
La Rural mide su huella de carbono y traza un plan para reducir emisiones hacia 2050
El predio ferial presentó por primera vez un relevamiento integral de su impacto ambiental, con datos que abarcan toda su operación y cadena de valor. El diagnóstico permite identificar los principales focos de emisión y definir una estrategia climática de largo plazo con metas concretas.
La Rural dio a conocer los resultados de su primera medición de Huella de Carbono Organizacional, un paso clave para avanzar en la gestión ambiental del predio. El relevamiento arrojó un total de 2.456 toneladas de dióxido de carbono equivalente (tCO₂e) correspondientes al año 2025, considerando los tres alcances definidos por estándares internacionales como el GHG Protocol y la norma ISO 14.064-1.
Se trata de un proceso inédito para la compañía, que permitió cuantificar de manera integral el impacto ambiental de sus operaciones. A partir de esta medición, la empresa logra establecer una línea de base sólida sobre la cual diseñar estrategias de reducción de emisiones y consolidar una gestión climática sustentada en datos verificables.
Este tipo de diagnósticos resulta clave en industrias intensivas en consumo energético y logística, como la de eventos, donde la trazabilidad de las emisiones permite orientar decisiones operativas y de inversión con mayor precisión.
Energía, climatización y movilidad: los principales focos
El análisis de la huella de carbono permitió identificar con claridad los principales factores que explican el nivel de emisiones del predio. En primer lugar, el consumo de energía eléctrica —correspondiente al Alcance 2— aparece como el componente más relevante, reflejando el peso de la operación energética en un espacio de gran escala y alta demanda.
En segundo lugar, se ubican las emisiones directas (Alcance 1), asociadas principalmente a los sistemas de climatización. Este aspecto adquiere especial relevancia debido al uso de gases refrigerantes, que tienen un impacto significativo en términos de potencial de calentamiento global.
Por último, el estudio también incorporó las emisiones indirectas de la cadena de valor (Alcance 3), donde se destaca la movilidad diaria de los colaboradores como uno de los factores considerados. Este componente refleja la complejidad de medir emisiones más allá de los límites operativos directos de la organización.
Energía solar y primeras acciones concretas
El relevamiento también permitió dimensionar el impacto positivo de las iniciativas de sustentabilidad ya implementadas. Durante 2025, el sistema de autogeneración fotovoltaica del predio —integrado por más de 1.100 paneles solares— evitó la emisión de 134 toneladas de CO₂e.
Este volumen representa aproximadamente el 9% del consumo energético total de La Rural, lo que confirma el rol estratégico de las energías renovables dentro de su matriz operativa. Al mismo tiempo, establece un punto de partida para ampliar la participación de este tipo de fuentes en el abastecimiento energético.
La incorporación de generación distribuida no solo reduce emisiones, sino que también contribuye a mejorar la eficiencia energética y a disminuir la dependencia de fuentes convencionales.
Ejes de mejora para una transición gradual
Más allá de los resultados obtenidos, el proceso permitió identificar oportunidades concretas de mejora que ya están siendo incorporadas en la planificación de la compañía. Entre las principales líneas de acción se destaca la profundización de la transición energética, mediante la ampliación de la generación renovable y la optimización del consumo eléctrico.
Otro de los focos será la gestión integral de residuos, con el objetivo de avanzar hacia esquemas de separación en origen, valorización de materiales y reducción progresiva de los volúmenes enviados a disposición final.
En paralelo, la empresa prevé avanzar en la sustitución de gases refrigerantes por alternativas de menor impacto climático, un aspecto clave considerando su incidencia dentro de las emisiones directas. También se impulsarán programas de movilidad sostenible para colaboradores, promoviendo opciones de transporte de menor huella ambiental.
Finalmente, se buscará fortalecer la trazabilidad de la información ambiental mediante la incorporación de sistemas de monitoreo continuo, que permitan mejorar la calidad y precisión de los datos.
Una hoja de ruta hacia el Net Zero
En este contexto, La Rural avanza en la consolidación de su Estrategia Climática 2026–2050, con el objetivo de alcanzar la neutralidad de carbono a mediados de siglo. El plan establece metas intermedias que incluyen una reducción del 5% en 2026 y del 30% hacia 2030, tomando como referencia la línea base de 2025.
“La presentación de estos resultados marca el inicio de una nueva etapa para La Rural”, destacaron desde la compañía, que busca integrar la sustentabilidad como un eje transversal de su modelo de gestión.
Como parte de esta estrategia, la empresa prevé extender la medición y gestión de la huella de carbono a cada evento que se realice en el predio, trabajando en conjunto con organizadores para evaluar, reducir y comunicar su impacto ambiental.
El proyecto fue desarrollado junto a Zeroma, una startup especializada en soluciones climáticas para la industria de eventos, lo que garantiza la aplicación de metodologías alineadas con estándares internacionales.

