La Economía Post Covid-19  Aportes para Pensar la Economía Argentina más allá de la Pandemia

La Economía Post Covid-19 Aportes para Pensar la Economía Argentina más allá de la Pandemia

 

Buenos Aires, junio de 2020. La Facultad de Ciencias Económicas de la UCA presentó el informe LA ECONOMÍA POST COVID 19: Aportes para pensar la economía argentina más allá de la pandemia, elaborado por Alicia Caballero, decana de la Facultad de Ciencias Económicas de la UCA; Federico Cuba, docente de Economía Pública de la Facultad de Ciencias Económicas de la UCA; Ernesto O’Connor, director de la maestría en Economía Aplicada de la Facultad de Ciencias Económicas de la UCA, y Andrés Roberts, director de la Licenciatura en Economía de la UCA.

Este trabajo es una propuesta que tiene como objetivo movilizar opiniones, análisis y discusiones. Es un aporte que simplemente intenta llamar la atención acerca de la importancia que tiene para el destino de la Argentina trabajar ya en los enormes desafíos que no son exclusivamente el control de la pandemia.

Fuimos alcanzados por el virus cuando la situación de base de nuestra economía era definitivamente frágil. Y hablar de economía implica hablar de sociedad, de familias, de personas. Para que la población de un país viva en condiciones de bienestar, la economía debe estar sana.

En base a los decretos de los poderes ejecutivos nacional y provinciales y los datos observados, cuantificamos el impacto que tendrá la pandemia en combinación con el APSO y la política económica implementada, lo cual arroja una pérdida de 8,2 p.p. del PBI para el año 2020 respecto del escenario base. Debe tenerse en cuenta la no linealidad en la relación de la extensión de la cuarentena y la caída del PBI. A medida que se extiende la cuarentena el impacto se potencia mediante la mayor dificultad en recuperar la tendencia previa. Así, el costo económico de cada semana adicional no es constante, sino creciente.

En este estudio también se analiza el empleo, por categoría ocupacional y por regiones, estimando el empleo afectado por la Cuarentena, tanto en la fase 1, como en la entrada en vigencia de la fase 4 en el interior y la fase 3 en el AMBA. Este análisis se centra en el empleo formal público y privado con apertura por sectores productivos, por tratase de la mejor estadística existente.

La estimación respecto al empleo indica que a fines de la fase 1, el 25,7% del empleo privado formal estaba realizando sus tareas habituales, bajo diversas formas de trabajo, mientras que en la fase 3 en AMBA y fase 4 en Interior, se alcanzaría un 41,5% del empleo formal ocupado.

Es claro que el área AMBA y la actividad de algunos servicios claves en las grandes ciudades (hoteles, restaurantes, grandes comercios, galerías, y buena parte de autónomos y monotributistas), como así también una gran mayoría de trabajadores informales son los más afectados y ven postergado por ahora su regreso a la actividad.

Cuando se compara contra el escenario base (caída del PBI de 1,6 %), encontramos que las medidas implementadas en el marco del ASPO generarían una caída adicional del PBI de 8,2 p.p. durante el año 2020.

Entre las condiciones necesarias para el despegue de la economía, se necesita consensuar los objetivos de un proyecto de país a largo plazo. Esto implica aprender a dialogar y a ceder. Buscar la estabilidad macroeconómica, crecer en competitividad, mejorar la infraestructura y reducir la pobreza pueden ser algunos de estos objetivos de largo plazo.

La apertura a otros mercados nos incentiva a innovar y nos permite acceder al conocimiento desarrollado por otras sociedades para así potenciar nuestra investigación local.

Entre las recomendaciones en materia sectorial para el día después, se enfatiza potenciar las exportaciones, porque las divisas del superávit comercial son las únicas que la Argentina puede generar. Para ello se deberían potenciar cadenas exportadoras clave: agroindustria, economías regionales, y servicios basados en el conocimiento. Esto no implica descuidar el consumo privado y la producción nacional con destino al mercado interno. Se da por sentado que será un objetivo de política económica y social volver a los niveles de producción y empleo previos a la crisis y, en forma sostenible, superarlos.

Las empresas necesitan acceder al crédito internacional y a un mercado de capitales local más desarrollado para poder, no sólo realizar inversiones en proyectos de largo plazo, sino también para llevar adelante su actividad diaria cuando son exportadores o importadores. Asimismo, los emprendedores que quieran aprovechar las oportunidades post-pandemia para brindar servicios internacionales necesitarán del crédito. Por tales motivos, la renegociación exitosa de la deuda soberana en moneda extranjera es fundamental.

Es importante recordar que, en el año 2002, posterior al default, el crédito de los bancos al sector público fue del 49% sobre el total de activos del sistema, mientras que el sector privado obtuvo créditos por un 20.5% del total de activos del sistema.

Recién en el año 2006, posterior a la reestructuración de la deuda en el primer semestre del 2005, se invierten estas proporciones con un 31% de créditos sobre el total de activos de los bancos al sector privado y 22.5% al sector público.

La mejor manera de reducir la pobreza es crear empleos formales, para ello es necesario invertir, y toda inversión necesita ser financiada. De allí la importancia del sistema financiero y el mercado de capitales.

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