
Buscan transformar residuos grasos del puerto de Mar del Plata en bioplásticos
Investigadores de la Universidad Nacional de Mar del Plata desarrollan un sistema basado en microorganismos para tratar efluentes generados por la actividad pesquera y gastronómica. El proyecto apunta a reducir el impacto sobre la red cloacal y generar materiales sustentables con potencial aplicación industrial.
Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de Mar del Plata trabaja en una tecnología que permitiría convertir grasas y aceites presentes en los efluentes del puerto en bioplásticos biodegradables. La iniciativa busca ofrecer una solución a los problemas que estos residuos generan en la infraestructura sanitaria y, al mismo tiempo, desarrollar materiales alternativos a los plásticos derivados del petróleo.
El proyecto es impulsado por especialistas del Instituto de Ciencia y Tecnología de Alimentos y Ambiente (INCITAA), dependiente de la Universidad Nacional de Mar del Plata y asociado a la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC) de la Provincia de Buenos Aires. La propuesta se enmarca en los principios de la bioeconomía circular, que promueve el aprovechamiento de residuos para incorporarlos nuevamente a procesos productivos.
Actualmente, gran parte de las grasas y aceites provenientes de actividades pesqueras y gastronómicas terminan en el sistema cloacal. Al enfriarse, estos materiales se solidifican y generan obstrucciones en las cañerías, además de provocar problemas de corrosión, malos olores y mayores costos de mantenimiento para la infraestructura sanitaria.
Bacterias que degradan residuos y generan materiales de valor
La tecnología desarrollada por el equipo se basa en el uso de microorganismos capaces de alimentarse de la materia orgánica presente en los efluentes. Las bacterias consumen grasas y aceites y, bajo determinadas condiciones, almacenan parte de esos compuestos en forma de un biopolímero conocido como PHA (polihidroxialcanoato).
Este material es considerado un bioplástico de origen natural y presenta una ventaja significativa frente a los plásticos convencionales: puede degradarse en condiciones ambientales sin dejar residuos persistentes.
El proceso permite abordar simultáneamente dos objetivos. Por un lado, reduce la carga contaminante de los efluentes mediante la eliminación de compuestos grasos. Por otro, genera una materia prima que puede utilizarse para fabricar productos biodegradables.
Según explican los investigadores, esta doble función mejora la viabilidad económica de la propuesta, ya que transforma un residuo problemático en un recurso con valor potencial para distintas industrias.
Las etapas de desarrollo del proyecto
La iniciativa avanza a través de distintas fases de investigación y validación financiadas por la convocatoria Ideas-Proyecto 2026.
La primera etapa consiste en seleccionar y combinar diferentes bacterias para conformar un consorcio microbiano capaz de degradar eficientemente los residuos grasos. Para ello se utilizan tanto cepas comerciales como microorganismos obtenidos del propio ambiente portuario.
Posteriormente, los investigadores analizan las características de los efluentes que serán tratados. La composición de estos residuos puede variar según su origen y esa información resulta clave para optimizar el desempeño del sistema biológico.
Una vez completadas esas fases, los ensayos avanzan hacia pruebas con muestras reales provenientes del puerto. En esta instancia se evalúan simultáneamente dos variables: la capacidad de degradar materia orgánica y la cantidad de biopolímero que puede producirse durante el proceso.
La etapa final contempla la validación tecnológica y una demostración del sistema en condiciones cercanas a la operación real. El objetivo es comprobar la estabilidad del proceso y generar información que permita avanzar hacia escalas de producción mayores.
Una solución con potencial para otras ciudades
Más allá de los beneficios operativos para la red cloacal, los investigadores consideran que la propuesta puede generar impactos ambientales y económicos relevantes.
La reducción de grasas y aceites en los efluentes contribuiría a disminuir problemas asociados al mantenimiento de la infraestructura sanitaria y a mejorar la calidad ambiental de las áreas vinculadas a la actividad portuaria. Al mismo tiempo, la producción de bioplásticos podría abrir oportunidades para el desarrollo de nuevos emprendimientos vinculados a materiales sustentables.
La investigación está dirigida por la Dra. Silvia Elena Murialdo y codirigida por la Dra. María Karina Herrera Seitz, del Instituto de Investigaciones Biológicas de la Universidad Nacional de Mar del Plata. El equipo cuenta con experiencia previa en proyectos de biorremediación y en la obtención de biopolímeros a partir de microorganismos autóctonos.
El desarrollo recibió financiamiento de la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires y cuenta con el acompañamiento del Consorcio Portuario Regional de Mar del Plata, que participa como actor interesado en la aplicación futura de la tecnología.
Si las pruebas confirman los resultados esperados, el modelo podría extenderse a otras ciudades costeras con problemáticas similares. En ese escenario, residuos que actualmente generan costos ambientales y operativos podrían convertirse en insumos para la fabricación de materiales biodegradables, incorporándose a nuevos circuitos productivos bajo un esquema de economía circular.

