Refuerzan el monitoreo radiológico en Bariloche con tecnología del OIEA y cooperación internacional

Refuerzan el monitoreo radiológico en Bariloche con tecnología del OIEA y cooperación internacional

La incorporación de un nuevo sistema de medición ambiental en el sur del país amplía la capacidad de control sobre la radiación y fortalece la articulación entre organismos científicos y tecnológicos. La iniciativa combina equipamiento de alta precisión, intercambio de datos en tiempo real y desarrollo de herramientas para la gestión ambiental.

Argentina avanza en la consolidación de su sistema de monitoreo radiológico con la instalación de una nueva estación en el Centro Atómico Bariloche (CAB). La iniciativa forma parte de un acuerdo entre la Unidad de Vinculación Tecnológica CEDyAT y la Universitat Rovira i Virgili (URV) de España, una alianza que se mantiene activa desde 2021.

El equipamiento fue donado por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y se suma a las estaciones ya operativas en Lima, en las cercanías de las centrales nucleares Atucha I y II, y en Embalse, en la provincia de Córdoba. De este modo, el país continúa ampliando una red estratégica que permite monitorear en tiempo real los niveles de radiación en distintas regiones.

Los componentes tecnológicos llegaron recientemente a Bariloche y quedaron bajo la órbita de la División de Protección Radiológica del CAB, una institución clave en el desarrollo nuclear argentino y referente en la formación de especialistas en la región.

Tecnología avanzada para mediciones en tiempo real

El núcleo del sistema está compuesto por medidores analíticos gamma de alta precisión, desarrollados por la universidad española en colaboración con el OIEA. Estos dispositivos permiten detectar y analizar isótopos radiactivos presentes en el ambiente, tanto de origen natural como aquellos derivados de la actividad nuclear.

Una de sus principales ventajas es la capacidad de operar con monitoreo remoto, lo que facilita la supervisión técnica y científica sin necesidad de intervención presencial permanente. Además, el sistema integra información meteorológica, lo que permite contextualizar los datos y mejorar la calidad del análisis ambiental.

“Permiten medir una serie de isótopos radiactivos que pueden ser naturales o resultado de la actividad propia de las centrales nucleares, así como recoger información de las condiciones del tiempo atmosférico, datos que son interpretados en conjunto con la información ambiental proporcionada por el equipo detector de isótopos”, detalló el Dr. Marcelo Ferrero, especialista ambiental del CEDyAT.

Este tipo de monitoreo resulta fundamental para garantizar el cumplimiento de los estándares internacionales de seguridad establecidos por el OIEA, orientados a proteger la salud humana y el ambiente frente a la radiación ionizante.

El rol del CAB en el desarrollo nuclear

La elección del Centro Atómico Bariloche como sede de la nueva estación no es casual. Se trata de una de las instituciones más relevantes del país en materia nuclear, con una trayectoria consolidada en investigación, desarrollo tecnológico y formación de recursos humanos altamente calificados.

Entre sus instalaciones se destaca el reactor RA-6, utilizado para la capacitación de estudiantes y el entrenamiento de operadores de instalaciones nucleares. Este ecosistema científico-tecnológico convierte al CAB en un entorno ideal para la operación y el análisis de datos provenientes de sistemas de monitoreo avanzados.

La integración de la nueva estación dentro de este ámbito permite potenciar el uso de la información generada, tanto para fines operativos como para investigación aplicada.

Cooperación internacional y generación de conocimiento

El proyecto se inscribe en un programa más amplio que prevé la instalación de cinco estaciones de monitoreo en el país. En este esquema, la Universitat Rovira i Virgili actúa como socio técnico del OIEA, enviando datos en tiempo real para su integración en redes globales de vigilancia radiológica.

A nivel local, CEDyAT cumple un rol central como articulador entre el sector científico y el ámbito público, gestionando proyectos tecnológicos y estudios ambientales. Su experiencia incluye la elaboración de evaluaciones de impacto ambiental en centrales nucleares como Embalse y Atucha I.

Además, la cooperación entre las instituciones permitirá avanzar en el desarrollo de un observatorio ambiental que aprovechará los datos recolectados para generar diagnósticos territoriales, identificar oportunidades y diseñar soluciones basadas en evidencia.

Más allá del control: hacia un enfoque integral

El alcance del proyecto trasciende el monitoreo radiológico. La información obtenida será utilizada para impulsar iniciativas vinculadas a la biodiversidad, la planificación territorial y la gestión ambiental, integrando distintas disciplinas en un enfoque interdisciplinario.

Este esquema permitirá no solo detectar y analizar niveles de radiación, sino también generar conocimiento aplicado que contribuya a la toma de decisiones en sectores públicos y privados.

En este sentido, la iniciativa se alinea con los objetivos del OIEA de promover el uso seguro y pacífico de la tecnología nuclear, al tiempo que fortalece la proyección internacional de las instituciones involucradas.

La articulación entre CEDyAT, la universidad española y el organismo internacional refleja un modelo de cooperación que combina capacidades locales con estándares globales, consolidando una plataforma de monitoreo y análisis que apunta a mejorar la gestión ambiental y la seguridad radiológica en el país.