
Residuos industriales: apenas el 7,23% recibe tratamiento adecuado en la Argentina
El primer relevamiento de 2026 del Observatorio de Residuos Peligrosos UBA-UNR registró una mejora frente al año pasado, aunque la gestión formal continúa alcanzando a una proporción muy reducida de los desechos generados por la industria. La falta de estadísticas oficiales consolidadas mantiene abierto uno de los principales déficits ambientales del país.
Solo el 7,23% de los residuos industriales generados en la Argentina recibe un tratamiento adecuado, mientras que más del 92% permanece por fuera del circuito formal de gestión. El dato corresponde al primer informe bimestral de 2026 del Observatorio de Residuos Peligrosos UBA-UNR y muestra una leve mejora respecto del año anterior, aunque todavía expone una brecha significativa en la gestión de este tipo de materiales.
El relevamiento estima que durante 2026 se generarán aproximadamente 12,7 millones de toneladas de residuos industriales. De ese volumen, unas 917.700 toneladas llegarían a recibir un tratamiento adecuado. La dimensión del problema también aparece al observar la cantidad de empresas involucradas: sobre un universo estimado de 393.130 generadoras de residuos, apenas 33.183 contratan servicios especializados, equivalentes al 8,44%.
Una mejora que todavía resulta insuficiente
El resultado representa un avance frente al 5,57% registrado por el Observatorio durante 2025. Sin embargo, el incremento no modifica el diagnóstico general: la enorme mayoría de los residuos industriales potencialmente peligrosos continúa sin ingresar al sistema formal de tratamiento.
“Los primeros datos de 2026 muestran una leve recuperación en el tratamiento de residuos respecto del año pasado, pero todavía estamos muy lejos de una situación satisfactoria. Que más del 90% de los residuos continúe fuera del circuito formal demuestra que sigue existiendo un enorme desafío para mejorar los controles, la trazabilidad y la incorporación de más generadores al sistema de tratamiento formal”, señaló Claudia Kalinec, presidenta de Catries.
El escenario adquiere especial relevancia debido a la ausencia de estadísticas públicas sistematizadas que permitan conocer con precisión cuánto residuo industrial se genera y qué proporción recibe una gestión adecuada. En ese contexto, la medición periódica del Observatorio funciona como una referencia para seguir la evolución de la actividad.
Cómo se construye el relevamiento
El Observatorio fue creado en 2021 a partir de un acuerdo entre la Universidad Nacional de Rosario (UNR), la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Catries y Caitpa. Su objetivo es generar información que permita dimensionar la situación de los residuos industriales y peligrosos en el país.
La metodología se apoya en datos obtenidos de manera mensual a partir de 37 empresas asociadas a ambas cámaras, que operan un total de 47 plantas distribuidas en distintas provincias. Las compañías aportan información mediante encuestas anónimas sobre los volúmenes efectivamente tratados.
Esos registros luego son procesados mediante un modelo estadístico que permite proyectar los resultados sobre el universo nacional. De esta manera, el Observatorio construye indicadores periódicos para un sector en el que todavía no existe una base oficial consolidada con alcance equivalente.
Gustavo Solari, presidente de Caitpa, destacó precisamente el valor de sostener esta serie de mediciones: “Cada nuevo informe consolida una base de información inédita para el país. Hoy podemos medir la evolución de la gestión de residuos, detectar dónde persisten las mayores brechas y generar evidencia para orientar inversiones, incorporar nuevas tecnologías y fortalecer las políticas públicas que necesita el sistema”, expresó Solari.
El destino de los residuos que quedan fuera
El principal interrogante que plantea el informe no está solamente en cuánto material ingresa al circuito formal, sino también en qué sucede con el volumen restante. Para los especialistas, una gestión inadecuada puede generar impactos sobre diferentes componentes ambientales y representar riesgos para la población.
Marcelo Corti, director ejecutivo del Centro de Desarrollo Sustentable Geo de la UBA y participante de la creación del Observatorio, resaltó la importancia de contar con una herramienta específica para medir esta problemática: “Los informes del Observatorio constituyen una herramienta única en Argentina. Están elaborados por equipos técnicos especializados y permiten construir indicadores confiables para comprender la dimensión real del problema y orientar mejores decisiones en materia ambiental”, sostuvo.
En la misma línea, Matías De Bueno, secretario de Ambiente de la UNR y uno de los impulsores de la iniciativa, advirtió sobre las consecuencias de una disposición incorrecta. “Muchos terminan en cursos de agua, basurales, cavas o son descartados de manera inadecuada. Son residuos que pueden generar contaminación del suelo, del aire y del agua, además de representar riesgos para la salud de la población”, explicó.
El desafío, por lo tanto, excede el aumento de la capacidad de tratamiento. También requiere sumar empresas al sistema formal, reforzar los controles y mejorar la trazabilidad de los residuos desde su generación hasta su destino final.
Para los integrantes del Observatorio, avanzar en la aplicación efectiva de las normas ambientales y generar información periódica son condiciones necesarias para transformar un problema que durante años permaneció parcialmente invisibilizado en una política pública sustentada en evidencia. El dato de 2026 muestra una mejora, pero también confirma que la distancia entre la generación de residuos industriales y su tratamiento adecuado continúa siendo amplia.

