“LA FUNCIÓN DE AMBIENTE, H&S y SALUD OCUPACIONAL ES ESENCIAL DURANTE Y DESPUES DE LA PANDEMIA COVID-19”

Horacio Franco: Socio fundador de Franco Abogados – Consultores Ambientales y H&S.

Horacio J. Franco (*), Director Editorial de GERENCIA AMBIENTAL y Socio Fundador de FRANCO ABOGADOS, responde acerca de las implicancias y los deberes que la pandemia COVID-19 conlleva para el sector empresario.

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¿Cuáles son los principales deberes que tienen las empresas respecto de la pandemia COVID-19?

El aluvión de normas nacionales, provinciales y municipales que se están sancionando con motivo de la pandemia COVID-19 imponen un protagonismo abrumador a las Gerencias de Ambiente, Higiene y Seguridad (H&S), Salud Ocupacional, Legales, Compliance, Logística y demás. 

Para las empresas, esas normas establecen la obligación de cumplir y/o facilitar las medidas de sanidad (ej. aislamiento social preventivo y obligatorio (ASPO); consulta inmediata; reporte de síntomas; lavado de manos; higiene respiratoria; ventilación de ambientes; limpieza de superficies; uso de alcohol en gel; elementos de protección personal; limitación de reuniones de personas; distancia preventiva; trato digno; prevención con foco en los asintomáticos; teletrabajo; desplazamientos; deberes de información; etc.).  

Es muy importante comprender que, como estamos frente a una situación de emergencia, la interpretación de esas normas debe atender a su finalidad, y ser extensiva.  La interpretación gramatical y restrictiva, tan propia de las cuestiones de derecho privado, tiene menos margen en una situación como la que vivimos.

Desde el primer momento, la función de Ambiente, H&S y Salud Ocupacional estuvo en primera línea a pesar del ASPO.  No se podía dejar una planta de tratamiento de efluentes líquidos fuera de régimen sin dañar el ambiente y promover otras epidemias, como la del dengue.  No se podía excusar el mantenimiento industrial que no podía ser discontinuado por razones de seguridad y salud (ej. redes de incendio, seguridad eléctrica, etc.), ni tampoco dejar de brindar apoyo a las actividades económicas que sí están excluidas del ASPO, que son muchas y se incrementan gradualmente.  

En materia de riesgos del trabajo, la implementación de las Medidas de Prevención del COVID-19 en ámbitos laborales (Res. SRT 29/2020) y las Recomendaciones para trabajos exceptuados, desplazamientos, elementos de protección personal y etc. (Disp. SRT 5/2020) no se puede lograr sin su concurrencia.  Tampoco las comunicaciones, reportes y documentos internos que exige la SRT, ni la gestión de los elementos de protección personal (barbijos, antiparras, delantales, guantes, etc.), ya sea que se descarten o se reciclen.

En razón de todo lo anterior, la función de Ambiente, H&S y Salud Ocupacional es un servicio esencial en los términos del Art. 6, inc. 22, del DNU 297/2020, y seguirá siéndolo cuando pase la pandemia COVID-19.

 

¿El deber de colaboración de la Empresa va más allá del cumplimiento de normas sanitarias, ambientales y de riesgos del trabajo?

Existe un deber general de colaboración de la Empresa –en lo aplicable, dentro de su órbita y a requerimiento- que se enmarca dentro de lo dispuesto por el Art. 17, inc. g, del Dec. 383/17, reglamentario de la la Ley Nacional 27287, que crea el Sistema Nacional para la Gestión Integral del Riesgo y la Protección Civil (SINAGIR).  

El SINAGIR fue activado al inicio de la pandemia COVID-19 por el Art. 11 del DNU 260/2020, y su aplicación es concurrente con la Ley Nac. 27541 de Solidaridad Social y Reactivación Productiva, que ya había declarado la emergencia sanitaria.  Recordemos que, en cuestiones de orden público, la interpretación finalista, sistémica y extensiva prevalece sobre la gramatical y restrictiva.

En el espíritu de ese deber de colaboración, y activando sus políticas de Responsabilidad Social Empresaria (RSE), muchas empresas tomaron la iniciativa y dieron comienzo a la fabricación –como actividad temporaria- de alcohol en gel, barbijos, delantales y otros elementos necesarios para el sector público de salud, dando así respuesta a solicitudes por escrito en tal sentido.  

Surge la inquietud acerca de cómo proceder frente a organismos de control como el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) por el alcohol en gel, y ANMAT, por los barbijos y delantales y etc.  La realización de éstas actividades temporarias (que no conllevan un grado significativo de complejidad ni peligrosidad) en el marco del mencionado deber de colaboración no debería generar reacciones adversas por parte de dichos organismos.  No obstante, se debe comunicar a los mismos el inicio de esas actividades temporarias, brindar información completa acerca de las mismas, y quedar a disposición para lo que indiquen y corresponda. Ayudaría mucho contar con normativa IRAM para establecer las condiciones que deben cumplir todos esos elementos.

 

¿Cómo evalúa Ud. el papel de las municipalidades en la pandemia COVID-19?

Con cautela.  Hubo y sigue habiendo intervenciones municipales desatinadas como el bloqueo de vías de acceso a pueblos y ciudades.  Es cuestionable que un órgano territorial y no especializado, como una municipalidad, emita normas pretendidamente “sanitarias”.  Las medidas para enfrentar la pandemia COVID-19 deben ser emitidas desde o con intervención de órganos especializados y centralizados.  Para estos y otros temas (ej. transporte interjurisdiccional, comercio interprovincial), somos “un solo país, un solo territorio y un solo pueblo”.  Tener una multitud de criterios distintos por parte de cientos de municipalidades es anárquico, y un camino de desintegración. 

La autonomía de las municipalidades está circunscripta al “régimen municipal”, y no alcanza a cuestiones que lo exceden.

 

¿Cuál será el rol de las empresas cuando se flexibilice el aislamiento social preventivo y obligatorio (ASPO)?

Un rol importantísimo.  En primer lugar, las empresas tienen nada menos que el deber de preservarse, por su propio bien y por la integridad del tejido socio-económico que sostiene a toda la sociedad.

Mientras tanto, las empresas cargan con el deber de “convivir con la pandemia”, ejerciendo un rol activo para contribuir a que ésta no recobre virulencia a través de rebrotes y nuevos contagios, porque esto es una posibilidad permanente.  ¿Cómo se logra eso?  A través de un estricto y serio Protocolo de Higiene y Salud en el Trabajo diseñado para cuidar a los empleados no solo en el lugar de trabajo, sino también en sus desplazamientos desde y hacia el trabajo.  Más allá del trabajo también, a través de recomendaciones cuando se encuentren en su hogar y fuera de su hogar. Sin descuidar jamás el riesgo que conlleva la transmisión del COVID-19 por parte de personas asintomáticas.  Eso no se logrará sin el servicio esencial que presta la función de Ambiente, H&S y Salud Ocupacional. 

Todo esto es algo demasiado importante como para dejarlo solo en manos de la empresa.  Es imprescindible involucrar también a las asociaciones sindicales a través del Comité Mixto de Higiene, Seguridad y Salud.  La empresa también debe asegurar su actualización permanente, a efectos de articular y alinear su tarea con las recomendaciones de las autoridades sanitarias, ambientales y laborales de diferentes niveles y jurisdicciones.

 

¿Cómo va a quedar la función de Ambiente, Higiene y Seguridad (H&S) y Salud Ocupacional cuando pase la pandemia COVID-19?

Para el sector empresario, la función de Ambiente, H&S y Salud Ocupacional es un servicio esencial durante y después de la pandemia COVID-19.  Las funciones de Legales y Compliance deben ser garantes de que así sea, porque se trata de un bastión imprescindible para impedir que la pandemia COVID-19 recobre virulencia a través de nuevos contagios y rebrotes.  

En otras palabras, no existe un “después” de la pandemia COVID-19.  No, hasta que la población quede inmunizada, y existan vacunas y tratamientos comprobadamente eficientes.  Y eso, en el mejor de los casos, tomará muchos, muchos meses.  

El mundo aprenderá de lo que estamos viviendo, y parte del aprendizaje consiste en el deber inexcusable de no estar con la guardia baja frente a otras pandemias y futuras amenazas.  No internalizar esto es no haber aprendido nada. Después de todo, la pandemia COVID-19 fue desencadenada por prácticas ambientalmente insustentables y por costumbres alimenticias ajenas a toda noción de higiene y seguridad alimentaria.  

Afligirse por la amenaza sanitaria mientras se relaja el control de la contaminación, del impacto ambiental, de la seguridad industrial y de la salud ocupacional es como secar el piso con la canilla abierta.


(*) Socio fundador de Franco Abogados – Consultores Ambientales y H&S.  Sus antecedentes pueden consultarse en https://www.linkedin.com/in/horacio-franco-22702113/ y www.francoabogados.com.ar