Cómo las PyMEs forestales se agrupan para certificar sus productos

Cómo las PyMEs forestales se agrupan para certificar sus productos

Un grupo de empresas de Misiones y Corrientes utiliza un modelo colectivo para implementar la Cadena de Custodia PEFC, demostrar el origen de la materia prima y cumplir con exigencias crecientes de los mercados. La experiencia muestra cómo la certificación puede funcionar también como una herramienta de gestión para compañías de menor escala.

La certificación forestal suele asociarse con grandes compañías, estructuras administrativas complejas y procesos que pueden resultar difíciles de afrontar para una PyME. Pero una experiencia desarrollada en Misiones y Corrientes muestra una alternativa: varias empresas pueden compartir una estructura y avanzar en conjunto para cumplir con los requisitos de un sistema de certificación.

El caso es el de APICOFOM Sustentable, un certificado grupal conformado por PyMEs de ambas provincias que implementaron los requisitos de la Cadena de Custodia PEFC.

El modelo apunta a resolver uno de los principales obstáculos que enfrentan las empresas de menor tamaño: asumir individualmente los costos, procedimientos y estructuras necesarios para demostrar el origen de los productos que elaboran.

Qué significa tener una Cadena de Custodia PEFC

Para entender la importancia del esquema, primero hay que distinguir entre la certificación del manejo del bosque y la Cadena de Custodia. Esta última permite seguir el recorrido de los materiales certificados a través de las distintas etapas de la cadena productiva, desde la materia prima hasta el producto elaborado.

En términos concretos, para las empresas significa poder demostrar de dónde provienen los materiales que utilizan y realizar declaraciones sobre el carácter certificado de los productos que comercializan.

La certificación adquiere así relevancia frente a compradores que demandan cada vez más información sobre el origen de las materias primas y las condiciones bajo las cuales fueron producidas. Para una empresa forestal o forestoindustrial, contar con esa trazabilidad puede ser una condición para mantener determinados clientes o acceder a nuevos mercados.

El beneficio no termina en la exportación

Sin embargo, desde PEFC plantean que el valor de la certificación no debería medirse únicamente por la posibilidad de vender en mercados internacionales.

El proceso también obliga a las empresas a establecer procedimientos, registrar información y ordenar el seguimiento de los materiales dentro de sus propias operaciones. Es decir, la exigencia externa puede convertirse también en una herramienta para mejorar la gestión interna.

A eso se suman aspectos vinculados con la sostenibilidad, la salud y la seguridad de los trabajadores, que forman parte de los requisitos que las empresas deben contemplar dentro del proceso.

Desde APICOFOM, su presidente Guillermo Fachinello planteó una mirada similar. Según explicó, la certificación no debe entenderse solamente como una vía para acceder a mercados de mayor valor, sino también como un mecanismo para mejorar la eficiencia de las compañías, trabajar sobre cuestiones de seguridad y optimizar costos.

Un modelo pensado para las PyMEs

El desafío adquiere particular relevancia en Misiones y Corrientes, donde se concentra buena parte de la actividad forestal y forestoindustrial argentina y conviven grandes compañías con una amplia cantidad de productores y empresas de menor escala.

La posibilidad de avanzar mediante modelos grupales permite repartir parte de la estructura necesaria para implementar y mantener la certificación. En lugar de que cada compañía deba afrontar el proceso de manera aislada, distintas empresas pueden integrarse bajo una organización común.

La discusión de fondo es cómo ampliar la cantidad de empresas certificadas sin convertir las exigencias de trazabilidad y sostenibilidad en una barrera de entrada para los actores más pequeños.

En ese sentido, el caso de APICOFOM Sustentable permite mostrar que la certificación PEFC no necesariamente implica un proceso reservado para las grandes industrias. A través de un esquema colectivo, las PyMEs pueden incorporar herramientas para demostrar el origen de la materia prima, ordenar sus procesos y responder a las demandas de sus clientes.

PEFC es un sistema internacional de certificación forestal basado en la gestión forestal sostenible y en la certificación independiente de tercera parte. A nivel global, más de 296 millones de hectáreas de bosques cuentan con certificación bajo estándares PEFC y más de 19.800 industrias obtuvieron certificaciones de Cadena de Custodia.

En Argentina, el Sistema Argentino de Certificación Forestal (CERFOAR) fue homologado por PEFC en 2014 y revalidado internacionalmente en 2022. Para el sector forestoindustrial, la experiencia de APICOFOM plantea ahora una cuestión más concreta: cómo utilizar ese sistema para que las empresas de menor tamaño también puedan demostrar qué materia prima utilizan, cómo la procesan y bajo qué criterios trabajan.