CCU amplía su programa de acceso al agua segura y ya alcanza a 40 escuelas rurales

CCU amplía su programa de acceso al agua segura y ya alcanza a 40 escuelas rurales

A tres años de su lanzamiento, Juntos por el Agua incorporó 14 establecimientos durante el último año y beneficia a más de 5.000 estudiantes y docentes en Mendoza y Buenos Aires. El proyecto combina infraestructura, tratamiento de agua y capacitación para fortalecer condiciones sanitarias en comunidades educativas.

El programa Juntos por el Agua, desarrollado por CCU Argentina junto con Agua Segura y distintos organismos del sector público, alcanzó las 40 escuelas rurales en las que interviene desde su puesta en marcha. La iniciativa ya beneficia a más de 5.000 personas entre alumnos y equipos docentes de establecimientos ubicados en Mendoza y Buenos Aires.

Durante el último año, el proyecto incorporó 14 nuevas instituciones de Chascomús, en la provincia de Buenos Aires, y de Las Heras y Lavalle, en Mendoza. La selección de estas zonas también está vinculada con la presencia de plantas de agua de CCU, desde donde se producen y distribuyen marcas como Villavicencio, Levité y Villa del Sur.

El programa apunta a resolver una problemática concreta mediante una combinación de obras, tecnología y formación. De esta manera, las intervenciones no se limitan a mejorar las condiciones de acceso al recurso, sino que también buscan incorporar conocimientos y hábitos vinculados con su consumo responsable.

Tecnología para mejorar la calidad

Las soluciones aplicadas varían de acuerdo con las características de cada establecimiento y las necesidades detectadas en el territorio. Entre los sistemas instalados se encuentran equipos de ultrafiltración, destinados a impedir el paso de virus, parásitos y bacterias, además de contribuir a disminuir la turbidez y las alteraciones de sabor del agua.

En otras escuelas se incorporaron sistemas de carbón activado granular, una tecnología que permite retener determinados contaminantes presentes en el agua. Entre ellos se encuentran el arsénico, algunos metales pesados, el cloro, compuestos orgánicos y sedimentos.

La estrategia busca que las herramientas instaladas respondan a las condiciones específicas de cada comunidad. El objetivo es que las mejoras en infraestructura puedan mantenerse en el tiempo y formen parte de una solución integral, acompañada por capacitación y seguimiento.

“Juntos por el Agua refleja un compromiso que sostenemos y profundizamos año a año: generar mejores condiciones de acceso al agua segura y acompañar a las comunidades educativas. Después de tres años, el crecimiento de la iniciativa y su alcance nos confirman la importancia de darle continuidad y seguir ampliando su impacto, combinando soluciones concretas con educación para promover hábitos saludables y un uso responsable del agua.”, afirmó Juan Pablo Barrale, Gerente de Asuntos Corporativos y Sustentabilidad de CCU y Aguas de Origen.

Educación y hábitos saludables

El componente educativo constituye el segundo eje del programa. Durante el último año, 887 niños y niñas participaron de talleres orientados al cuidado del agua y a la importancia de una adecuada hidratación.

Los encuentros abordaron contenidos relacionados con el ciclo del agua, el uso eficiente del recurso, su vínculo con la salud y la incorporación de prácticas saludables. A su vez, las instituciones recibieron materiales para que docentes y estudiantes puedan continuar trabajando estos temas después de las actividades.

La propuesta busca así complementar las intervenciones técnicas con herramientas que permitan trasladar el aprendizaje a la vida cotidiana. La intención es que el acceso a mejores condiciones de consumo esté acompañado por una mayor comprensión sobre el cuidado y el uso del recurso.

“El acceso al agua segura requiere entender la realidad de cada territorio y encontrar soluciones que puedan sostenerse en el tiempo. Juntos por el Agua demuestra que cuando combinamos tecnología, educación y trabajo articulado entre empresas, sector público y comunidades, podemos generar un impacto concreto que trasciende a cada escuela”, señaló Manuel Saurí, CEO de Agua Segura.

Un desafío que alcanza a todo el país

El programa se desarrolla en un contexto en el que el acceso a servicios básicos continúa presentando brechas en distintas regiones de la Argentina. De acuerdo con los datos del Censo 2022 del INDEC, una de cada siete viviendas no utiliza agua de red pública para beber y cocinar, mientras que el 37,4% no dispone de desagüe del inodoro conectado a una red pública cloacal.

La disponibilidad de agua segura tiene además una incidencia directa sobre las condiciones sanitarias y los hábitos de hidratación, especialmente durante la infancia. Por ese motivo, el abordaje de estas problemáticas requiere no solo infraestructura, sino también acciones de prevención y educación.