Saint-Gobain redefine su estrategia de sustentabilidad y acelera la transformación de la construcción

Saint-Gobain redefine su estrategia de sustentabilidad y acelera la transformación de la construcción

Tras cerrar el ciclo Grow & Impact, la compañía inició una nueva hoja de ruta hacia 2030, con foco en soluciones de menor impacto ambiental, economía circular y descarbonización. En diálogo con Gerencia Ambiental, sus referentes explican cómo estos objetivos se traducen en productos, procesos, logística y cadena de valor.

Saint-Gobain Argentina cerró 2025 con avances en distintos frentes de su estrategia de sustentabilidad, desde la reducción del consumo de recursos y la incorporación de materiales reciclados hasta el análisis del impacto ambiental de sus productos y el trabajo con proveedores.

El nuevo Reporte de Sostenibilidad de la compañía reúne los resultados de un año que, además, marcó el cierre de la estrategia global Grow & Impact y el comienzo de una nueva hoja de ruta para el período 2026-2030.

Durante 2025, la compañía redujo 26% la captación de agua en sus procesos productivos y 33% la descarga de efluentes líquidos. También incrementó en 3.616 toneladas el uso de materias primas recicladas respecto de 2024 y recuperó 13.137 toneladas de residuos de producción que fueron reciclados interna o externamente. En paralelo, el 47% de sus familias de productos ya cuenta con un Análisis de Ciclo de Vida (LCA), mientras que 18 de ellas tienen publicadas sus Declaraciones Ambientales de Producto (EPD).

La estrategia también abarcó la cadena de valor. El 92% de los proveedores de Saint-Gobain Argentina son nacionales y durante el año 28 empresas proveedoras fueron auditadas en materia de sostenibilidad. En el plano social, la compañía reportó cero accidentes con baja durante 2025, eliminó 520 riesgos moderados mediante su sistema de gestión preventiva y desarrolló 46 proyectos sociales que alcanzaron a 10.120 personas.

El cierre de Grow & Impact da paso a Lead & Grow 2030, una estrategia que conservará el foco en la sustentabilidad, pero que incorpora nuevas prioridades vinculadas con el crecimiento rentable, las soluciones constructivas de menor carbono, la circularidad, la digitalización y la transformación del sector.

En este contexto, Gerencia Ambiental conversó con Carolina Correa, Jefa de Sustentabilidad Clúster Latam Sur (Argentina, Chile, Perú y Uruguay); Fátima Amarilla, Gerenta de EHS & GI Clúster Latam Sur; y Fernando Ferrari, Gerente de Supply Chain de Argentina, para conocer cómo se traduce esta estrategia en acciones concretas dentro de la compañía y a lo largo de su cadena de valor.

-¿Qué implica el cierre de Grow & Impact y qué plantea la nueva estrategia Lead & Grow 2030?

-Carolina Correa: Lead & Grow 2030 es la nueva estrategia del Grupo Saint-Gobain para los próximos cinco años. Cambia un poco la mirada sobre el negocio y establece distintos ejes estratégicos.

Por un lado, está el objetivo de ser una empresa de soluciones sustentables. Ya veníamos trabajando en esa dirección, pero ahora hay un cambio formalizado y se le da mayor énfasis a ese punto. No hablamos solamente de productos para la construcción, sino de soluciones.

Otro eje es sobreperformar por sobre los mercados. Saint-Gobain, como líder mundial de la industria de la construcción, busca mantener ese objetivo de estar siempre liderando y creciendo por encima de los mercados.

Y el tercer eje es ser socio estratégico de los clientes. Eso también tiene una relación directa con nuestro trabajo. Buscamos estar muy orientados al nivel de servicio, al cumplimiento y a trabajar en conjunto con nuestros clientes para alcanzar resultados.

-Cuando Saint-Gobain habla de construcción liviana y sostenible, ¿qué significa concretamente? ¿En qué se diferencia de otros modelos constructivos?

-Carolina Correa: Es difícil resumirlo en una definición de dos palabras porque es un conjunto de variables. Hay dos grandes dimensiones: que sea mejor para las personas y que sea mejor para el planeta.

En cuanto a las personas, hay distintos aspectos. Por ejemplo, desarrollar productos más livianos permite cuidar la ergonomía de quienes los aplican. En el sector de la construcción existen patologías musculoesqueléticas relacionadas con la manipulación de bolsas o materiales pesados. También hay productos proyectables que permiten que la persona que los aplica trabaje en una posición más cómoda.

Además, se trabaja para que los productos no tengan materiales peligrosos ni emisiones de compuestos orgánicos volátiles. Es decir, se busca cuidar tanto al aplicador como a las personas que posteriormente van a habitar el espacio donde se utilizó ese producto.

En cuanto al planeta, es fundamental entender cuál es el impacto ambiental de cada producto. Por eso trabajamos con análisis de ciclo de vida, declaraciones ambientales de producto, carbono embebido y carbono operacional.

También hay que empezar a pensar la construcción desde el diseño. Si bien esa etapa no genera emisiones directamente, es donde se pueden definir muchas de las decisiones que después permitirán ahorrar emisiones. Hay que considerar la geografía, el clima, la eficiencia energética y los materiales que se van a utilizar.

Y también hay que pensar en el final de vida. Tenemos que pasar de una lógica de demolición a una deconstrucción, diseñando materiales y soluciones que permitan desmontar un edificio y recuperar sus componentes. Por ejemplo, que las placas de yeso, la lana de vidrio, las aberturas o los vidrios puedan separarse y eventualmente reutilizarse.

-Fátima Amarilla: También hay una política global de Saint-Gobain con objetivos muy claros vinculados con el cero impacto en la salud, la seguridad y el menor impacto posible sobre el ambiente.

Esto no contempla solamente a las personas que trabajan dentro de Saint-Gobain. También incluye a proveedores, clientes, vecinos y todos los actores involucrados. La mirada está puesta en todo el ciclo: desde la extracción u obtención de una materia prima hasta la utilización de nuestros productos y, posteriormente, qué ocurre cuando esos materiales deben ser removidos o retirados.

-Uno de los indicadores del reporte muestra una reducción de 26% en la captación de agua y de 33% en la descarga de efluentes líquidos. ¿Cómo se trabaja sobre este recurso?

-Fátima Amarilla: En nuestras fábricas se hace un seguimiento mensual tanto de la captación de agua como de su descarga. A partir de esos datos se identifican pérdidas y oportunidades de mejora.

Durante el año pasado, en dos de las principales plantas, que eran las que tenían una mayor captación de agua, se planificaron e implementaron proyectos que demostraron un impacto importante en el ahorro, tanto en la captación como en la descarga. Se trabajó particularmente con sistemas de recirculación y reutilización del recurso.

Pero es un trabajo que no termina ahí. Seguimos monitoreando ambos indicadores para identificar dónde están nuestras principales oportunidades de mejora y poder avanzar en nuevas reducciones.

-El reporte indica que el 47% de las familias de productos cuenta con un Análisis de Ciclo de Vida y que 18 ya tienen publicadas sus Declaraciones Ambientales de Producto. ¿Por qué es importante contar con esta información?

-Carolina Correa: Antes de poder trabajar sobre el impacto ambiental de nuestros productos, necesitamos entender cuál es ese impacto. Saint-Gobain tiene más de 5.000 SKU entre sus distintas unidades de negocio, por lo que la pregunta es dónde empezar a trabajar.

El análisis de ciclo de vida permite evaluar ambientalmente cada una de las etapas que conforman el ciclo de un producto. Comenzamos con la extracción de las materias primas y seguimos con la fabricación, el transporte de esas materias primas hasta la planta y del producto terminado hasta el punto de venta, la etapa de construcción, la vida útil y finalmente el fin de vida.

En la etapa de uso, por ejemplo, se puede analizar qué impacto tiene un producto en una vivienda. Un edificio bien diseñado y construido con materiales eficientes puede necesitar menos energía para calefaccionar o climatizar un ambiente.

Después aparece el fin de vida, donde entra nuevamente el concepto de deconstrucción y economía circular: pensar en soluciones que puedan ser desmontables y desensamblables y que permitan reutilizar materiales existentes y darles una segunda vida.

Nuestro objetivo global para 2030 es tener realizado el análisis de ciclo de vida del 100% de las familias de productos.

Trabajamos con familias porque hay productos con composiciones, procesos de fabricación o distancias respecto de las materias primas que son similares. En esos casos se pueden agrupar para evitar tener que realizar un análisis individual de cada SKU.

-¿Qué ejemplos concretos existen de incorporación de materiales reciclados o provenientes de otros procesos industriales?

-Carolina Correa: Tenemos distintas fuentes. Por un lado, está la incorporación de materiales no vírgenes y, por otro, materiales de menor emisión. En ambos casos trabajamos sobre las formulaciones para mantener la misma performance en términos de calidad, resistencia y durabilidad.

Un ejemplo es el recupero del polietileno que se genera en algunas plantas. Ese material se recolecta, se envía a un tercero para su tratamiento y peletizado, y luego los pellets de polietileno reciclado vuelven a ingresar al proceso productivo para determinadas membranas asfálticas.

También trabajamos sobre mezclas cementicias y morteros para incorporar residuos de otras industrias o materiales de menor emisión que permitan mantener las prestaciones del producto final.

En packaging tenemos proyectos vinculados con baldes y films, con el objetivo de incorporar material reciclado postconsumo. En estos casos trabajamos con los proveedores para que desarrollen materiales que cumplan con los requisitos y luego pasan por un proceso de homologación.

Otro proyecto importante es el de los pallets. Nuestros productos llegan paletizados a las obras y muchas veces esos pallets terminan en un volquete o tienen que ser enviados a disposición final. Estamos trabajando con una empresa para recuperar los pallets en las obras, reacondicionarlos y volver a utilizarlos.

-¿Y qué desafíos existen en materia de packaging?

-Carolina Correa: Uno de los grandes desafíos está en las bolsas de morteros. Actualmente tienen tres capas: dos de papel y un film en el medio que funciona como barrera contra la humedad. El problema es que esa combinación dificulta mucho el reciclado.

Por eso estamos trabajando para eliminar esa capa de film y desarrollar un material monocomponente, en este caso papel, que mantenga la impermeabilidad necesaria.

Ya tenemos implementada esta solución en un SKU, correspondiente a una bolsa de producto multiuso, y estamos haciendo pruebas en otros cuatro SKU. Es un proceso de desarrollo y homologación que hacemos junto con los proveedores y con el centro de investigación y desarrollo de Brasil.

-¿Cómo se trabaja con los proveedores en materia de sostenibilidad? El reporte señala que 28 empresas fueron auditadas.

-Carolina Correa: Las auditorías se realizan a través de organismos externos e independientes, como EcoVadis y Meta. Los proveedores que cumplen determinados criterios quedan sujetos a este proceso de evaluación.

No es una auditoría que hagamos internamente. Se trabaja con el proveedor, se le comunica el proceso y se acompaña para que pueda atravesarlo.

La cadena de valor es fundamental porque hay muchos objetivos que no podemos alcanzar solamente desde Saint-Gobain. Necesitamos trabajar con proveedores, transportistas y clientes.

-¿Y con la logística?

-Fernando Ferrari: Desde Supply Chain creemos que la logística dejó de ser una función exclusivamente operativa para convertirse en un habilitador estratégico del negocio. Nuestra gestión se apoya en tres pilares: nivel de servicio, eficiencia operativa y sostenibilidad.

En cuanto al nivel de servicio, somos socios estratégicos de nuestros clientes y tenemos exigencias cada vez mayores en términos de cumplimiento, disponibilidad y capacidad de respuesta.

En eficiencia estamos trabajando en la optimización de rutas, la ocupación y el cubicaje de los camiones y en procesos de digitalización y automatización que permitan integrar toda la cadena de valor.

Y sostenibilidad y eficiencia no necesariamente están contrapuestas. Si somos más eficientes en las rutas, en la planificación de las entregas y en la utilización de los vehículos, también tenemos un impacto positivo sobre la sustentabilidad.

El desafío es lograr que esas tres dimensiones se potencien entre sí.

-¿Cuáles son hoy los principales desafíos de la logística?

-Fernando Ferrari: Uno es la volatilidad de la demanda. En Argentina tenemos un mercado que puede cambiar rápidamente y, al mismo tiempo, nuestros clientes tienen exigencias cada vez mayores de disponibilidad inmediata.

Otro desafío es la resiliencia. Las situaciones geopolíticas, climáticas y económicas generan disrupciones en las cadenas de abastecimiento. Estamos trabajando con estrategias de diversificación de materias primas, homologación de distintos proveedores y desarrollo conjunto con ellos para sostener las operaciones.

Y, por supuesto, está el desafío de la sustentabilidad. Saint-Gobain, por sí sola, no puede alcanzar la neutralidad de carbono. Se necesita el trabajo conjunto con clientes, transportistas y proveedores.

¿Saint-Gobain tiene flota propia?

-Fernando Ferrari: Tenemos dos modalidades de distribución. Por un lado, está el retiro por parte del cliente, que gestiona directamente sus camiones. Y, por otro, la entrega al cliente, que es gestionada por Saint-Gobain pero con transporte tercerizado.

Nosotros seleccionamos determinados transportistas y allí también podemos trabajar sobre las características de los vehículos. Por ejemplo, elegimos camiones que utilicen combustibles Euro, gas u otras alternativas que permitan favorecer la descarbonización.

Al mismo tiempo, Argentina todavía tiene desafíos importantes en materia de infraestructura para avanzar con el transporte eléctrico, especialmente por la autonomía de los vehículos y la disponibilidad de estaciones de carga.

¿Qué implica concretamente optimizar las rutas?

-Fernando Ferrari: No hablamos de invertir en infraestructura vial, sino de hacer más eficiente la planificación de las entregas y los kilómetros recorridos.

Por ejemplo, evitar que un mismo cliente reciba dos entregas con pocos días de diferencia si podemos concentrarlas en una sola. También buscamos optimizar la distribución por zonas, los destinos y la ocupación de los camiones.

Para eso necesitamos trabajar con el área comercial y aumentar el volumen de carga, de manera que los vehículos no salgan con una ocupación baja.

Cada una de esas decisiones tiene un impacto directo en la cantidad de kilómetros recorridos y, por lo tanto, en la huella de carbono.

El desafío de transformar el modelo constructivo

-¿Qué nivel de incidencia tiene actualmente la construcción liviana y sostenible en Argentina frente a la construcción tradicional?

-Carolina Correa: Es una pregunta bastante compleja de responder con un porcentaje concreto. Sabemos que alrededor del 40% de las emisiones globales están asociadas al sector de la construcción, pero en Argentina todavía existe una participación relativamente baja de la construcción liviana respecto de la construcción tradicional.

Por eso también es importante generar información. Saint-Gobain cuenta con un Observatorio de la Construcción Sostenible, que permite conocer el nivel de conocimiento que tienen distintos públicos sobre estos temas y analizar cómo evoluciona.

Dentro de ese trabajo también está el Barómetro de la Construcción Sostenible, en el que Argentina participa por tercer año consecutivo.

-¿Cómo trabajan para capacitar y generar nuevos profesionales que incorporen estos criterios?

-Carolina Correa: Tenemos un pilar dentro de nuestro roadmap de sustentabilidad que consiste en abogar por una construcción más liviana y sostenible.

Trabajamos con universidades mediante acuerdos, capacitaciones y exposiciones. La idea es introducir estos conceptos desde la formación de quienes están estudiando arquitectura y otras disciplinas vinculadas con la construcción.

También trabajamos con cámaras y asociaciones del sector. Participamos en espacios relacionados con construcción en seco, aislación y otras instituciones que impulsan soluciones constructivas.

Otro eje es el etiquetado energético de viviendas. Buscamos promover la adopción de este sistema en municipios y provincias. Funciona de manera similar al etiquetado energético de los electrodomésticos y permite conocer la eficiencia energética de una vivienda.

El objetivo es que estos mecanismos ayuden a generar un cambio de mentalidad y permitan avanzar desde la construcción tradicional hacia modelos más sostenibles.

-También se presentó la primera norma IRAM vinculada con steel framing. ¿Qué importancia tiene este avance?

-Carolina Correa: Es la primera norma vinculada específicamente con el steel framing, un sistema de construcción en seco. Es el resultado de un trabajo muy importante y representa el inicio de un proceso en el que seguramente vendrán nuevas normas relacionadas.

La idea es que estos sistemas puedan certificarse con mayor rigurosidad y que no queden aspectos sin definir en cuanto a la materialidad y las características constructivas.

-Más allá de los indicadores del reporte, ¿qué importancia tiene la cultura interna para alcanzar estos objetivos?

-Fátima Amarilla: El compromiso de Saint-Gobain con la sustentabilidad y el ambiente es muy robusto y tiene objetivos concretos que se siguen con mucha rigurosidad.

Pero además de trabajar sobre los residuos o sobre la eficiencia de los procesos, buscamos actuar desde la prevención. La idea es trabajar sobre las causas raíz para minimizar los impactos desde el comienzo.

Hay tres patas muy importantes. Una es la cultura y la concientización de las personas, tanto dentro como fuera de la compañía. No se trata solamente de cómo cada persona puede aportar desde su actividad laboral, sino también desde su vida cotidiana.

La segunda tiene que ver con las inversiones. Se realizan proyectos importantes para mejorar la eficiencia y reducir el impacto ambiental.

Y la tercera es trabajar sobre las causas de los problemas para evitar que se generen.

-Carolina Correa: Internamente también buscamos generar esa conciencia. Tenemos concursos de ideas en los que cada persona puede proponer proyectos relacionados con eficiencia energética, circularidad, cuidado del ambiente o educación.

A nivel global, Saint-Gobain cuenta además con un fondo de carbono para cada país. Se determina un presupuesto y, a partir de ese fondo, se pueden financiar las ideas seleccionadas.

Por ejemplo, este año se propuso recuperar los tubos de los rollos de stretch film que se utilizan en las plantas. La idea es recuperar esos tubos, que el proveedor los retire y luego vuelva a utilizarlos.

Otro proyecto planteó separar agua y aceite de un efluente líquido para poder tratar ambos materiales de manera independiente y reducir la disposición final.

Este tipo de iniciativas tienen un valor adicional: muchas veces involucran a personas y áreas que no trabajan específicamente en sustentabilidad. Eso permite que la conciencia ambiental se extienda a toda la organización.