
Un estudio ubica a la Argentina entre los países con mayor potencial para producir e-fuels
Un trabajo técnico de investigadoras de la empresa tecnológica de YPF y el Conicet sostiene que el país reúne ventajas competitivas para desarrollar combustibles sintéticos destinados a la aviación y al transporte marítimo. El crecimiento de la demanda global abre una oportunidad para una nueva industria exportadora.
Argentina podría convertirse en uno de los principales productores mundiales de e-fuels, los combustibles sintéticos llamados a desempeñar un papel clave en la descarbonización de la aviación y el transporte marítimo. Así lo plantea un estudio elaborado por las investigadoras Chantiri Bárbara y María Angélica Jaworski, de Y-TEC, publicado en la revista Petrotecnia del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG), que destaca las ventajas naturales, energéticas e industriales del país para desarrollar este mercado.
El informe sostiene que la combinación de abundantes recursos renovables, disponibilidad de agua, infraestructura energética y capacidad logística coloca a la Argentina en una posición privilegiada para abastecer una demanda internacional que crecerá durante las próximas décadas, impulsada por regulaciones cada vez más exigentes en Europa y otros mercados.
Una alternativa para sectores difíciles de electrificar
Los e-fuels, también conocidos como combustibles sintéticos renovables de origen no biológico, se producen a partir de electricidad renovable, agua e hidrógeno verde, combinados con dióxido de carbono capturado del aire o proveniente de fuentes biogénicas.
El resultado es un combustible líquido o gaseoso que puede reemplazar parcial o totalmente a los derivados del petróleo sin requerir modificaciones significativas en la infraestructura existente. Esa característica los convierte en una de las alternativas más prometedoras para reducir emisiones en actividades donde la electrificación aún resulta técnicamente compleja.
Las autoras explican que existen dos grandes grupos de e-fuels. El primero comprende los combustibles sintéticos basados en carbono, como el e-querosén para aviación, el e-metanol y el e-metano, que pueden utilizarse en aeronaves, barcos y motores convencionales. El segundo está integrado por el hidrógeno y el amoníaco verde, opciones con menores costos de producción, aunque con mayores desafíos logísticos por sus necesidades de almacenamiento y transporte.
Precisamente la aviación comercial y el transporte marítimo aparecen como los principales mercados para estas tecnologías. La limitada densidad energética de las baterías actuales dificulta la electrificación de vuelos de larga distancia y travesías oceánicas, por lo que los combustibles sintéticos surgen como una solución para reducir la huella de carbono sin resignar autonomía.
El país aparece entre los mejor posicionados
De acuerdo con el estudio, el Global PtX Atlas ubica a la Argentina en el tercer lugar mundial entre los países con mejores condiciones para producir combustibles sintéticos, únicamente por detrás de Estados Unidos y Australia.
Ese posicionamiento responde a una combinación de factores poco frecuente: excelentes recursos eólicos y solares, disponibilidad de agua para producir hidrógeno verde, amplias superficies para desarrollar proyectos, costos competitivos de generación renovable e infraestructura energética ya instalada.
A diferencia de otros países que deberán construir gran parte de la cadena de valor desde cero, Argentina cuenta con refinerías, puertos, gasoductos, oleoductos y otras instalaciones que podrían facilitar la producción y exportación de estos combustibles.
El estudio identifica además a la Patagonia como una de las regiones con mayor potencial del planeta gracias a la calidad de sus vientos. Entre las iniciativas más avanzadas figura Eco Refinerías del Sur, en Chubut, orientado a producir combustible sostenible para aviación (SAF), y el Proyecto Gaucho, de RP Global, en Santa Cruz, destinado a fabricar amoníaco verde para exportación.
Una industria con potencial exportador
Las investigadoras consideran que los e-fuels pueden transformarse en un nuevo vector de crecimiento para la economía argentina, complementando el desarrollo del hidrógeno verde y aprovechando capacidades industriales ya existentes.
Además del recurso renovable, el país dispone de fuentes biogénicas de dióxido de carbono, infraestructura portuaria y redes de transporte de hidrocarburos que podrían acelerar la conformación de esta nueva industria.
No obstante, el informe también señala que todavía existen desafíos importantes. La producción de e-fuels demanda grandes volúmenes de electricidad renovable y tecnologías de electrólisis y captura de carbono que aún deben expandirse para alcanzar una escala comercial. Por ese motivo, las autoras estiman que pasará al menos una década antes de que estos combustibles logren una participación significativa en el mercado global.
Mientras tanto, la regulación internacional comienza a impulsar su desarrollo. La Unión Europea ya estableció metas obligatorias para incorporar combustibles sostenibles en la aviación y el transporte marítimo mediante los programas ReFuelEU Aviation y FuelEU Maritime, mientras que la Organización Marítima Internacional fijó el objetivo de alcanzar emisiones netas cero hacia mediados de siglo.
En ese contexto, el estudio concluye que la Argentina cuenta con una oportunidad estratégica para posicionarse como proveedor internacional de combustibles sintéticos, diversificar su matriz exportadora y aprovechar la transición energética para desarrollar una nueva industria de alto valor agregado.

