
Vaca Muerta endurece el control del metano y apunta al “sello verde”
Neuquén puso en marcha una nueva etapa regulatoria para reducir y transparentar las emisiones de metano del upstream. Desde septiembre, las petroleras deben presentar sus primeros reportes bajo una metodología común, mientras la provincia prepara un sistema de medición y verificación que busca mejorar la competitividad internacional de sus hidrocarburos.
Vaca Muerta ingresó en una nueva etapa de control ambiental. Desde este mes, las empresas de upstream que operan en la Cuenca Neuquina deben presentar ante el Gobierno de Neuquén sus primeros reportes anuales de emisiones de metano, bajo un procedimiento común establecido por la provincia.
La medida es el resultado de más de un año y medio de trabajo de la Subsecretaría de Cambio Climático, que primero diseñó el programa de monitoreo y reporte y luego desarrolló la metodología que deberán aplicar las compañías.
“Septiembre es el mes donde vamos a empezar a recibir los primeros reportes de emisión de las empresas del upstream luego de un trabajo de más de un año y medio, donde diseñamos primero el programa de monitoreo y reporte de emisiones del sector, y después hicimos un trabajo muy profundo para construir el procedimiento bajo el cual las empresas tienen que reportar”, señaló Santiago Nogueira, subsecretario de Cambio Climático de Neuquén.
El objetivo es reemplazar progresivamente los cálculos generales por información obtenida con métodos cada vez más precisos. La provincia tomó como referencia el estándar internacional OGMP 2.0, desarrollado para mejorar la medición, reporte y verificación de las emisiones de metano en la industria del petróleo y el gas.
Del promedio del yacimiento a cada fuente
Uno de los principales desafíos identificados por Neuquén fue la falta de uniformidad entre las empresas. Mientras algunas operadoras utilizaban factores de emisión genéricos, otras aplicaban metodologías más avanzadas.
“El desafío fue encontrar un procedimiento común que pudiera establecer año a año pisos metodológicos obligatorios para poder reportar”, explicó Nogueira.
La diferencia es relevante porque el metano presenta dificultades particulares para su cuantificación. Los inventarios tradicionales de Nivel 1 utilizan factores genéricos aplicados al conjunto de un yacimiento, un mecanismo que puede generar elevados niveles de incertidumbre.
El nuevo esquema establece como punto de partida el Nivel 2. “Este año ya tenemos categorías de fuentes, el piso es el Nivel 2”, precisó el funcionario.
A partir de ahora, las empresas deberán discriminar las emisiones según las diferentes fuentes existentes en sus operaciones, entre ellas los distintos tipos de antorchas, venteos y fugas. El objetivo es construir durante 2026 y 2027 una línea de base provincial con criterios metodológicos consistentes que permita comparar resultados y establecer metas de reducción.
El objetivo es llegar al Nivel 5
La hoja de ruta neuquina contempla un aumento progresivo de las exigencias hasta 2030. Para ese año, el estándar obligatorio será el Nivel 4, que incorpora mediciones directas sobre las fuentes emisoras y deja atrás las estimaciones basadas exclusivamente en cálculos.
El siguiente escalón será el Nivel 5, considerado por la provincia como el máximo nivel de precisión. Allí las mediciones directas realizadas sobre cada fuente deberán complementarse con mediciones a escala de sitio, mediante tecnologías como drones, aeronaves o sensores perimetrales.
Además, los datos deberán ser validados por un tercero independiente acreditado. Las compañías que cumplan con esas condiciones podrán acceder al denominado “Sello de Precisión”, conocido también como “sello verde”.
Para Neuquén, la certificación tiene una dimensión que excede el control ambiental. “Se va consolidando un mercado mundial de hidrocarburos y de gas bajo en emisiones. Eso hay que demostrarlo, hay que tener capacidad de compararlo”, sostuvo Nogueira.
El funcionario planteó que, en algunos mercados, demostrar bajas emisiones podría convertirse en una condición de acceso, mientras que en otros podría representar una ventaja competitiva frente a productores internacionales.
Satélites para detectar grandes emisiones
El nuevo sistema de reportes se complementa con herramientas de monitoreo satelital. Neuquén recibe información del sistema MARS (Methane Alert and Response System) de Naciones Unidas, que utiliza una red de satélites para identificar grandes emisiones de metano.
Según explicó Nogueira, el sistema puede detectar emisiones superiores a los 100 kilogramos de metano por hora, localizar la fuente y enviar una alerta a las autoridades provinciales. En los últimos meses, Neuquén recibió y procesó más de 20 notificaciones.
Cuando se genera una alerta, el Estado solicita explicaciones a la operadora y puede desplegar inspectores en el lugar para determinar las causas y evaluar medidas de mitigación. Si se verifica un venteo no autorizado o una eventual negligencia, interviene la Subsecretaría de Hidrocarburos.
El desafío de crear una red de medición
La implementación del nuevo esquema también abre una demanda para el desarrollo de servicios especializados en la región. La provincia trabaja junto con el Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG) en la estandarización de los procesos y busca ampliar las capacidades locales para realizar mediciones y verificaciones.
“Tenemos que acompañar el desarrollo de un subsistema. Encontrar capacidades en la región que puedan llevar adelante servicios de medición de emisiones, y desarrollar verificadoras que estén acreditadas por el Organismo Argentino de Acreditación”, explicó Nogueira.

