse en una nueva fuente de generación eléctrica para Córdoba. La Empresa Provincial de Energía de Córdoba (EPEC) lanzó la licitación para construir una planta que permitirá captar, tratar y utilizar el biogás producido en el relleno sanitario.

La iniciativa contempla una potencia instalada de 3,2 MW y una generación estimada de 26.630 MWh anuales. De acuerdo con las proyecciones difundidas oficialmente, ese volumen sería equivalente al consumo eléctrico de unos 11.000 hogares.

El proyecto incorpora así un esquema de valorización energética de los residuos: en lugar de dejar que el gas generado por la descomposición orgánica se libere a la atmósfera, se busca capturarlo y aprovechar su contenido energético para producir electricidad e incorporarla a la red.

Una planta para aprovechar el metano

La futura instalación tendrá capacidad para procesar hasta 1.800 metros cúbicos de biogás por hora provenientes de Piedras Blancas.

El proceso comienza dentro del propio relleno sanitario. Cuando los residuos orgánicos se degradan sin presencia de oxígeno, producen una corriente gaseosa compuesta principalmente por metano y dióxido de carbono. A través de una red de captación, ese gas puede ser extraído para luego acondicionarlo y utilizarlo como combustible en equipos de generación.

El aprovechamiento energético también tiene un impacto sobre las emisiones. El metano posee un potencial de calentamiento global superior al del dióxido de carbono, por lo que su captura evita que una parte de ese gas termine directamente en la atmósfera.

Según las estimaciones difundidas sobre la iniciativa, el sistema permitiría evitar emisiones equivalentes a unas 149.000 toneladas de CO₂. Las autoridades compararon ese volumen con las emisiones que generarían alrededor de 32.000 automóviles durante un año.

EPEC suma una nueva alternativa de generación

La licitación está a cargo de EPEC, la empresa pública provincial creada en 1953 y actualmente vinculada a los distintos segmentos del sistema eléctrico: generación, transporte y distribución.

La compañía funciona como una empresa autárquica bajo la órbita del Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos de Córdoba y abastece a la provincia de manera directa o mediante cooperativas eléctricas.

En este caso, su participación permite avanzar un paso más allá del tratamiento ambiental de los residuos. El objetivo es transformar el biogás generado en el relleno en electricidad y sumar esa producción al sistema energético provincial.

La iniciativa se encuadra así en un modelo de aprovechamiento de recursos que combina gestión de residuos, reducción de emisiones y generación de energía renovable a partir de un flujo que se produce naturalmente en el relleno sanitario.

Córdoba ya tiene experiencia con el biogás

El proyecto de Piedras Blancas no será la primera experiencia de Córdoba en materia de generación eléctrica a partir de gases derivados de residuos.

En 2023 comenzó a operar en la planta de tratamiento de líquidos cloacales de Bajo Grande, en la ciudad de Córdoba, un sistema destinado a recuperar el biogás generado durante la digestión anaeróbica de los lodos.

Antes de la puesta en marcha del esquema, buena parte de ese gas era quemado en antorcha. La nueva infraestructura permitió enfriarlo y acondicionarlo, retirar humedad y sulfuro de hidrógeno mediante carbón activado y utilizar posteriormente el metano como combustible para grupos electrógenos.

La electricidad obtenida a partir de ese proceso fue destinada, entre otros usos, al sistema de trolebuses de la ciudad y a cargadores para vehículos eléctricos.