Unipar redujo 22% sus emisiones y apunta a profundizar su estrategia de sustentabilidad

Unipar redujo 22% sus emisiones y apunta a profundizar su estrategia de sustentabilidad

La compañía de la industria química y petroquímica superó su meta de reducción de gases de efecto invernadero, alcanzó un 79% de consumo eléctrico renovable y recuperó 170.000 m³ de agua en su operación de PVC. En diálogo con Gerencia Ambiental, ejecutivos de Unipar repasaron los avances, desafíos y próximos objetivos de la firma.

En un año significativo para la compañía, Unipar, líder en la producción de cloro, soda y PVC en América del Sur, presentó su último Reporte de Sustentabilidad que celebra 57 años de trayectoria y reafirma una estrategia en la que la sustentabilidad forma parte de las decisiones del negocio. El documento reúne los principales avances de la empresa en materia ambiental, social y de gobernanza, con resultados destacados en reducción de emisiones, transición energética, eficiencia en el uso de los recursos y seguridad.

Entre los indicadores más relevantes, Unipar logró reducir un 22% sus emisiones de gases de efecto invernadero de alcance 1 y 2 respecto de 2020, más del doble de la meta originalmente establecida. Además, alcanzó un 79% de utilización de energía eléctrica renovable y un 86% de su producción bajo esta matriz. En Bahía Blanca, la optimización de los procesos permitió incrementar significativamente la reutilización de agua.

El reporte también refleja el impacto de los programas desarrollados junto a las comunidades, la incorporación de criterios de sustentabilidad en toda su cadena de proveedores y el fuerte ciclo de inversiones destinado a mejorar la eficiencia, la tecnología y el desempeño ambiental de sus operaciones.

En este contexto, Gerencia Ambiental conversó con Laura Gutierrez, Coordinadora de Comunicación y Sustentabilidad de Unipar Argentina, y Gabriel Stachiotti, Gerente de Salud, Seguridad y Medio Ambiente de Unipar Argentina, para conocer cómo se traducen estos resultados en la gestión cotidiana de la compañía, cuáles son los principales desafíos que enfrenta y qué objetivos se plantea para profundizar su estrategia de sustentabilidad en los próximos años.

-Cómo atraviesa la sustentabilidad a una industria como la química y petroquímica y qué importancia tiene para una compañía como Unipar?

-Gabriel Stachiotti: Para nosotros, la sustentabilidad dejó hace varios años de ser simplemente un cartel o una imagen asociada a decir “somos una empresa sustentable”. Pasó a formar parte de nuestra agenda de inversiones, de la gestión diaria y de los resultados que buscamos alcanzar.

Ese cambio de mirada es importante para entender los resultados que presentamos en nuestro Reporte de Sustentabilidad. Estamos muy orgullosos de haber logrado una reducción del 22% de las emisiones de CO₂ de alcance 1 y 2 respecto del año base 2020, superando ampliamente el objetivo inicial de reducción del 10%.

Este resultado se explica principalmente por dos grandes líneas de trabajo. Por un lado, las inversiones vinculadas con la autogeneración de energía eléctrica renovable y, por otro, las iniciativas destinadas a mejorar la eficiencia energética de nuestros procesos.

La energía es una de las materias primas estratégicas para nuestra actividad. Actualmente, el 79% de la energía eléctrica que consume Unipar a nivel global proviene de fuentes renovables. Si llevamos ese porcentaje a nuestros volúmenes de producción, significa que el 86% de nuestros productos se fabrica utilizando esa matriz energética.

– ¿Ese 79% corresponde a las cuatro plantas que tiene Unipar?

-Gabriel Stachiotti: Exactamente. El dato corresponde al conjunto de nuestras operaciones: Bahía Blanca, en Argentina, y las plantas de Camaçari, Cubatão y Santo André, en Brasil. Es decir, es el resultado de sumar el consumo eléctrico de los cuatro sites.

En Brasil, este proceso se desarrolló a través de asociaciones con empresas del mercado eléctrico, con las que se llevaron adelante proyectos de autogeneración de energía renovable. Actualmente contamos con generación renovable en tres sitios diferentes.

En Argentina, en Bahía Blanca, mantenemos una alianza estratégica con Albanesi para la generación de electricidad. Allí utilizamos gas natural como combustible de transición dentro de nuestra estrategia de descarbonización.

Gabriel Stachiotti, Gerente de Salud, Seguridad y Medio Ambiente de Unipar Argentina

-¿Qué rol ocupa el gas natural dentro de esa estrategia?

-Gabriel Stachiotti: El gas natural tiene un rol de combustible de transición porque, frente a otras alternativas de mayor intensidad de emisiones, permite avanzar en la descarbonización de nuestras operaciones. Al mismo tiempo, seguimos estudiando alternativas para mejorar la eficiencia energética de nuestros procesos y reducir los consumos específicos.

Tenemos un roadmap de compromisos que establece una reducción del 30% de las emisiones de alcance 1 y 2 hacia 2030, tomando como referencia el año base, y tenemos además el desafío de alcanzar la neutralidad de carbono de nuestras operaciones para 2050.

-El reporte también muestra avances importantes en materia hídrica. ¿Cómo trabaja Unipar sobre el uso eficiente y la reutilización del agua?

-Gabriel Stachiotti: Hoy el agua debe ser considerada una materia prima estratégica. En un contexto atravesado por crisis hídricas y cambio climático, las empresas ya no pueden pensar el uso racional del agua únicamente como una meta ambiental. Tiene que ser un eje estratégico del negocio.

Para eso es fundamental desarrollar modelos de circularidad dentro de las operaciones, con inversiones en recuperación de efluentes, reutilización y tecnologías de tratamiento que permitan no solamente mejorar la calidad de los efluentes que se descargan, sino también maximizar la recuperación y recirculación del agua dentro de los propios procesos.

En Unipar realizamos nuestro primer balance hídrico integral en 2021, que permitió mapear con mucho detalle los consumos y las distintas corrientes de agua de nuestras plantas. A partir de esa información pudimos identificar oportunidades de recuperación y reutilización.

En Bahía Blanca tenemos una experiencia muy importante. La planta consume actualmente entre un 15% y un 20% menos de agua que sus valores históricos. Algunas corrientes que originalmente estaban diseñadas como descarte hoy son recuperadas y vuelven a utilizarse como insumo dentro de nuestros procesos.

Durante 2025, además, logramos recuperar alrededor de 170.000 metros cúbicos de agua en nuestra unidad productiva de PVC, a partir de trabajos de optimización de los sistemas de tratamiento. También redujimos otros 10.000 metros cúbicos de consumo, lo que permitió disminuir aproximadamente un 3% el consumo específico de agua para la fabricación de PVC.

De cara al futuro tenemos una meta concreta: reducir en un 15% la intensidad de consumo de agua y alcanzar un 15% de reutilización en nuestras operaciones, tomando 2021 como año base.

Laura Gutierrez, Coordinadora de Comunicación y Sustentabilidad de Unipar Argentina

-¿Cómo se aborda la economía circular y, particularmente, la gestión de los residuos y los envases?

-Laura Gutierrez: Primero hay que entender las características de nuestro producto. Unipar produce PVC, una resina plástica que se utiliza principalmente en bienes durables vinculados con la construcción, como tuberías, instalaciones eléctricas, cables, pisos y aberturas. Más del 95% de nuestro PVC tiene como destino este tipo de aplicaciones y no la industria del envase.

Eso hace que la generación de residuos asociada al producto final sea relativamente marginal. Además, las cadenas de reciclado de este tipo de productos todavía tienen un desarrollo limitado en Argentina. Por eso, en nuestro caso, una parte muy importante de la estrategia de circularidad está vinculada con lo que sucede puertas adentro de la compañía.

También tenemos una generación reducida de residuos de embalaje porque gran parte de nuestras materias primas llegan a granel. El agua, la sal y la energía eléctrica son insumos esenciales y no llegan en envases. El etileno, otra materia prima fundamental, llega por ducto desde otra empresa del polo petroquímico.

Dentro de la planta hacemos una primera distinción entre lo que es un residuo y lo que denominamos “rezago”. Por las características de nuestra actividad, cualquier elemento que haya estado en contacto o pueda haber estado en contacto con productos químicos debe ser tratado bajo la normativa correspondiente. En cambio, cuando un material deja de cumplir su función original pero todavía puede tener una segunda vida, buscamos darle un destino circular.

Trabajamos con distintas corrientes, como PET, papel y cartón, tapitas, determinados plásticos, madera de pallets y rafia de polipropileno. También recuperamos las bolsas utilizadas para transportar el PVC cuando ya no pueden continuar cumpliendo su función como embalaje.

Estos materiales son retirados por una empresa recicladora local, Reciclados de la Bahía, que los procesa para convertirlos nuevamente en materias primas destinadas a otros transformadores y recicladores.

Lo interesante es que abordamos este proceso desde una perspectiva de triple impacto. Por un lado, evitamos que esos materiales terminen en disposición final; por otro, contribuimos a reducir el consumo de materias primas vírgenes y, además, los ingresos obtenidos por la comercialización de esos rezagos son donados a instituciones públicas y organizaciones sociales de Bahía Blanca.

Gabriel Stachiotti: Hay un concepto que para nosotros es muy importante. Dejamos de hablar simplemente de residuos porque estamos hablando de materiales que dejaron de cumplir su uso original, pero que todavía tienen la posibilidad de convertirse en materia prima de otro proceso. Ese cambio de mirada es central para avanzar hacia una economía circular.

Laura Gutierrez: Hay además otro ejemplo que tiene un impacto ambiental y educativo muy interesante. En nuestra planta de Bahía Blanca tenemos un vivero y allí producimos compost a partir de los residuos orgánicos generados en los comedores, como restos de frutas y verduras, junto con materiales asociados a los alimentos que ingresan a la planta.

Contamos con una capacidad instalada de aproximadamente 40 metros cúbicos de compost orgánico por temporada y el 100% de esos residuos del comedor tiene ese destino. Así también reducimos la cantidad de residuos que deben enviarse a disposición final.

Planta de Unipar en Bahía Blanca

-Otro de los objetivos alcanzados en 2025 fue la homologación del 100% de los proveedores bajo criterios de sustentabilidad. ¿Qué implica concretamente?

Laura Gutierrez: En 2022 establecimos nuestras metas de sustentabilidad y una de ellas consistía en alcanzar, para 2025, el 100% de nuestros proveedores homologados bajo criterios de sustentabilidad. Era un proceso que necesariamente debía ser gradual, porque no podíamos cambiar las condiciones de contratación de un día para el otro, especialmente cuando existe una fuerte dependencia de determinados proveedores.

Hoy podemos decir con orgullo que cumplimos esa meta.

Utilizamos una plataforma externa y especializada donde cada proveedor debe registrarse y brindar información sobre diferentes aspectos de su actividad: constitución formal, cuestiones jurídicas e impositivas, calidad, certificaciones y estándares de gestión, entre otros aspectos. También se evalúan cuestiones específicamente vinculadas con sustentabilidad.

El proceso incluye además un relevamiento de antecedentes relacionados con trabajo infantil, trabajo no registrado, condiciones laborales y cumplimiento de las normativas correspondientes. Dependiendo de la criticidad del proveedor, se establecen distintos niveles de exigencia.

No se trata de una validación que se realiza una sola vez. Los proveedores deben actualizar periódicamente su información y demostrar que mantienen los estándares requeridos.

Pero para nosotros esto no termina en decirle a un proveedor “si no cumplís, quedás afuera”. Tenemos una responsabilidad en el desarrollo de nuestra cadena de valor.

-¿Por qué es especialmente importante ese acompañamiento en Bahía Blanca?

-Laura Gutierrez: Porque tenemos una presencia de 40 años en una ciudad del interior del país y existe un ecosistema de pequeñas y medianas empresas muy importante. Más del 90% de nuestros proveedores son nacionales y, dentro de ese universo, una proporción muy significativa es local.

No queremos plantear esto simplemente como un “compre local”. Hay un compromiso con desarrollar la cadena de valor y generar oportunidades para que las empresas de nuestra región puedan crecer junto con nosotros.

Cuando empezamos a incorporar criterios de sustentabilidad en profundidad, muchas pymes locales no tenían todavía las herramientas necesarias para cumplir con estos estándares. Por eso fue necesario acompañarlas, capacitarlas y ayudarlas a incorporar nuevas prácticas.

Ahora estamos analizando el desarrollo de iniciativas que podríamos denominar academias de proveedores, junto con otras organizaciones de la ciudad, para fortalecer las capacidades de las pymes locales.

El objetivo es que una pequeña empresa pueda comenzar a incorporar criterios de sustentabilidad y entender cómo esa mirada transversal puede mejorar su negocio, hacerlo más competitivo y hacerlo sostenible en el tiempo.

-En definitiva, ¿cómo se conecta toda esta agenda ambiental con la estrategia de negocio de Unipar?

-Laura Gutierrez: Para nosotros, la sustentabilidad es competitividad. No es solamente responsabilidad social o una agenda ambiental separada del negocio.

Somos una industria pesada y petroquímica, por lo que la gestión ambiental es fundamental. Pero también tenemos una mirada social que consideramos diferencial. Nuestra fábrica de Bahía Blanca cumple 40 años y durante todo ese tiempo atravesamos diferentes momentos junto con la comunidad.

Entendemos que el desarrollo industrial y el desarrollo de las personas y las comunidades tienen que avanzar juntos. Si no lo hacen, ese crecimiento no es sostenible en el tiempo.

Por eso existe una vocación de acompañar a Bahía Blanca, de escuchar a la comunidad y de involucrarnos en sus necesidades. Esto también forma parte de nuestra visión de competitividad.

Gabriel Stachiotti: Hay algo que resume muy bien la forma en que analizamos nuestras iniciativas. Cada proyecto que impulsamos debe cumplir tres premisas: generar un impacto relevante, estar alineado con nuestra estrategia de sustentabilidad y asegurar una rentabilidad económica.

El equilibrio entre esos tres aspectos es el que permite justificar las decisiones y sostenerlas en el tiempo.

También es importante que exista un marco adecuado para que estas transformaciones puedan desarrollarse. Para llevar adelante inversiones en descarbonización, eficiencia energética, reutilización de agua o economía circular es necesario que la rentabilidad del negocio se mantenga.

En ese sentido, el Estado tiene un rol importante para acompañar la evolución industrial mediante políticas claras y sostenibles en el tiempo. La previsibilidad es fundamental para que las empresas puedan planificar y concretar proyectos de largo plazo.

-¿Cuál es entonces el principal desafío que queda hacia adelante?

-Gabriel Stachiotti: El desafío es seguir profundizando el camino que ya iniciamos. Tenemos objetivos concretos de reducción de emisiones, eficiencia energética y uso del agua, y debemos continuar transformando esos compromisos en resultados.

Laura Gutierrez: Y hacerlo de una manera integral. La sustentabilidad no puede quedar limitada a una sola área de la empresa. Tiene que atravesar la operación, los proveedores, los colaboradores, la comunidad y la forma en que tomamos decisiones.

En definitiva, se trata de crecer de la mano de la comunidad, escucharnos, compartir lo que sucede dentro de la compañía y, al mismo tiempo, tener una escucha activa de lo que ocurre afuera. Ese equilibrio es el que permite construir una operación más competitiva y sostenible en el tiempo.