
La cuenta regresiva del carbono: amenazas y oportunidades para las empresas argentinas
Lejos de ser un concepto abstracto, los mercados de carbono representan un mecanismo tangible y una oportunidad económica concreta para que Argentina y sus empresas valoricen sus recursos naturales y capitalicen su potencial de mitigación. El potencial para el país es monumental y puede cuantificarse con proyecciones conservadoras.
La era en la que el impacto ambiental podía ser considerado una externalidad o un asunto secundario en la estrategia corporativa ha llegado a su fin. Una confluencia de regulaciones internacionales cada vez más estrictas y un despertar normativo a nivel local están redefiniendo las reglas de la competitividad, el acceso a mercados y financiamiento, y la viabilidad de los negocios a largo plazo.
Para las empresas argentinas, especialmente aquellas con vocación exportadora y las productoras de materias primas, esta nueva realidad no es solo un desafío de cumplimiento normativo. Se trata de una oportunidad estratégica sin precedentes que exige una acción informada, proactiva e inmediata para transformar un pasivo potencial en un activo de enorme valor.
Comprender el nuevo panorama regulatorio internacional ha dejado de ser una tarea de especialistas para convertirse en un imperativo de la alta dirección. Estas normativas ya no son simples barreras no arancelarias; representan un cambio fundamental en los criterios de acceso a mercado, donde el desempeño ambiental se está volviendo tan crítico como el precio y la calidad para el comercio global.
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