La Ciudad avanza con la evaluación ambiental de la Línea F del Subte

La Ciudad avanza con la evaluación ambiental de la Línea F del Subte

La audiencia pública será un nuevo paso en el proceso previo a la construcción del corredor que conectará Barracas con Palermo. Mientras el proyecto atraviesa una instancia clave para su aprobación ambiental, la licitación volvió a postergarse y persisten interrogantes sobre el cronograma de inicio de los trabajos.

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires convocó a una audiencia pública para analizar el Estudio de Impacto Ambiental de la futura Línea F del Subte, un paso obligatorio para continuar con el desarrollo del proyecto que prevé unir Barracas con Palermo. La instancia fue formalizada por la Agencia de Protección Ambiental (APRA) mediante la resolución 195/26, publicada recientemente en el Boletín Oficial.

El encuentro se realizará de manera virtual el próximo 18 de agosto, a partir de las 12:30. Las personas interesadas en participar como expositoras deberán realizar la inscripción correspondiente hasta el 11 de agosto.

La audiencia forma parte del procedimiento previsto por la Ley de Evaluación de Impacto Ambiental y, si bien sus conclusiones no tienen carácter vinculante, constituye una instancia necesaria dentro del proceso administrativo. Desde el Gobierno porteño señalaron que la APRA, “tras evaluar el Estudio Técnico de Impacto Ambiental y la documentación presentada por el Gobierno porteño, considera viable avanzar con la instancia de participación”.

La convocatoria representa así un nuevo avance formal para una obra que, sin embargo, viene atravesando modificaciones y sucesivas demoras en su proceso de licitación.

La licitación volvió a postergarse

El llamado para construir la Línea F fue lanzado en octubre del año pasado y contempla la “ingeniería, construcción y equipamiento” del corredor. El alcance de la contratación no incluye las cocheras, el material rodante, los sistemas de señalamiento ni las comunicaciones, elementos que deberán resolverse mediante futuras licitaciones.

La apertura de ofertas estaba prevista inicialmente para el 22 de abril, pero el proceso fue postergado en dos oportunidades. Actualmente, la fecha establecida es el 10 de septiembre.

Las modificaciones acumuladas y los cambios en el calendario generan dudas sobre la posibilidad de cumplir con el objetivo que había planteado el Ejecutivo porteño de comenzar las obras en enero. El cronograma definitivo dependerá ahora de la evolución de la licitación y de los pasos administrativos que todavía restan completar.

En paralelo, la Legislatura porteña ya aprobó una solicitud de endeudamiento de hasta US$1.350 millones destinada a financiar la obra incluida en el proceso licitatorio.

Expropiaciones y cambios en el rol de SBA

El Ejecutivo también envió a la Legislatura un segundo proyecto relacionado con la futura línea, que todavía no fue aprobado. La iniciativa contempla expropiaciones de inmuebles y subsuelos necesarios para construir accesos a distintas estaciones y otras instalaciones vinculadas con el proyecto.

Algunas de esas medidas generaron cuestionamientos y resistencia entre vecinos de las zonas involucradas.

El texto también incorpora una modificación a la ley 670, que regula distintos aspectos de la expansión de la red de subterráneos. El cambio dejaría a Subterráneos de Buenos Aires (SBA) fuera del proceso de construcción de nuevas líneas y permitiría que el Poder Ejecutivo delegue los llamados a licitación correspondientes a las líneas F, G, H e I en “el organismo que resulte competente”.

Además, se modificaría la integración de la comisión mixta encargada de realizar el seguimiento de las licitaciones y las obras. Los representantes de SBA serían reemplazados por funcionarios designados directamente por el Ejecutivo.

Hasta el momento, el Gobierno porteño no explicó públicamente los motivos por los cuales busca modificar el rol de la empresa estatal. La decisión fue interpretada en el marco de las diferencias existentes entre SBA y el Ministerio de Movilidad e Infraestructura, que asumió un papel central en el desarrollo de la Línea F desde los estudios iniciales hasta la actual licitación.

Obras preparatorias en Constitución

Mientras avanza el proceso administrativo, la Ciudad comenzó a ejecutar trabajos vinculados con la preparación del entorno donde se desarrollará la futura infraestructura.

Uno de los puntos involucrados es el Centro de Trasbordo de Plaza Constitución, cuya reorganización fue adjudicada recientemente. El proyecto contempla trasladar la playa de regulación de colectivos que funciona bajo la autopista, reorganizar las paradas existentes y ampliar sectores de veredas.

La intervención tiene como objetivo liberar y acondicionar espacios para la instalación de obradores y para la construcción del futuro acceso a la estación Constitución F.

Se trata de una de las primeras intervenciones concretas sobre el territorio vinculadas con la futura línea y forma parte de una serie de trabajos preparatorios que deberán acompañar el avance de la obra principal.

Un recorrido de casi 10 kilómetros y 12 estaciones

El proyecto oficial establece que la Línea F tendrá una extensión aproximada de 9,8 kilómetros y conectará Barracas con Palermo. El recorrido seguirá el eje de General Hornos, Juan de Garay, Entre Ríos y Callao, Las Heras y sectores de Palermo, de acuerdo con el trazado previsto en la ley 670, aprobada en 2001 y ratificada posteriormente mediante la ley 2710.

La traza contará con 12 estaciones: Brandsen, Constitución, Cochabamba, Chile, Congreso, Corrientes, Pizzurno, Junín, Pueyrredón, Parque Las Heras, Ecoparque y Pacífico.

Ocho de ellas permitirían realizar combinaciones con otras líneas del Subte, mientras que el proyecto también contempla conexiones con los ferrocarriles Roca y San Martín. De esta manera, la nueva traza buscaría mejorar la integración entre distintos modos de transporte y redistribuir parte de los flujos actuales de pasajeros.

A futuro, además, existe la posibilidad de extender el recorrido hacia el sur hasta una estación denominada California. Según el planteo vigente, ese tramo podría desarrollarse en viaducto debido a las características del suelo en las proximidades del Riachuelo, donde la construcción de túneles presentaría mayores dificultades.

De acuerdo con documentos oficiales, “se proyecta que la demanda potencial de esta línea sea la más alta de la red local de subterráneos (…) Además, su ejecución implicaría una redistribución de los flujos de pasajeros y una reconfiguración de los servicios de transporte en superficie”.