
Más allá de la yerba: cómo Santa Ana incorpora la sustentabilidad a su operación
Con foco en el desarrollo de envases reciclables y compostables, la reducción de materiales y la eficiencia energética, Establecimiento Santa Ana avanza en una estrategia de sustentabilidad que atraviesa distintas áreas de su negocio. Brian Taboada, Gerente Corporativo de Calidad y Gerente de Planta Frontera en CBSé – Establecimiento Santa Ana, detalla los principales proyectos de la compañía, los desafíos que enfrenta la industria y el camino hacia una gestión cada vez más integral del impacto ambiental.
Establecimiento Santa Ana, empresa detrás de las marcas CBSé y Mateando, atraviesa una etapa de transformación en materia de sustentabilidad. Mientras avanza en el desarrollo de herramientas para medir su huella de carbono, la compañía ya implementa acciones concretas vinculadas a la eficiencia energética, la reducción de materiales y el diseño de envases reciclables y compostables.
Brian Taboada, Gerente Corporativo de Calidad y Gerente de Planta Frontera en CBSé – Establecimiento Santa Ana, explicó cómo funciona la operación productiva de la empresa, qué iniciativas ambientales están en marcha y cuáles son los desafíos pendientes.
Durante la conversación también abordó el crecimiento de las exportaciones, el trabajo conjunto con proveedores y la necesidad de anticiparse a las exigencias regulatorias que hoy impulsan mercados como la Unión Europea. Para el ejecutivo, la clave está en combinar medición, innovación y acción concreta.

Brian Taboada, Gerente Corporativo de Calidad y Gerente de Planta Frontera en CBSé – Establecimiento Santa Ana.
-¿Cómo está organizada actualmente la operación productiva de la empresa?
-La operación comienza con la compra de hoja verde. Después pasa por una primera etapa en los secaderos, donde se realiza un procesamiento inicial y una molienda gruesa. Luego esa yerba se traslada al establecimiento Santa Ana, en Misiones, donde permanece almacenada durante el proceso de maduración o estacionamiento.
Ese proceso es fundamental porque elimina las notas verdes y astringentes de la yerba recién procesada. Una vez completada la maduración, pasa por un molino que la transforma en yerba mate molida lista para el consumo.
Parte de esa producción se envasa en Misiones y otra parte se envía a la planta Frontera, en Santa Fe, donde realizamos las mezclas con hierbas y sabores, además del envasado y la logística.
-¿Dónde se concentra la mayor complejidad de la operación?
-Depende de cómo se mire. En Misiones está la elaboración de la yerba base, que es crítica porque todo parte de ahí. Hacer una buena yerba tiene mucha ciencia detrás.
Pero después, en términos operativos, la mayor complejidad está en Frontera, porque ahí recibimos una gran cantidad de materias primas e insumos diferentes, realizamos mezclas según fórmulas específicas y llevamos adelante los procesos de envasado y paletizado.
-CBSé fue pionera en las yerbas compuestas. ¿Cómo evolucionó el negocio desde entonces?
-La empresa comenzó desarrollando CBSé, que fue una innovación importante porque introdujo las yerbas saborizadas en un mercado dominado por las variedades tradicionales.
Hoy seguimos trabajando en ese segmento, pero también estamos impulsando el crecimiento de Mateando, una yerba tradicional con características diferenciales, como un menor contenido de polvo.
-¿En qué etapa se encuentran respecto de la medición de la huella de carbono?
-Estamos en una etapa inicial. Sabemos perfectamente hacia dónde tenemos que ir, pero todavía estamos desarrollando las herramientas necesarias para medir con precisión nuestra huella de carbono.
Mientras avanzamos en ese proceso, decidimos no quedarnos esperando. Hicimos un relevamiento de todas nuestras actividades y empezamos a trabajar directamente sobre aquellos aspectos que sabemos que podemos mejorar.
-¿Qué referencias toman para definir esas mejoras?
-Observamos mucho lo que sucede en la Unión Europea y también las prácticas que desarrollan grandes compañías internacionales.
La experiencia muestra que muchas cuestiones que hoy son recomendaciones terminan convirtiéndose en exigencias obligatorias. Por eso intentamos adelantarnos y prepararnos con tiempo.
-¿Qué acciones concretas están llevando adelante en materia energética?
Trabajamos mucho sobre nuestra matriz energética y sobre el consumo eléctrico.
En Misiones, por ejemplo, utilizamos chip de madera en algunos procesos térmicos. Además, realizamos inversiones importantes para reducir el consumo de energía.
Un caso concreto fue el reemplazo del compresor principal de una de nuestras plantas por un equipo de última generación. Parece algo menor, pero un solo compresor puede representar más del 30% del consumo eléctrico total de una planta industrial.
-¿Por qué el packaging ocupa un lugar tan importante dentro de la estrategia de sustentabilidad?
-Porque creemos que ahí tenemos una oportunidad concreta de generar cambios.
Trabajamos junto con nuestros proveedores para desarrollar nuevas estructuras, reducir materiales y mejorar la reciclabilidad de los envases sin afectar la calidad del producto ni la experiencia del consumidor.
Para nosotros, la sustentabilidad también tiene que ser viable desde el punto de vista económico. Si una solución no puede escalar y no puede ser adoptada por otras empresas, su impacto termina siendo limitado.
-¿Qué avances concretos lograron en ese campo?
-Uno de los casos más importantes es Mateando, que utiliza un laminado completamente reciclable.
La industria todavía enfrenta desafíos importantes en este aspecto, por eso trabajamos activamente en el desarrollo de nuevas alternativas junto con nuestros proveedores.
También desarrollaron productos compostables.
Sí. Nuestro producto premium, Hierbas Serranas Etiqueta Negra, utiliza packaging compostable.
Realizamos pruebas internas para validar el comportamiento de esos materiales y los resultados fueron muy buenos. Es una experiencia que realmente cambia la forma de ver el problema porque demuestra que existen alternativas viables.
-¿Qué desafíos presenta el desarrollo de envases sustentables para alimentos?
-El principal desafío es que el envase tiene que cumplir varias funciones al mismo tiempo.
Debe conservar la inocuidad del producto, proteger sus características organolépticas y resistir toda la cadena logística.
Lograr eso y al mismo tiempo desarrollar materiales amigables con el ambiente requiere mucho trabajo técnico y mucha innovación.
-¿Cómo trasladaron esa lógica a otras acciones de la empresa?
-También la aplicamos a nuestras muestras promocionales.
Distribuimos cientos de miles de muestras por año y decidimos que esos envases fueran compostables. Son materiales de uso muy corto y nos parecía importante evitar que se transformaran en un problema para la gestión de residuos.
Además, vemos que los consumidores valoran mucho estas iniciativas, especialmente las nuevas generaciones.
-¿Qué volumen comercializa actualmente la compañía?
-Comercializamos aproximadamente 24 millones de kilos por año.
Medimos tanto por toneladas como por unidades vendidas porque trabajamos con distintos formatos comerciales y necesitamos ambas referencias para gestionar correctamente la operación.
-¿Qué peso tienen las exportaciones?
-Representan entre el 8% y el 10% de nuestro volumen.
Exportamos a la Unión Europea, Estados Unidos, Canadá, México, Chile y distintos países de América Latina. También tenemos presencia en algunos mercados asiáticos.
Chile es actualmente nuestro principal mercado de exportación y viene mostrando un crecimiento muy importante en el consumo de yerba mate.
-¿Cuál es el mercado más exigente desde el punto de vista ambiental?
-La Unión Europea, sin dudas.
Es el mercado que más consulta, más exige y más impulsa cambios. Muchas veces funcionan como una referencia de lo que terminará ocurriendo en otros lugares algunos años después.
-¿Cómo se abastecen de las hierbas utilizadas en sus productos?
-Una parte importante proviene de campos propios ubicados en San Juan, especialmente en el caso de la peperina y el poleo.
Después trabajamos con distintos proveedores para incorporar otras hierbas como menta, hinojo, boldo o cedrón.
Muchos de esos proveedores crecieron junto con la empresa y mantienen una relación histórica con nosotros.
-¿Cuáles son los principales desafíos hacia adelante?
-La huella de carbono sigue siendo uno de nuestros grandes objetivos.
Todavía hay mucho trabajo por hacer en logística, transporte, materiales y gestión energética.
Tenemos operaciones separadas por unos 1.100 kilómetros y eso plantea desafíos importantes.
Lo fundamental es seguir identificando oportunidades de mejora, incorporar buenas prácticas y avanzar paso a paso.
-Si tuviera que resumir la visión de la empresa sobre sustentabilidad, ¿cómo la definiría?
-Medirse es fundamental para mejorar, pero no creemos que haya que esperar a tener todas las herramientas desarrolladas para empezar a actuar.
Mientras construimos nuestros sistemas de medición seguimos avanzando en eficiencia energética, reciclabilidad, compostabilidad y reducción de materiales.
El mercado lo demanda y, en definitiva, el planeta también.


