Durante años, el empaque fue solo un elemento funcional: contener, proteger y transportar, una función esencial que nunca cambió. Lo que sí evolucionó es el contexto en el que opera ya que hoy hablamos de cadenas logísticas más complejas, presión sobre costos, mayor conciencia ambiental y consumidores con expectativas mucho más demandantes.
En América Latina esta transformación ya es evidente. Según un estudio realizado por Kantar, los consumidores EcoActives, altamente comprometidos con la sostenibilidad, representan el 28% de la población y crecieron un 10% entre 2023 y 2024. Además, uno de cada tres consumidores manifiesta molestia por la cantidad de plástico que lleva a su hogar. Esto refleja un cambio estructural porque el consumidor dejó de evaluar solo el producto y ahora también presta atención al sistema que lo rodea.
A nivel global, McKinsey confirma una tensión que atraviesa a toda la industria: la vida útil del producto sigue siendo un atributo crítico, pero la huella ambiental gana cada vez más peso en la decisión de compra. Para las empresas de la región el desafío ya no es elegir entre sostenibilidad o funcionalidad, sino integrarlas de manera inteligente, convirtiendo al empaque en una decisión estratégica de negocio.
Con esto en mente y de cara a 2026, varias tendencias comienzan a consolidarse y marcarán el rumbo del mercado de empaques en América Latina:
- Diseño inclusivo y centrado en el bienestar: La accesibilidad integrada en los empaques (aperturas intuitivas, mejor ergonomía, información clara y simple, escritura en braille o superficies antideslizantes) mejora la experiencia de uso para públicos diversos y refuerza la confianza en la marca. En una región tan heterogénea como América Latina, el diseño inclusivo deja de ser un diferencial aspiracional y se convierte en una ventaja competitiva concreta.
- Empaques inteligentes y trazables: Tecnologías como códigos QR, NFC, sensores e inteligencia artificial ganan protagonismo y redefinen el rol del empaque. Ya no se trata solo de contener un producto, sino de informar, conectar y generar confianza. Según datos del sector, el 85% de las marcas planea aumentar su inversión en conectividad en los próximos años, una señal clara del rumbo que está tomando el mercado.
- Ligereza, simplicidad y eficiencia en diseño: La presión sobre costos impulsa la eliminación de ineficiencias en toda la cadena. Es por esto que la optimización de costos, el uso de soluciones monomateriales y la aplicación de inteligencia artificial en el diseño permiten desarrollar empaques más livianos y eficientes, que mejoran la logística, reducen emisiones de CO₂ y mantienen la competitividad sin comprometer calidad ni sostenibilidad.
- Circularidad y materiales de fuentes renovables: Empaques reciclables, reutilizables y diseñados bajo criterios de economía circular responden a un consumidor que valora acciones concretas. Estudios globales muestran que la mayoría de los consumidores está dispuesta a pagar más por empaques sostenibles, una tendencia que abre una oportunidad clara para construir reputación basada en impacto real en América Latina.
- Empaques listos para la venta (Shelf Ready Packaging): Los empaques listos para la venta (SRP), diseñados para pasar directamente del pallet a la góndola sin reempaque, serán cada vez más comunes en la industria del retail. Estos ganan terreno en la industria al mejorar la eficiencia logística, reducir tiempos de reposición, minimizar desperdicios y comunicar sostenibilidad de forma tangible.
Anticiparse a estas tendencias es una necesidad, pero el verdadero diferencial está en cómo se traducen en soluciones concretas, alineadas con los objetivos del negocio y las expectativas del consumidor. En Smurfit Westrock, la innovación aplicada y el diseño basado en datos permiten abordar estos desafíos desde una visión integral de la cadena de suministro.
Pensar el empaque hacia 2026 implica entender que seguirá evolucionando, no como un objeto aislado, sino como un sistema integral capaz de optimizar recursos, mejorar experiencias y generar resultados de largo plazo. Diseñar hoy con esa mirada es, en definitiva, la forma más sólida de crear valor sostenible para el futuro.
Por Pablo Luque, Director de Corrugado en Smurfit Westrock para Argentina & Chile


