Sustentabilidad en Henkel: foco en la descarbonización, la circularidad y la innovación

Sustentabilidad en Henkel: foco en la descarbonización, la circularidad y la innovación

La compañía trazó una hoja de ruta global con objetivos de reducción de emisiones para 2030 y 2045, mientras avanza en la transformación de sus operaciones y productos. En Argentina, la planta de Chivilcoy ya funciona con energía eléctrica de fuentes renovables y se analizan nuevas oportunidades para profundizar la transición.

Henkel avanza en una estrategia global de sustentabilidad que combina objetivos de descarbonización, circularidad e innovación en sus productos y operaciones. La compañía se fijó como meta reducir un 90% sus emisiones absolutas de gases de efecto invernadero de alcance 1, 2 y 3 para 2045, al tiempo que trabaja para disminuir el impacto ambiental de sus materias primas, envases y cadena de suministro.

En Argentina, uno de los principales avances se encuentra en la planta de Chivilcoy, que ya opera con energía eléctrica proveniente en un 100% de fuentes renovables, una experiencia que la compañía considera replicable en otras operaciones industriales.

A esto se suman iniciativas para incrementar el uso de materiales reciclados y mejorar la reciclabilidad de sus envases, en un contexto donde la disponibilidad de insumos y la infraestructura de recuperación todavía plantean desafíos.

Sobre la estrategia de sustentabilidad de Henkel, los avances alcanzados y los retos que enfrenta la industria, conversaron con Gerencia Ambiental Cristian Cerella, Gerente de Planta Chivilcoy de Henkel Argentina, y Gustavo Di Biassi, General Manager de Consumer Brands Professional de Henkel Argentina.

 -Henkel se fijó la meta de alcanzar emisiones netas cero en 2045 ¿Cuáles serán los principales desafíos para lograrlo y qué hitos concretos esperan alcanzar en los próximos cinco años?

-La compañía desarrolló su Marco de Ambición de Sustentabilidad 2030+, y ligado a dicha estrategia, también tiene su Plan de Net-Zero (Plan de Transición Climática de Henkel), con el cual se busca:

  • Reducir las emisiones absolutas de gases de efecto invernadero (GEI) de alcance 1 y 2 en un 42% para 2030 (año base 2021).
  • Reducir las emisiones absolutas de GEI de alcance 3 en un 30% para 2030 (año base 2021).
  • Reducir las emisiones absolutas de GEI de alcance 1, 2 y 3 en un 90% para 2045 (año base 2021).

Los objetivos de reducción de emisiones para el alcance 3, cubren las emisiones indirectas de Henkel que se producen hacia arriba, como hacia abajo, en la cadena de valor. Además de las correspondientes a las materias primas y los empaques, los nuevos objetivos basados en la ciencia también incluyen las emisiones de la logística o el tratamiento de los productos al final de su vida útil, entre otros. Además, esta meta va más allá de la reducción de las emisiones de CO2, abarcando los siete gases de efecto invernadero definidos por el Protocolo de Kyoto de las Naciones Unidas.

Las medidas directas de reducción de emisiones en las instalaciones de Henkel, se enfocarán predominantemente en el aumento de la eficiencia energética, así como en la expansión de las energías renovables para cubrir la demanda energética restante, la cual alcanza el 89% en todo el mundo.

Con el fin de llevar la evaluación de sus emisiones de CO2 en la cadena de suministro ascendente al siguiente nivel, Henkel ha lanzado un programa de compromiso integral para sus proveedores de todo el mundo llamado “Climate Connect”. Su propósito es avanzar en la descarbonización a lo largo de la cadena de valor de ambas unidades de negocio, a través de la recopilación de datos de las emisiones, acciones definidas conjuntamente para la reducción y la formación continua de los proveedores.

La compañía también está trabajando para aumentar aún más la proporción de ingredientes basados en materias primas de bajas emisiones, renovables o recicladas en las tecnologías de sus productos de consumo y adhesivos.

Con los empaques sustentables, Henkel contribuye a la reducción de emisiones minimizando la cantidad de material de embalaje y maximizando la cuota de alternativas de envoltura de bajas emisiones, recicladas y renovables. El nuevo concepto de empaque para cartuchos de adhesivos de consumo de Henkel, por ejemplo, reduce significativamente el uso de plástico virgen mediante el empleo de hasta un 95% de materia reciclada procedente del reciclado post-consumo (PCR).

-Actualmente el 88% de los envases de la compañía ya son reciclables o reutilizables ¿Qué obstáculos técnicos o logísticos restan superar para alcanzar el 100% antes de 2030?

-Hemos avanzado de manera significativa. Sin embargo, los principales obstáculos están relacionados con determinados formatos de envases que requieren altos niveles de desempeño técnico, por ejemplo: en términos de protección del producto, resistencia a la humedad o compatibilidad con distintas fórmulas.

Además, en mercados como Argentina, entre otros países, hay área de oportunidad vinculado a la infraestructura de recolección y reciclaje. Que un envase sea técnicamente reciclable es bueno, pero es necesario que exista una cadena de recuperación efectiva que permita que ese material vuelva al sistema productivo. Por eso, trabajamos en conjunto con proveedores, clientes y actores de la cadena de valor para diseñar soluciones cada vez más circulares. Nuestro objetivo es seguir innovando en materiales y diseño de envases, garantizando al mismo tiempo la calidad y seguridad que esperan nuestros consumidores y clientes.

-Henkel ya incorpora material reciclado en parte de sus envases ¿Cómo evalúan la disponibilidad y calidad de esos insumos en Argentina y qué rol debería tener la industria del reciclaje para acelerar la transición hacia una economía circular?

-La disponibilidad de material reciclado ha mejorado en los últimos años, pero todavía existen desafíos tanto en volumen, como en calidad y consistencia. Para determinadas aplicaciones necesitamos materiales que cumplan estándares muy exigentes, por lo que resulta fundamental contar con procesos de reciclaje cada vez más sofisticados.

La industria del reciclaje tiene un rol clave para acelerar la transición hacia una economía circular. Esto implica fortalecer la infraestructura de recuperación, impulsar la clasificación adecuada de residuos y promover inversiones que permitan obtener materia prima reciclada de mayor calidad.

También creemos que la colaboración es esencial. Empresas, gobierno, organizaciones sociales y consumidores debemos trabajar de manera coordinada para aumentar las tasas de recuperación y asegurar que los materiales permanezcan en uso durante el mayor tiempo posible. La circularidad solo puede construirse a través de un esfuerzo conjunto.

-La planta de Chivilcoy ya opera con energía 100% renovable ¿Qué aprendizajes dejó esa experiencia y qué tan viable es replicar este modelo en otras operaciones industriales de la Argentina?

-Uno de los principales aprendizajes de la experiencia en Chivilcoy es que la transición hacia energía 100% renovable no necesariamente requiere grandes transformaciones técnicas, sino más bien una estrategia bien definida y estructurada.

En nuestro caso, el proyecto implicó ingresar al mercado mayorista como Gran Usuario y luego analizar distintas alternativas de abastecimiento hasta consolidar un acuerdo de largo plazo con un proveedor confiable, logrando así asegurar que el 100% de la energía eléctrica que consumimos en nuestra operación proviene de fuentes renovables.

Otro aprendizaje importante es que existen en Argentina instrumentos y actores suficientemente desarrollados para viabilizar este tipo de iniciativas. El mercado ya ofrece opciones competitivas, con contratos flexibles y proveedores con capacidad de acompañar procesos industriales exigentes.

En cuanto a la replicabilidad, creemos que es altamente viable en otras operaciones industriales del país. Si bien cada caso requiere un análisis particular —en función de la escala, la ubicación y el perfil de consumo—, hoy el marco regulatorio y la oferta disponible permiten avanzar con relativa rapidez. La clave está en entender que no es solo una decisión técnica, sino también estratégica y de negocio.

En definitiva, vemos este tipo de iniciativas como un camino cada vez alineado tanto con objetivos de sustentabilidad como con una gestión más eficiente y previsible de la energía.

-Muchas empresas anuncian objetivos ambientales, pero cada vez hay más exigencias sobre transparencia y rendición de cuentas ¿Qué indicadores utilizan para medir sus avances y cómo verifican que los resultados obtenidos sean realmente trazables y auditables?

-Hoy la clave en sostenibilidad, además de definir objetivos, también es demostrar avances con datos sólidos. Trabajamos con indicadores concretos, cuantificables y alineados a la estrategia global hacia +2030, que abarcan variables como emisiones de CO₂, consumo energético, uso de agua, residuos y circularidad

Esa estrategia global se cascadea a cada área/operación, y cada planta define su propia ruta con objetivos específicos y medibles alineados a la misma. Estos indicadores se monitorean mensualmente, lo que nos permite hacer un seguimiento cercano de los resultados y tomar acciones concretas para asegurar el cumplimiento de los compromisos establecidos.

En términos de transparencia, todos los datos se gestionan bajo metodologías estandarizadas de reporte, lo que garantiza trazabilidad y consistencia. Además, los resultados se consolidan en reportes corporativos anuales, que son auditables y forman parte de nuestra divulgación pública.

A eso se suma la validación externa, a través de auditorías independientes y evaluaciones de terceros, que refuerzan la credibilidad de la información.

En síntesis, buscamos que la sostenibilidad se mida y gestione con el mismo rigor que cualquier otro indicador clave del negocio: con seguimiento sistemático, transparencia y resultados verificables.

-¿Qué demanda hoy el consumidor en materia de sustentabilidad?

-El consumidor actual está cada vez más informado y espera que las empresas asuman un compromiso real con la sustentabilidad. Además de buscar productos de calidad y buen desempeño, también desean marcas que demuestren responsabilidad ambiental y social.

Entre los aspectos más valorados se encuentran la reducción del uso de plástico virgen, los envases reciclables, la incorporación de materiales reciclados y la transparencia respecto del impacto ambiental de los productos.

Asimismo, también vemos que el consumidor espera que la sustentabilidad no implique renunciar a la eficacia. El gran desafío para las compañías es ofrecer soluciones que combinen innovación, desempeño y una menor huella ambiental. Por ello, en Henkel trabajamos justamente bajo esa premisa.

-¿Perciben que los clientes valoran estos avances ambientales al momento de elegir una marca o todavía es un factor secundario frente al precio y la calidad?

-Observamos que la sustentabilidad tiene una relevancia creciente en la decisión de compra. Cada vez más consumidores y clientes consideran el impacto ambiental de los productos y valoran los esfuerzos que realizan las marcas en esta materia.

Dicho esto, el precio y la calidad continúan siendo factores fundamentales. La sustentabilidad no reemplaza esos atributos, sino que se suma como un elemento diferenciador. Los consumidores esperan productos que funcionen bien, tengan un precio competitivo y, además, contribuyan a un futuro más sostenible.

Por eso creemos que el camino correcto es integrar la sustentabilidad al negocio y a la innovación, de manera que los avances ambientales generen valor sin comprometer la experiencia del consumidor. Cuando logramos combinar desempeño, accesibilidad y responsabilidad, el impacto es mucho mayor.

EJEMPLO DE ACCIONES EN HENKEL

  1. En nuestras marcas profesionales, como IGORA ROYAL, IGORA ZERO AMM, BLONDME y Authentic Beauty Concept, la sustentabilidad se integra desde el diseño de fórmulas y envases hasta la selección responsable de ingredientes. Además, contamos con reconocimientos externos como Vegan Society, PETA y objetivos climáticos validados por SBTi, porque creemos que la innovación debe ir acompañada de evidencia y transparencia.
  1. La huella de carbono de una marca, como IGORA ZERO AMM, se evalúa a través de metodologías de Análisis de Ciclo de Vida (LCA), que consideran el impacto ambiental desde la obtención de materias primas, la fabricación, el transporte, el uso del producto y la disposición final del envase. Henkel utiliza este tipo de herramientas para identificar oportunidades de reducción de emisiones y mejorar continuamente el desempeño ambiental de sus productos.
  1. Otro ejemplo es la marca Schwarzkopf Professional, la cual busca avanzar hacia una industria de la belleza más sustentable: mejorar la reciclabilidad de los envases, reducir el uso de plástico virgen de origen fósil, incrementar el contenido de materiales reciclados y utilizar materiales provenientes de fuentes más sostenibles.