La familia de normas para la cuantificación de gases de efecto invernadero, su relación con el estándar internacional más utilizado, y el proceso histórico de armonización en curso.
- El lenguaje global de las emisiones
Medir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de una organización es, cada vez más, una condición de mercado. No solo de los mercados financieros —que exigen datos verificables para evaluar riesgos climáticos— sino también de los mercados de productos: la Unión Europea avanza con el mecanismo de ajuste en frontera por carbono (CBAM), que ya está generando exigencias concretas sobre las emisiones incorporadas en los productos exportados. Para el sector agroindustrial argentino, que orienta buena parte de su producción a mercados europeos, japoneses y anglosajones, esto significa que el inventario de GEI deja de ser una opción y se convierte en una necesidad operativa.
En este contexto, dos marcos metodológicos concentran la mayor parte de la práctica internacional en materia de contabilidad de GEI: la familia de normas ISO 1406x, desarrollada por la Organización Internacional de Normalización, y el GHG Protocol (Protocolo de GEI), desarrollado por el Instituto de Recursos Mundiales (WRI) y el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD). Comprender qué es cada uno, en qué se parecen, en qué difieren, y hacia dónde se dirigen es información esencial para cualquier organización agroindustrial exportadora.
- El GHG Protocol: el estándar del mercado global
El GHG Protocol fue lanzado en 1998 por el WRI y el WBCSD con la misión de desarrollar estándares de contabilidad e informe de GEI aceptados internacionalmente y promover su adopción generalizada. A diferencia de las normas ISO, que son documentos normativos de carácter técnico adoptados formalmente por organismos nacionales de normalización (como IRAM en el caso de Argentina), el GHG Protocol opera como un estándar de mercado: es de aplicación voluntaria, ampliamente adoptado por el sector privado, y se ha convertido en el lenguaje de facto de la contabilidad corporativa de carbono a nivel global. Hoy, el 97% de las empresas del índice S&P 500 utilizan el GHG Protocol para medir sus emisiones y definir sus metas de cero emisiones netas.
El GHG Protocol organiza las emisiones en tres alcances que se han convertido en la terminología de referencia en cadenas de valor, reportes de sustentabilidad y regulaciones de acceso a mercados:
Alcance 1 — Emisiones directas: provenientes de fuentes que la organización posee o controla. Combustión en instalaciones propias, flota propia, fermentación entérica, emisiones de procesos productivos, fugas de gases refrigerantes.
Alcance 2 — Emisiones indirectas por energía comprada: asociadas al consumo de electricidad, vapor o calor adquiridos a terceros. Ocurren en la fuente generadora, pero son consecuencia directa del consumo de la organización.
Alcance 3 — Otras emisiones indirectas: abarca toda la cadena de valor, incluyendo el transporte de insumos y productos por terceros, las emisiones incorporadas en los bienes adquiridos, los viajes de negocios del personal, y las emisiones generadas cuando los clientes utilizan los productos de la organización. Es el alcance más amplio y el que mayor información requiere para ser cuantificado.
Además del estándar corporativo, el GHG Protocol cuenta con estándares complementarios para proyectos, productos y para instrumentos de mercado (Scope 2 Market-Based Method, entre otros), conformando un ecosistema de guías metodológicas en permanente actualización.
- La familia ISO 1406x: una arquitectura completa
La familia ISO 1406x es un conjunto de normas desarrolladas por el Comité Técnico ISO/TC 207 para abordar la cuantificación, verificación y gestión de las emisiones y remociones de GEI. Las normas originales se publicaron en 2006 y fueron revisadas y actualizadas en 2018 y 2019. Cada norma de la familia cumple un rol específico dentro de una arquitectura coherente:
ISO 14064-1: establece los principios y requisitos para la cuantificación y el reporte de emisiones y remociones de GEI a nivel organizacional. Es el punto de partida del inventario corporativo: requiere delimitar los límites de la organización, clasificar las emisiones directas e indirectas en seis categorías, y documentar la metodología de manera que el inventario sea verificable y comparable en el tiempo.
ISO 14064-2: opera a nivel de proyectos. Define los requisitos para cuantificar, monitorear e informar las reducciones de emisiones o mejoras en las remociones derivadas de proyectos específicos, como la forestación de campos degradados o el manejo del bosque nativo, la instalación de biodigestores o la captura de carbono en suelo con prácticas regenerativas.
ISO 14064-3: provee los requisitos y directrices para la verificación y validación de declaraciones de GEI. Es la norma que regula cómo un tercero independiente evalúa si un inventario o informe de GEI es materialmente correcto y cumple con los criterios establecidos. Ha sido adoptada como norma de acreditación obligatoria por numerosos organismos regulatorios, incluyendo el Sistema de Comercio de Emisiones de la Unión Europea (EU ETS).
ISO 14067: define los requisitos para la cuantificación y comunicación de la huella de carbono de productos, aplicando la metodología de análisis de ciclo de vida (ACV). A diferencia de la ISO 14064-1, que aborda a la organización como un todo, la ISO 14067 se enfoca en una unidad de producto específica (por ejemplo, un kilo de harina o un kilo de carne), desde la extracción de materias primas hasta el fin de su vida.
ISO 14065 e ISO 14066: completan la arquitectura de verificación. La 14065 establece los requisitos de acreditación para los organismos de verificación y validación, mientras que la 14066 define las competencias requeridas para el personal que conduce esas evaluaciones.
Estas normas forman un sistema integrado: la 14064-1, la 14064-2 y la 14067 generan declaraciones de GEI a nivel organizacional, de proyecto y de producto respectivamente; la 14064-3 las verifica; y la 14065 y 14066 aseguran la calidad y competencia de quienes realizan esa verificación.
- Similitudes y diferencias: dos herramientas, un mismo objetivo
ISO 14064-1 y el GHG Protocol Corporate Standard son, en muchos aspectos esenciales, convergentes: ambos abordan el inventario de GEI a nivel organizacional, ambos se sustentan en los mismos principios —relevancia, integridad, consistencia, exactitud y transparencia— y ambos utilizan los seis gases del Protocolo de Kioto expresados en CO₂ equivalente: i) dióxido de carbono (CO2), ii) metano (CH4), iii) óxido nitroso (N2O), iv) hidrofluoroclorocarbonos (HFC) e perfluorocarbonos (PFC), v) trifluoruro de nitrógeno (NF3) y vi) hexafluoruro de azufre (SF6). La estructura conceptual del GHG Protocol (alcances 1, 2 y 3) y la de la ISO 14064-1 (categorías 1 a 6) son compatibles entre sí: las categorías ISO amplían y detallan los alcances del GHG Protocol, pero no los contradicen.
Las diferencias son principalmente de naturaleza, alcance y función:
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ISO 14064-1 | GHG Protocol Corporate Standard |
Norma internacional formal (ISO) | Estándar de mercado (voluntario, WRI/WBCSD) |
Prescriptiva: establece requisitos verificables | Guía metodológica: flexible en su aplicación |
Habilita certificación y acreditación de verificadores (ISO 14065/14066) | No tiene un sistema de acreditación propio equivalente |
6 categorías de emisiones (directas e indirectas) | 3 alcances (Scopes 1, 2, 3) |
Ampliamente adoptada en esquemas regulatorios (EU ETS, mercados de carbono) | Adopción masiva en reporting corporativo voluntario (GRI, TCFD, CDP, SBTI) |
Menor visibilidad en el sector privado fuera de contextos regulados | Mayor penetración en cadenas de valor y exigencias de compradores |
Las dos herramientas son más complementarias que competidoras. Muchas organizaciones utilizan el GHG Protocol para estructurar y comunicar su inventario, y la ISO 14064-1 como marco normativo cuando necesitan verificación formal o deben cumplir requisitos regulatorios. La clave está en entender para qué se usa cada una.
- El mandato de Belém: un proceso histórico de armonización en curso
Durante décadas, la coexistencia de estos dos marcos no fue un problema grave: los actores del sector privado usaban el GHG Protocol, y los esquemas regulatorios se apoyaban en las normas ISO. Pero a medida que la contabilidad de carbono avanza hacia el centro de las decisiones de inversión, la política comercial y la regulación internacional, la fragmentación entre estándares se convirtió en un obstáculo real: distintas metodologías generan resultados distintos para las mismas emisiones, lo que erosiona la credibilidad de los datos, eleva los costos de cumplimiento para las empresas, y dificulta la toma de decisiones de inversión.
Fue en este contexto que, en el marco de la COP30 celebrada en Belém, Brasil, ISO y el GHG Protocol recibieron un mandato conjunto de la Agenda de Acción de la Presidencia del COP30: armonizar los estándares globales de contabilidad de carbono. Este mandato representa un punto de inflexión en la historia de la gestión de GEI a nivel corporativo.
En febrero de 2026, ambas organizaciones realizaron su primer webinar público conjunto para presentar el alcance y el plan de trabajo de este mandato. Los mensajes clave fueron:
El objetivo no es el denominador común mínimo: Craig Hanson, del Comité Directivo del GHG Protocol, fue explícito: la armonización no significa bajar el nivel de rigor. El objetivo es construir un lenguaje contable común que sea robusto, científicamente sólido y apto para todos los casos de uso.
Tres ejes de trabajo: el proceso se organiza en torno a la alineación estratégica (qué priorizar y para qué usuarios), la entrega técnica (desarrollo de estándares convergentes para el nivel corporativo, de productos y de proyectos) y la implementación (asegurar que los estándares sean accesibles y puedan ser efectivamente utilizados).
Los estándares existentes siguen vigentes: Marco Rossi, Director de Estándares de ISO, fue claro: las organizaciones no necesitan rehacer sus inventarios. La armonización busca compatibilidad hacia atrás y ajustes graduales, no un comienzo desde cero.
El horizonte temporal es 2028: el proceso de armonización apunta al segundo balance global del Acuerdo de París (Global Stock Take 2), previsto para finales de 2028. Los equipos técnicos de ambas organizaciones ya comenzaron a trabajar conjuntamente, con reuniones en Ginebra y un calendario compartido.
Para las empresas que ya cuentan con inventarios de GEI —basados en ISO 14064-1, en el GHG Protocol, o en ambos— el proceso de armonización es una buena noticia: apunta a simplificar el universo de estándares, no a complicarlo, y a generar un marco único que sea reconocido tanto por los mercados privados como por los reguladores internacionales.
- Implicaciones para el sector agroindustrial argentino
Para las organizaciones del sector agropecuario y agroindustrial argentino, esta convergencia en curso tiene implicaciones concretas. Hoy, una empresa exportadora que elabora su inventario de GEI siguiendo el GHG Protocol —el marco más solicitado por compradores europeos y anglosajones— y otra que lo hace siguiendo la norma ISO 14064-1 —el marco adoptado formalmente en Argentina— están trabajando sobre bases conceptualmente compatibles pero metodológicamente distintas en algunos aspectos. La armonización que está en marcha resolverá progresivamente esas diferencias.
En el corto plazo, lo más relevante es que ambos marcos ya son mutuamente reconocibles: un inventario elaborado según ISO 14064-1 puede comunicarse con el lenguaje de alcances del GHG Protocol sin contradicción y se adapta a los requerimientos de cualquier comprador, mercado de carbono o esquema regulatorio.
A mediano plazo, la convergencia entre ISO y GHG Protocol significa que la inversión metodológica que hagan hoy las organizaciones argentinas —en sistemas de registro de datos, en documentación de límites, en formación del equipo técnico— no quedará obsoleta. Será la base sobre la que se construirá el sistema armonizado que el mundo necesita para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París.
Conclusión
La ISO 14064-1 y el GHG Protocol no son rivales: son dos expresiones de un mismo esfuerzo global por construir un lenguaje común para medir, gestionar y reducir las emisiones de GEI. La primera aporta el rigor normativo, la arquitectura de verificación y el reconocimiento regulatorio; el segundo aporta la penetración en el mercado, la flexibilidad metodológica y la adopción masiva por parte del sector privado.
El mandato de armonización de Belém, impulsado desde la COP30, representa una oportunidad histórica para que la contabilidad de carbono se convierta, finalmente, en una métrica tan confiable, comparable y universalmente reconocida como los estados financieros. Ese es el camino que está en construcción, y el sector agroindustrial argentino tiene todo para ser protagonista en él.
Referencias normativas: ISO 14064-1:2020 — Gases de efecto invernadero — Parte 1: Especificación con orientación a nivel de las organizaciones para la cuantificación y el informe de las emisiones y remociones de gases de efecto invernadero. | ISO 14064-2:2019 | ISO 14064-3:2019 | ISO 14067:2018 | ISO 14065:2020 | ISO 14066:2011. | GHG Protocol Corporate Accounting and Reporting Standard (WRI/WBCSD, revisión 2004 y actualizaciones). | Webinar ISO/GHG Protocol: “Harmonising Global Carbon Accounting Under the COP30 Action Agenda” (febrero 2026).
Por Laura Martínez Quijano
Directora | verde+
Gestión de energía, agua y carbono en organizaciones


