Envases de fitosanitarios: por qué el lavado correcto sigue siendo un desafío para el agro

Envases de fitosanitarios: por qué el lavado correcto sigue siendo un desafío para el agro

La gestión de los envases vacíos de fitosanitarios ganó escala en los últimos años gracias a un sistema que ya recuperó más de 25 millones de kilos de plástico en todo el país. Sin embargo, una parte significativa del material recolectado todavía no puede reincorporarse al circuito productivo por errores en el tratamiento previo realizado en el campo.

La disposición final de los envases vacíos de fitosanitarios constituye uno de los principales desafíos ambientales vinculados a la actividad agropecuaria. Para abordar esa problemática, más de 110 empresas del sector participan de un esquema de gestión integral que promueve la recuperación, el tratamiento y el reciclado de estos materiales bajo estándares controlados.

El sistema, impulsado por CampoLimpio, tiene como objetivo evitar que los envases utilizados en las tareas agrícolas queden abandonados en los establecimientos rurales o ingresen a circuitos informales de reutilización.

La iniciativa se apoya en un modelo de economía circular que permite recuperar el plástico una vez finalizada su vida útil en el campo y transformarlo nuevamente en materia prima para aplicaciones específicas autorizadas por la normativa vigente.

La correcta gestión de estos residuos resulta clave debido a que los envases que no ingresan al circuito formal pueden terminar siendo utilizados en la fabricación de productos de uso cotidiano, una práctica prohibida que implica riesgos para la salud y el ambiente.

Por ese motivo, productores, distribuidores, aplicadores, empresas y organismos públicos participan de una cadena de responsabilidades orientada a garantizar una disposición segura y controlada de cada envase utilizado.

Recuperación récord y una red que crece en todo el país

El sistema formal de recuperación mostró una expansión sostenida durante los últimos años. Según los datos difundidos por la entidad, el volumen de envases recuperados registró un crecimiento promedio del 30% anual durante el último trienio.

Desde la puesta en marcha del programa, ya se recuperaron más de 25 millones de kilos de envases vacíos de fitosanitarios en distintos puntos del territorio nacional.

Ese volumen es gestionado a través de una red integrada por más de 95 Centros de Almacenamiento Transitorio (CAT), distribuidos en 22 provincias. Estas instalaciones funcionan como puntos de recepción y clasificación antes de que los materiales sean enviados a recicladores habilitados.

La expansión alcanzada permitió posicionar al sistema argentino entre los más importantes a nivel internacional. Actualmente ocupa el segundo lugar en América Latina en términos de recuperación de envases y se ubica entre los principales programas del mundo dedicados a este tipo de residuos.

El crecimiento de la infraestructura y la mayor participación de los actores de la cadena agrícola explican gran parte de los avances observados en los últimos años. Sin embargo, todavía persisten desafíos vinculados a la calidad del material que ingresa al sistema.

El lavado incorrecto impide reciclar más de un millón de kilos de plástico

A pesar de los avances registrados en materia de recuperación, una porción relevante de los envases recolectados no logra completar el proceso de reciclado debido a deficiencias en el tratamiento previo.

Durante 2025, el 33% de los envases ingresados al sistema no pudo ser reciclado porque no había sido sometido correctamente al triple lavado o al lavado a presión, procedimientos obligatorios para eliminar los restos de producto antes de su entrega.

En términos absolutos, esta situación dejó fuera del circuito de valorización más de 1,3 millones de kilos de plástico recuperado.

La correcta limpieza constituye una condición indispensable para que el material pueda continuar su recorrido dentro del sistema formal. Cuando el procedimiento se realiza de acuerdo con las normas establecidas, el plástico puede transformarse en nuevos productos autorizados para usos específicos.

Un ejemplo de ello es la fabricación de caños tritubo destinados al tendido de redes de fibra óptica. Según datos del sector, un envase de 20 litros correctamente lavado puede convertirse en aproximadamente un metro de este tipo de conductos, uno de los 19 destinos permitidos para el material reciclado.