La iniciativa cordobesa, integrada por empresas, organismos públicos e instituciones tecnológicas, fue la única representante argentina elegida por la CEPAL en un programa regional orientado a fortalecer proyectos de bioeconomía y economía circular con potencial de expansión en América Latina.
El Clúster de Bioenergías de Córdoba fue elegido por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) como una de las siete iniciativas de articulación productiva más destacadas de Sudamérica en materia de bioeconomía y economía circular. La propuesta cordobesa fue la única seleccionada de Argentina entre 98 postulaciones presentadas por distintos países de la región.
La convocatoria forma parte del Programa de Impulso a la Bioeconomía y la Economía Circular en Iniciativas de Articulación Productiva, mediante el cual la CEPAL acompañará a los proyectos elegidos en el diseño de estrategias para fortalecer su gobernanza, potenciar su desarrollo y ampliar su capacidad de generar negocios e innovación.
Un ecosistema que integra toda la cadena de las bioenergías
El reconocimiento internacional pone en valor un entramado productivo que Córdoba viene consolidando desde hace varios años alrededor de los biocombustibles y otras soluciones energéticas de origen biológico.
El Clúster de Bioenergías, impulsado por la Agencia de Competitividad de Córdoba a través del programa Córdoba Clúster y gestionado por Hugo Dellavedova, reúne a empresas dedicadas a la producción de bioetanol, biodiésel, biogás, biomasa, captura de dióxido de carbono y valorización de residuos orgánicos.
Entre sus integrantes se encuentran ACA Bio, Grupo Bio4, Promaíz, Porta Hnos, Las Chilcas, Prodeman, ENRECO, 3C Biogas, TIGONBU, Arbio, Maniagro Argentina y Gas Carbónico Chiantore, además de instituciones de investigación, desarrollo tecnológico y empresas de ingeniería especializadas.
Actualmente, el clúster también desarrolla un estudio técnico y económico para evaluar la producción de eMethanol y bioMethanol en la provincia.
El respaldo de una política pública sostenida
El crecimiento del sector está estrechamente vinculado con la estrategia impulsada por Córdoba desde la sanción de la Ley Provincial 10.721, aprobada en 2020 para promover la producción y el consumo de biocombustibles y bioenergías.
A partir de esa normativa, la provincia implementó la utilización de mezclas con mayor contenido biológico en toda su flota oficial, incorporó incentivos para empresas que emplean biocombustibles en las contrataciones públicas y desarrolló beneficios fiscales para la actividad.
Los vehículos estatales comenzaron a operar con B20 y E17, mientras que en diciembre de 2024 se inauguró la primera estación de servicio del país que comercializa esas mezclas al público.
La política provincial también contempla herramientas como el Plan Director de Migración de Flota Pública, el programa BIOCBA para promover el autoconsumo rural de biodiésel, el Registro Provincial de Huella de Carbono y el Plan BIOCO₂, que apunta a reducir 1,9 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente hacia 2030 mediante distintas iniciativas ambientales.
En paralelo, Córdoba impulsó el uso de biocombustibles en categorías del automovilismo nacional y recientemente firmó una carta de intención para instalar en Villa María la primera planta argentina destinada a producir biocombustibles de segunda generación a partir de residuos.
Producción, innovación y agregado de valor
La provincia concentra actualmente el 52% de la producción nacional de bioetanol y alberga tres de las principales destilerías del país: ACA Bio, Bio4 y Promaíz. A ellas se suma Porta Hnos., enfocada principalmente en alcohol para uso industrial, medicinal y alimenticio, además de Las Chilcas, que produce bioetanol y biodiésel dentro de su establecimiento agropecuario.
El desarrollo del clúster va mucho más allá de los combustibles líquidos. Empresas como Bioeléctrica aprovechan los residuos de la producción de etanol para generar electricidad, mientras que Prodeman Bioenergía y Biomasa Ticino producen energía a partir de cáscara de maní, abasteciendo en conjunto a unos 20.000 hogares.
También participan firmas como Arbio, dedicada a transformar residuos orgánicos en biogás, y Gas Carbónico Chiantore, que recupera el CO₂ generado durante la fermentación del bioetanol para abastecer a distintas industrias.
El acompañamiento de la CEPAL
El programa impulsado por la CEPAL se desarrolla junto con la agencia alemana GIZ y cuenta con financiamiento del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania (BMZ).
Durante los próximos meses, especialistas del organismo trabajarán junto al clúster cordobés en la elaboración de un plan de acción para fortalecer su estrategia colectiva, consolidar su modelo de gobernanza y ampliar las oportunidades de cooperación internacional.
Además, la iniciativa argentina pasará a integrar la Plataforma de Iniciativas Clúster de la CEPAL, una red regional destinada a facilitar proyectos colaborativos, canalizar asistencia técnica y contribuir al diseño de políticas públicas vinculadas con la bioeconomía.
Junto al proyecto cordobés fueron seleccionados otros seis clústeres de Colombia y Chile, enfocados en arroz sostenible, cafés especiales, cacao, ingredientes naturales y bionegocios, lo que posiciona a Córdoba como el único representante argentino dentro de una de las principales redes regionales de innovación en economía circular.


