Essen se certificó como Empresa B y pone el foco en medir su impacto

Essen se certificó como Empresa B y pone el foco en medir su impacto

La compañía santafesina incorporó una nueva instancia de evaluación sobre su desempeño ambiental, social y de gobernanza, que abarcó desde los materiales y la eficiencia energética hasta las condiciones de trabajo y el vínculo con las comunidades. El desafío ahora será sostener esos estándares mientras continúa su expansión.

Essen obtuvo la certificación como Empresa B, un reconocimiento que formaliza un modelo de gestión basado en la generación de valor económico junto con objetivos vinculados con las personas, las comunidades y el ambiente. Para la compañía, el proceso no representa el comienzo de una estrategia de sustentabilidad, sino una instancia de evaluación integral sobre prácticas que viene desarrollando desde hace décadas.

La certificación implicó revisar el funcionamiento de la empresa a partir de cinco dimensiones: gobernanza, trabajadores, comunidad, medioambiente y clientes. El proceso permitió ordenar y medir iniciativas existentes, pero también incorporar compromisos de mejora continua sobre distintos aspectos de la operación.

“Celebramos la llegada de una marca tan emblemática como Essen a la Comunidad de Empresas B argentinas. Con su modelo de producción y venta directa, demuestran que es posible integrar la gestión del impacto socioambiental a la rentabilidad. Que una compañía manufacturera de esta magnitud asuma el compromiso de evaluar y mejorar de forma continua su impacto en las personas y el planeta es un mensaje para toda su cadena de valor y para el mercado regional”, afirmó Marina Arias, directora ejecutiva de Sistema B Argentina.

Essen, que nació en Venado Tuerto y mantiene allí su planta industrial, plantea la certificación como una nueva vara para evaluar sus decisiones de negocio. “La certificación no es un punto de llegada, sino una nueva vara para Essen. Nos desafía a revisar permanentemente cómo producimos, cómo nos vinculamos con las personas y qué impacto generamos en nuestro entorno. Después de más de cuatro décadas de historia, asumir este compromiso significa proyectar nuestro crecimiento con una mirada de largo plazo, en la que el resultado económico sea parte de una ecuación más amplia: generar valor para las personas, las comunidades y el planeta”, señaló Helga Yasci, directora de Essen y tercera generación.

Materiales, energía y gestión de los procesos

Uno de los ejes evaluados está relacionado con el impacto ambiental asociado a la fabricación y al uso de los productos. Según mediciones avaladas por el INTI, cocinar con productos Essen puede permitir un ahorro de hasta 70% de energía. La empresa también destaca que sus productos son completamente reciclables y están diseñados para una vida útil prolongada.

La estrategia ambiental comienza en la selección de materiales y continúa durante las distintas etapas de producción. Actualmente, aproximadamente 60% del aluminio utilizado por la compañía es reciclado. La planta de Venado Tuerto cuenta además con un sistema de tratamiento de efluentes que procesa alrededor de 8.000 litros diarios.

A estas medidas se suman la incorporación de paneles solares, acciones de eficiencia energética y controles sobre el consumo de agua y las emisiones gaseosas. La empresa también trabaja sobre el packaging, con iniciativas destinadas a reducir materiales y optimizar procesos.

El concepto de ciclo de vida aparece también en la etapa posterior al uso. A través del Plan Canje, los consumidores pueden entregar productos Essen usados como parte de pago para adquirir otros nuevos. El mecanismo busca favorecer la recuperación de materiales y disminuir el volumen de productos que terminan como descarte.

Una red de emprendedores como parte del impacto social

La dimensión social tiene un componente particular en el modelo comercial de Essen: su red de Emprendedoras y Emprendedores Independientes constituye el único canal de venta directa de la compañía y representa una fuente de ingresos para miles de personas.

Según datos de la empresa, para seis de cada diez personas que desarrollan esta actividad, el emprendimiento con Essen constituye su principal o única fuente de ingresos. De esta manera, la estrategia comercial también aparece vinculada con la generación de oportunidades económicas y con el desarrollo de una red que mantiene contacto directo con los consumidores.

El vínculo territorial es otro de los componentes incluidos en la estrategia. En Venado Tuerto, donde la compañía comenzó su actividad y conserva su centro productivo, Essen impulsa distintas acciones comunitarias, entre ellas el Refugio Canino.

La certificación tiene allí una dimensión adicional: Essen se convirtió en la primera Empresa B certificada de esa ciudad. A nivel nacional, se incorpora a una comunidad que reúne 350 compañías certificadas, provenientes de 16 provincias, dentro de un movimiento internacional que busca incorporar criterios sociales y ambientales a la gestión empresarial.

El desafío de crecer sin perder los estándares

La nueva condición también plantea un desafío hacia adelante. Para Essen, sostener el modelo implica revisar de manera permanente aspectos que atraviesan toda la cadena de valor: materiales, proveedores, procesos industriales, seguridad, logística, packaging, durabilidad y disposición final.

La compañía plantea esa evolución como una condición para su crecimiento futuro. “No queremos crecer a cualquier costo: queremos crecer manteniendo la calidad, seguridad y durabilidad que caracterizan a Essen y haciendo cada vez más consciente nuestra manera de producir”, sostienen desde la empresa.

En ese sentido, la certificación B funciona como una fotografía de un proceso que ahora deberá mantenerse bajo revisión. Más que incorporar la sustentabilidad como un elemento separado del negocio, Essen busca integrarla a las decisiones que definen cómo fabrica, comercializa y gestiona sus productos.