
Sostenibilidad y tecnología: el nuevo eje del crecimiento económico y urbano
La agenda global de desarrollo redefine prioridades en energía, infraestructura y gestión urbana. La convergencia entre innovación tecnológica, presión demográfica y exigencias ambientales impulsa cambios en los modelos productivos, con impacto directo en la competitividad, la inversión y la planificación de largo plazo.
El desarrollo sostenible se consolida como un eje transversal en la toma de decisiones públicas y privadas. La agenda impulsada por la Organización de las Naciones Unidas, a través de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), establece lineamientos para equilibrar crecimiento económico, inclusión social y cuidado ambiental.
Este marco funciona como referencia para gobiernos, empresas y organismos multilaterales, que incorporan criterios de sostenibilidad en sus estrategias. En este contexto, la tecnología aparece como un habilitador clave para mejorar la eficiencia en el uso de recursos y optimizar procesos productivos.
El avance de estas políticas se da en paralelo a transformaciones estructurales, como la urbanización acelerada. Actualmente, más del 58% de la población mundial reside en ciudades, con proyecciones que superan el 68% hacia 2050. Este crecimiento incrementa la demanda de servicios, energía e infraestructura, y obliga a redefinir modelos de gestión.
Inteligencia artificial y eficiencia operativa
La innovación tecnológica, en particular la inteligencia artificial, gana protagonismo en la agenda de sostenibilidad. Su aplicación permite optimizar el uso de recursos, mejorar la planificación y reducir costos operativos en distintos sectores.
“La tecnología, en particular la inteligencia artificial, puede ser una gran aliada si se utiliza adecuadamente. Permite mejorar la eficiencia en el uso de los recursos, anticipar escenarios, reducir riesgos y diseñar soluciones más sostenibles desde el origen”, señala Marcelo Corti.
Las proyecciones del sector privado refuerzan esta tendencia. Según PwC, la inteligencia artificial aplicada a soluciones ambientales podría generar hasta USD 5,2 trillones en la economía global hacia 2030.
A nivel operativo, ya se registran resultados concretos. En el sector edilicio, la incorporación de sistemas inteligentes permite reducir el consumo energético hasta en un 15%. En paralelo, experiencias en gestión hídrica muestran potencial para disminuir el consumo de agua per cápita en torno al 20%, como en el caso de Inglaterra.
Energía y transición en el mercado local
En Argentina, la incorporación de tecnología vinculada a sostenibilidad comienza a reflejarse en el sector energético. Las fuentes renovables representan cerca del 19% de la generación eléctrica, con una tendencia de crecimiento sostenido.
En momentos específicos de 2025, la participación de energías limpias llegó a superar el 40% de la demanda, lo que evidencia la capacidad del sistema para integrar nuevas fuentes y diversificar la matriz energética.
Este proceso está asociado tanto a inversiones en infraestructura como a mejoras en eficiencia operativa. La digitalización de redes, el uso de datos y la automatización permiten optimizar la generación, el transporte y la distribución de energía en un contexto de mayor consumo.
Innovación en agro y gestión de recursos
El impacto de la tecnología no se limita al sector energético. En el agro, la adopción de soluciones digitales y herramientas de análisis de datos impulsó la aparición de más de 400 startups especializadas en tecnología aplicada.
Estas iniciativas buscan mejorar la productividad, optimizar el uso de insumos y reducir el impacto ambiental. La integración de sensores, plataformas de monitoreo y sistemas de gestión permite tomar decisiones en tiempo real y aumentar la eficiencia.
En paralelo, sectores vinculados a la gestión de recursos naturales también incorporan tecnología para mejorar procesos. La digitalización de sistemas de agua, residuos y transporte urbano forma parte de una agenda más amplia orientada a la sostenibilidad.
Regulación, estándares y toma de decisiones
El desarrollo tecnológico por sí solo no garantiza resultados. La implementación efectiva requiere marcos regulatorios claros, inversión en infraestructura y coordinación entre actores públicos y privados.
En este contexto, los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) adquieren relevancia en la evaluación de proyectos y en la asignación de capital. A su vez, estándares internacionales como los del International Sustainability Standards Board y la Global Reporting Initiative establecen parámetros para medir impacto y mejorar la transparencia.
Estos instrumentos influyen en la forma en que las empresas reportan información y en cómo los inversores evalúan riesgos y oportunidades. La sostenibilidad pasa a ser un componente central en la estrategia corporativa.

