
Córdoba inauguró el primer biotransformador de Argentina con aceite de soja
La provincia presentó el primer transformador de distribución del país que utiliza aceite vegetal elaborado a partir de soja en reemplazo de fluidos derivados del petróleo. La iniciativa busca reducir riesgos ambientales, mejorar la seguridad operativa y avanzar en la modernización de la red eléctrica.
Córdoba incorporó el primer biotransformador desarrollado y puesto en funcionamiento en Argentina, una tecnología que reemplaza el aceite mineral derivado del petróleo por un fluido vegetal elaborado a base de soja.
El equipo fue presentado en la localidad de Quilino y forma parte de una estrategia provincial orientada a modernizar la infraestructura eléctrica con soluciones de menor impacto ambiental.
La iniciativa apunta a introducir una alternativa tecnológica para los transformadores de distribución, componentes esenciales del sistema eléctrico que permiten reducir la tensión de la energía para su utilización por parte de usuarios residenciales, comerciales e industriales. En estos equipos, el aceite cumple una función crítica, ya que actúa como aislante eléctrico y, al mismo tiempo, como refrigerante de los bobinados internos.
Una alternativa al aceite mineral tradicional
La principal innovación del nuevo equipo radica en el fluido utilizado en su interior. Mientras que la gran mayoría de los transformadores emplea aceite mineral obtenido del petróleo, el biotransformador utiliza una formulación desarrollada a partir de aceite de soja y aditivos especiales.
Desde la provincia destacan que esta alternativa permite disminuir los riesgos asociados a derrames y mejorar las condiciones de seguridad ante eventuales fallas. A diferencia del aceite mineral, el fluido vegetal es biodegradable y presenta una menor persistencia ambiental en caso de fugas.
Otro de los aspectos relevantes es su comportamiento frente al fuego. El aceite vegetal posee un punto de combustión cercano a los 360 grados centígrados, significativamente superior al de los aceites minerales convencionales. Esta característica reduce las posibilidades de incendio ante desperfectos internos o situaciones de sobrecalentamiento.
La incorporación de este tipo de fluidos responde además a una tendencia internacional que busca desarrollar equipos eléctricos más seguros y con menor impacto ambiental, especialmente en zonas rurales o cercanas a áreas productivas.
Mayor desempeño y menor impacto ambiental
Además de los beneficios vinculados a la seguridad, los responsables del proyecto sostienen que el nuevo transformador mantiene las mismas prestaciones que los equipos convencionales utilizados en las redes de distribución.
El diseño permite operar bajo condiciones exigentes, soportar sobrecargas temporales y trabajar en ambientes con elevados niveles de humedad sin afectar el desempeño del sistema de aislamiento.
Según datos difundidos por la provincia, el uso de aceite vegetal también genera ventajas desde el punto de vista ambiental. El ciclo de vida del producto permitiría reducir hasta un 98% las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con los fluidos minerales derivados del petróleo.
La tecnología cuenta además con respaldo normativo internacional a través de la norma IEC 62770, que establece especificaciones para fluidos aislantes naturales destinados a transformadores y otros equipos eléctricos.
Producción local y despliegue en zonas rurales
El desarrollo fue fabricado por la empresa FOHAMA y los ensayos finales se realizaron en la planta COPEQ, perteneciente a la Cooperativa Eléctrica de Quilino y gestionada por trabajadores vinculados al Sindicato Regional de Luz y Fuerza.
El transformador incorpora bobinados de aluminio y elementos de protección diseñados para reducir actos de vandalismo y robos de componentes, una problemática frecuente en áreas rurales.
La presentación estuvo dirigida especialmente a las cooperativas eléctricas, que serán las encargadas de instalar y operar estos equipos en distintos puntos del territorio provincial. Córdoba ya adquirió más de 250 unidades para una primera etapa de implementación.
Las autoridades provinciales indicaron que el despliegue inicial estará enfocado principalmente en zonas rurales y agroindustriales, donde la continuidad del suministro eléctrico resulta clave para la actividad productiva y donde una eventual contaminación por derrames podría generar mayores consecuencias.
Parte de una estrategia más amplia
La incorporación del biotransformador forma parte del programa provincial de Bioestaciones Eléctricas Inteligentes, una iniciativa que busca incorporar tecnologías vinculadas a la bioeconomía y a la eficiencia energética dentro de la infraestructura eléctrica.
El plan contempla además la instalación de estaciones transformadoras compactas, nuevos centros de distribución y soluciones basadas en biocombustibles para distintas aplicaciones energéticas.
Desde la Secretaría de Infraestructura Eléctrica sostienen que el objetivo es avanzar hacia una red más segura, eficiente y sostenible, incorporando desarrollos tecnológicos que aprovechen recursos disponibles en la propia matriz productiva provincial.
En ese sentido, el proyecto también busca agregar valor a la cadena agroindustrial local mediante la utilización de derivados de la soja como insumo para equipamiento eléctrico.

