
Necológica: cómo transformar residuos plásticos en materiales para la industria, el diseño y la construcción
Desde Necochea, un emprendimiento de triple impacto desarrolla placas y productos elaborados con plástico reciclado y busca ampliar su escala productiva. La iniciativa combina economía circular, diseño y gestión ambiental, con una red de recuperación de materiales que permite devolver al mercado residuos convertidos en nuevos productos.
En Necochea, Necológica desarrolla placas y productos elaborados 100% con plástico reciclado, principalmente Polietileno de Alta Densidad (PEAD), para aplicaciones en arquitectura, construcción, diseño y mobiliario.
El emprendimiento de triple impacto nació a fines de 2019, creado por el diseñador industrial Ezequiel Rolla, y la licenciada en Gestión Ambiental Ingrid Christensen Balsategui, y evolucionó desde la concientización ambiental hacia una propuesta productiva basada en la economía circular.
Para obtener parte de su materia prima, trabaja junto a la asociación local Todo para Ellos, que recibe, clasifica y acondiciona residuos plásticos que luego son transformados en nuevos materiales y productos.
La iniciativa también busca reincorporar sus propios descartes al circuito productivo y ampliar las posibilidades de uso de un material que puede tener aplicaciones tanto industriales como cotidianas.
En diálogo con Gerencia Ambiental, Ingrid Christensen Balsategui repasó los orígenes del proyecto, el proceso de fabricación, el vínculo con Todo para Ellos y los desafíos que enfrenta Necológica para aumentar su escala de producción.
—¿Cómo nació Necológica y cómo fue evolucionando el proyecto desde sus comienzos?
—Necológica nació, en un principio, como un proyecto de divulgación y concientización ambiental en redes sociales. Yo soy licenciada en Gestión Ambiental, estudié en Tandil, en la Universidad Nacional del Centro, y cuando me recibí volví a vivir a Necochea.
En ese momento estaba buscando qué camino tomar y decidí empezar a difundir y concientizar a la comunidad de Necochea sobre distintas cuestiones ambientales. Con el tiempo, comencé a focalizarme principalmente en todo lo relacionado con la gestión de los residuos en la ciudad.
Así fue como arrancó Necológica, en mayo de 2019. Luego, entre agosto y septiembre de ese mismo año, se comunicó conmigo quien hoy es mi socio, Ezequiel Rolla, que es diseñador industrial. Él estaba por venir a vivir a Necochea con su mujer y su hija y tenía mucho interés en todas las cuestiones vinculadas con la sustentabilidad. Me propuso que nos reuniéramos para conversar y ver qué proyecto podía surgir.
En esa reunión me presentó la posibilidad de comenzar a reciclar plástico en Necochea. Me contó sobre una organización que se llama Precious Plastic, que había diseñado una serie de máquinas para reciclar plástico y publicado los planos para que cualquier persona, en cualquier parte del mundo, pudiera construirlas siguiendo esas instrucciones.
A Ezequiel le interesaba especialmente todo lo relacionado con la fabricación de la maquinaria porque viene de una familia vinculada con la actividad metalúrgica. Cuando me presentó esta posibilidad, me dijo: “Che, empecemos a reciclar plástico en Necochea”. La idea me encantó y me pareció fantástica.
A partir de ahí, Necológica dio un giro: pasó de tener como objetivo principal la divulgación, la concientización y la educación ambiental a desarrollar una actividad concreta, que era comenzar a reciclar plástico y transformarlo en nuevos productos.

El diseñador industrial Ezequiel Rolla y la licenciada en Gestión Ambiental Ingrid Christensen Balsategui
—¿Cómo fue evolucionando la producción de las placas desde el comienzo?
—Al principio comenzamos trabajando con placas de 30 por 30 centímetros. Actualmente estamos fabricando placas de 70 por 70 centímetros y proyectando una nueva maquinaria que nos permitirá producir placas de 1,22 por 2,44 metros.
Desde el primer día, nuestro objetivo a largo plazo fue poder alcanzar un tamaño de placa estándar dentro del mundo de la construcción y de los materiales. Ese formato estándar es de 1,22 por 2,44 metros.
Cada vez es más necesario aumentar el tamaño de las placas porque existe una demanda importante de materiales de esas dimensiones para realizar distintos trabajos. Hoy, producir placas de 70 por 70 centímetros representa una limitación importante para terminar de insertarnos en determinados mercados.
Para poder avanzar necesitamos escalar la producción.
—¿Qué usos pueden tener las placas de plástico reciclado?
—A nosotros nos gusta decir que las placas tienen infinitas posibilidades. Es algo similar a lo que ocurre con la madera: uno puede encontrar madera en cualquier cosa, desde el mango de un cuchillo hasta el revestimiento de una pared o la tapa de una mesa. Con el plástico sucede algo muy parecido porque puede tener muchísimos usos.
Actualmente estamos apuntando mucho a trabajar con estudios de diseño y arquitectura para el desarrollo de mobiliario comercial, que es nuestro principal nicho.
En menor medida también trabajamos con el mercado hogareño. Nos solicitan, por ejemplo, tapas de mesas o barras. También estamos comenzando a apuntar a la industria, especialmente para reemplazar materiales como la madera, que en determinados usos industriales puede presentar algunos inconvenientes porque se humedece, puede ser afectada por insectos o deteriorarse.
En comparación, el plástico tiene ventajas importantes en ese sentido.
También vendemos accesorios y merchandising para empresas, por lo que el abanico de usos que puede tener el material es muy amplio.
—Las placas se identifican como R-PEAD. ¿Qué significa esta denominación?
—R-PEAD hace referencia al material con el que está fabricada la placa. PEAD son las siglas en español de polietileno de alta densidad, mientras que la R que aparece adelante significa que es reciclado.
Por lo tanto, R-PEAD hace referencia a polietileno de alta densidad reciclado. Es la denominación que utilizamos actualmente para identificar el material con el que fabricamos nuestras placas.
—¿Cómo es el proceso de fabricación y de dónde obtienen la materia prima?
—En Necochea existe desde hace más de 30 años una asociación civil llamada Todo para Ellos, que se encarga de encontrar circuitos de reciclaje para determinados residuos reciclables. Entre esos materiales se encuentra el plástico que nosotros utilizamos, que es el polietileno de alta densidad.
Todo para Ellos recibe ese plástico de la comunidad de Necochea, que lo acerca a los puntos verdes que la asociación tiene distribuidos en distintos lugares de la ciudad.
Después, ellos clasifican y acondicionan el material. Acondicionarlo significa que, una vez que el plástico está separado por tipo y por color, lo muelen, lo lavan y lo secan. Finalmente, lo comercializan en formato de escama, que es el plástico triturado.
Nosotros compramos ese material en ese formato y actualmente Todo para Ellos es nuestro principal proveedor. Más del 80% del plástico que reciclamos proviene de ellos.
Una vez que recibimos la materia prima, la utilizamos directamente para fabricar las placas, sin agregar ningún tipo de aditivo. El proceso se realiza mediante compresión. A medida que el plástico se prensa, también se calienta, lo que permite que el material se funda y que las escamas se transformen en una placa súper compacta, muy lisa y con una excelente terminación.
—¿Cómo está organizada la planta de producción?
—Tenemos una oficina donde funcionan las áreas comercial, administrativa y de diseño.
Después está el sector de stock de plástico, donde almacenamos los big bags completos, organizados por color y por proveedor.
También tenemos el sector específico de fabricación de placas y un área destinada al acondicionamiento de nuestros propios residuos para reincorporarlos al proceso productivo.
Nosotros generamos muy poca basura. Los descartes que producimos los acondicionamos: los achicamos, los molemos y los volvemos a incorporar al proceso.
Además, contamos con un sector de corte del material porque ofrecemos servicio de corte a medida. También tenemos un área destinada al ensamblado de productos.
—¿El abastecimiento de materia prima es constante o depende de la disponibilidad?
—Es variable y depende tanto de nuestras necesidades como de la disponibilidad que tenga el proveedor.
Hay momentos en los que necesitamos plástico y el proveedor tiene material disponible para entregarnos. Pero también hay ocasiones en las que necesitamos esperar a que puedan acondicionar una cantidad suficiente para comercializarla.
Por eso, el abastecimiento va variando de acuerdo con la demanda y con la capacidad de procesamiento del proveedor.
—¿Cuál es actualmente el perfil de cliente más habitual de Necológica?
—En un principio trabajábamos mucho con el sector de la arquitectura, el diseño y el desarrollo de productos. También trabajamos con emprendedores que utilizan nuestro material como parte de sus propios productos.
Ahora estamos comenzando a incorporarnos con mayor fuerza al sector industrial. Tenemos algunos clientes que ofrecen mobiliario para industrias y ahí vemos una oportunidad importante porque el plástico reciclado está empezando a incorporarse como un nuevo material para determinadas aplicaciones.
—¿Realizan acciones de concientización para promover la separación y el reciclaje de residuos?
—Sí. Desde nuestras redes sociales tratamos de difundir información sobre cómo funciona la gestión de residuos en Necochea.
La gestión de los residuos es muy particular y depende de cada municipio. Lo que sucede en Buenos Aires es diferente de lo que ocurre en Lobería o en Necochea. Por eso, cuando comunicamos sobre estas cuestiones, apuntamos principalmente a nuestra comunidad y tratamos de explicar cómo funciona específicamente la gestión de residuos en nuestra ciudad.
También abrimos el taller a las escuelas. Actualmente tenemos una dinámica de recibir instituciones educativas dos veces por mes. Nos visitan chicos y chicas de primaria y secundaria, y también hemos recibido estudiantes de nivel terciario.
Durante las visitas hacemos un recorrido por toda la empresa y les mostramos cómo funciona el proceso de producción dentro de Necológica.
—Necológica ya logró reciclar más de 30.000 kilos de plástico. ¿Qué significa para ustedes formar parte de esta transformación?
—Nosotros sentimos que formamos parte de todas las empresas que buscan contribuir, desde algún aspecto, ya sea social o ambiental, con la sociedad.
Tratamos de hacer las cosas de la mejor manera posible y de que la empresa tenga un propósito que vaya más allá del objetivo económico. Tener ese propósito es algo que nos mantiene motivados y que le da un sentido adicional al trabajo que hacemos.
Poder ser parte de las empresas que impulsan un cambio es algo muy positivo y muy lindo.
—¿Qué te llevó personalmente a estudiar Gestión Ambiental y a dedicarte a esta actividad?
—Las cuestiones ambientales siempre me interesaron. Desde un principio tuve una conexión muy fuerte con la naturaleza y con el cuidado del ambiente. Por eso decidí estudiar esta carrera.
Después, una vez que me recibí, apareció la posibilidad de contribuir desde otro lugar y hacer algo concreto con los residuos que generamos, que son una cantidad enorme.
Me interesaba poder cambiar la mirada sobre esos residuos y mostrar que, si están bien gestionados, pueden convertirse nuevamente en materia prima.
Poder contribuir desde ese lugar y llevar adelante una empresa que tenga como principio hacer las cosas de la mejor manera posible me parece algo muy valioso.
Por supuesto, siempre hay cosas para mejorar y cualquier actividad genera algún impacto negativo. Pero tratamos de ser conscientes de eso y de trabajar para reducirlo al máximo posible.
Creo que son cuestiones que terminan de darle sentido a lo que hacemos.
—¿Cómo ves la situación de la educación ambiental en Argentina?
—Creo que todavía falta muchísimo.
Nos visitan muchas escuelas y, hasta ahora, ninguna de las instituciones que recibimos realiza una clasificación de residuos.
Siento que la temática todavía se toma de una manera demasiado superficial, como si se tratara simplemente de decir: “Ay, vamos a cuidar la naturaleza”, y ahí queda.
En ese sentido, mi mirada es bastante negativa porque todavía falta mucho trabajo.
Sin embargo, cuando los chicos y las chicas vienen a conocer el taller quedan muy sorprendidos. No pueden creer que los productos que ven están hechos con plástico reciclado y descubren todas las cosas que se pueden fabricar con un material que normalmente terminaría en la basura.
Creo que, al menos, el hecho de que puedan venir y conocer el proceso les ayuda a entender que con los residuos que hoy están descartando se pueden hacer muchas cosas interesantes.
—¿En qué etapa se encuentra el proyecto para fabricar placas de 1,22 por 2,44 metros?
—En este momento estamos en una etapa de diseño y cotización.
El proceso productivo no consiste simplemente en comprar una máquina y comenzar a fabricar. Hay que diseñar la maquinaria y también desarrollar el proceso productivo de acuerdo con nuestras necesidades y características.
Es algo que actualmente no existe en Argentina tal como nosotros lo necesitamos.
Por eso estamos trabajando en el diseño de la maquinaria y en la cotización necesaria para llevar adelante ese proceso.
Estamos bastante avanzados. El objetivo ahora es determinar cuánto dinero necesitamos para poder dar ese salto de escala y, a partir de ahí, analizar cuáles son las posibilidades para financiar el proyecto.
—¿Las placas cuentan actualmente con algún tipo de certificación?
—Por el momento, no. Estamos muy cerca de poder certificar el producto con el INTI, de manera que exista una certificación que avale que las placas son 100% de plástico reciclado.
También nos encantaría poder convertirnos en una Empresa B, pero entendemos que son procesos y objetivos que iremos alcanzando de manera progresiva.
—Además de la fabricación de placas, ¿qué otros servicios ofrecen y cómo es el vínculo con los clientes?
—Nosotros vendemos las placas, pero también ofrecemos el desarrollo de productos y el servicio de corte a medida.
La atención que brindamos es muy personalizada porque entendemos que se trata de un material relativamente nuevo y que existen muchas dudas y consultas alrededor de sus características y posibilidades.
Por eso tratamos de ofrecer siempre la posibilidad de realizar encuentros virtuales cuando el cliente no está en Necochea. También enviamos muestrarios para que las personas puedan conocer y tocar el material y comprobar su calidad.
Muchas veces existe el prejuicio de que, por tratarse de plástico reciclado, el producto es algo de menor calidad, ordinario o con muchos poros. Nosotros buscamos demostrar que no es así.
Una de las características que nos diferencia es que no mezclamos distintos tipos de plástico. Esto permite que el proceso sea mucho más seguro y que el producto pueda volver a reciclarse en el futuro, si fuera necesario.
Por eso siempre intentamos que las personas tengan la posibilidad de conocer el material y animarse a incorporar este tipo de productos.
El plástico reciclado tiene muchas ventajas frente a otros materiales para determinadas aplicaciones, aunque también tiene sus limitaciones y no sirve necesariamente para todo.
Además, desde el punto de vista ambiental, utilizar este tipo de materiales tiene beneficios que van más allá del propio proceso de reciclaje.
Al incorporar plástico reciclado, se contribuye a reducir la explotación de recursos naturales vírgenes y también a disminuir la cantidad de residuos reciclables que terminan en la disposición final o en el basural de Necochea.
Por eso creemos que tiene muchas ventajas ambientales que también hacen que el material sea atractivo.
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Por Juan Martín Grazide




