Iberostar Concreta su Agenda 2030  para Alcanzar la Neutralidad en las Emisiones de Carbono Mediante Soluciones Basadas en la Naturaleza.

Iberostar Concreta su Agenda 2030 para Alcanzar la Neutralidad en las Emisiones de Carbono Mediante Soluciones Basadas en la Naturaleza.

  • Grupo Iberostar anunció en enero que alcanzará la neutralidad de carbono en sus operaciones para 2030. Ahora, el Grupo presenta su ambicioso plan para compensar al menos el 75% de sus emisiones protegiendo la naturaleza en sus destinos.
  • La huella de carbono del Grupo en 2019 fue de 230.000 toneladas de gases de efecto invernadero. Mientras que la compañía estima que las emisiones por hotel disminuirán para 2030 mediante un plan de eficiencia y la utilización de energías renovables, esta huella indica que podrían estar protegiendo una extensión de naturaleza en sus destinos equivalente a aproximadamente 560.000 manglares para llegar a la neutralidad en emisiones.
  • El Grupo formaliza el inicio de este proyecto organizando con sus empleados una plantación de mangles en su complejo Paraíso.

Buenos Aires, 20 de noviembre de 2020. Grupo Iberostar presentó en enero de 2020 sus cinco grandes compromisos en materia de sostenibilidad para 2030: eliminar residuos, promover el consumo de pescado de fuentes responsables, neutralizar la emisión de carbono y mejorar la salud de los ecosistemas que rodean sus hoteles, entre otros. Como parte de este compromiso, la compañía concreta ahora su hoja de ruta sobre las emisiones de carbono, que compensará mediante soluciones basadas en la naturaleza e implementadas en los lugares donde opera.

 

Mientras los destinos turísticos afrontan un doble impacto, tanto de la pandemia global como de los efectos del cambio climático, Iberostar está acelerando su plan para construir un modelo de turismo responsable, con la ciencia y la protección de la naturaleza en el centro de su estrategia. Con un 80% de sus hoteles en primera línea de mar, el objetivo de la compañía es compensar un mínimo equivalente al 75% de sus emisiones mediante soluciones de carbono azul. Este es el primer gran paso que afronta Iberostar en su estrategia de economía circular para sus operaciones globales. Mientras que trabaja incansablemente para mejorar la eficiencia de su operación y transitar hacia la energía renovable, su huella de carbono de 2019 enmarca el alcance de esta iniciativa. En 2019, el 75% de sus emisiones de alcance 1 y 2 supusieron un total de 172.500 toneladas métricas. La hoja de ruta anunciada por Iberostar indica que el Grupo podría proteger aproximadamente 138.400 acres de manglares u otros bosques en áreas costeras tropicales, mediante la plantación o restauración de 560.000 manglares o 2.240.000 plantas terrestres, capaces de secuestrar activamente esa cantidad de CO2.

 

La empresa reconoce el potencial que tienen los ecosistemas marinos y costeros como solución al cambio climático. Por ello, propone la incorporación de cuatro objetivos generales para alcanzar su meta de neutralidad de carbono en 2030:

  1. Implementar programas de protección y restauración de ecosistemas, compensando al menos el 75% del CO2 emitido por las operaciones globales de Iberostar para 2030 en los lugares donde el Grupo opera.
  2. Utilizar los almacenes de carbono azul de la naturaleza como fuente adicional para procesar el exceso de nutrientes después del tratamiento de aguas residuales, en todas las propiedades en las que Grupo Iberostar tiene sus propias instalaciones para este tratamiento.
  3. Curar los destinos añadiendo al menos un 25% más de espacio verde (vegetación) en áreas cercanas a los hoteles seleccionados de Iberostar, con la intención de proteger espacios naturales en los lugares donde trabaja el Grupo.
  4. Generar una sólida actividad de divulgación para que los clientes, empleados y socios de Grupo Iberostar experimenten el compromiso con la salud costera a través del movimiento Wave of Change.

 

La Agenda 2030 y sus objetivos constituyen la piedra angular de los esfuerzos del Grupo para combatir el cambio climático. Para Gloria Fluxà, Vicepresidenta y CSO de Grupo Iberostar, “uno de nuestros compromisos es continuar mitigando el cambio climático a través de soluciones basadas en la naturaleza. Este enfoque tiene por objeto aprovechar el potencial que tienen los ecosistemas naturales como oportunidades de solución”.

 

Como señala Megan Morikawa, Directora Global de Sostenibilidad del Grupo, “los manglares están bien desarrollados a lo largo de las costas de países como México, Cuba y República Dominicana, y constituyen una de las reservas más grandes de carbono de los trópicos. En ese sentido, nuestro enfoque incluye el compromiso de protegerlos y restaurarlos, para lograr la máxima absorción y secuestro de carbono, de modo que alcancemos el balance neto de emisiones globales”.

 

Primeras actuaciones para minimizar las emisiones de CO2

 

Grupo Iberostar ha formalizado el inicio de su trabajo para reducir las emisiones de CO2 organizando un evento de plantación de manglares en el complejo Paraíso (Riviera Maya, México). En el marco de las actividades de concienciación y educación, y como parte de su movimiento Wave of Change, Iberostar celebró con sus empleados este evento de reforestación de 70 mangles grises (mangle botón), acondicionando una zona recientemente devastada por fenómenos naturales. El objetivo es fortalecer las capacidades locales de respuesta para la recuperación de ecosistemas marinos y costeros clave, como manglares y dunas costeras.

 

Por otra parte, en República Dominicana, en el año 2019 Iberostar comenzó un ambicioso proyecto de restauración de manglares en su complejo Bávaro (Punta Cana, República Dominicana). La compañía está recuperando una extensa área de humedales. El proyecto abarca un área de restauración total de 36.470 m2 y persigue la reforestación de la zona con mangle rojo y mangle gris (o mangle botón). Actualmente, ya se han restaurado 10.830m2 en los que se han plantado un total de 1.555 mangles.

 

Recuperación responsable del turismo

 

Desde la perspectiva de Grupo Iberostar, el turismo responsable debe liderar el camino que ayude a las empresas turísticas a reconstruir mejor tras la pandemia afrontando tres retos: adoptar una visión a largo plazo, alinear sus objetivos con la ciencia y considerar cualquier impacto de la empresa sobre el medio ambiente.