
Aire acondicionado: la eficiencia será clave ante el mayor consumo eléctrico
La expansión de la refrigeración plantea un desafío para el sistema energético argentino, especialmente por el peso de los edificios y viviendas que ya están en funcionamiento. Desde la industria señalan que renovar equipos, incorporar controles y considerar el consumo durante toda su vida útil será determinante.
El aumento de las temperaturas y la mayor frecuencia de jornadas calurosas están impulsando el uso de sistemas de climatización, al punto de convertir al aire acondicionado en un servicio cada vez más necesario para hogares, comercios y espacios de trabajo. Frente a este escenario, la eficiencia de los equipos aparece como un factor central para contener el crecimiento de la demanda eléctrica.
Durante una exposición, Linda Miranda, directora de Advocacy y Asuntos Públicos de Daikin, planteó que la discusión no debería centrarse en reducir la utilización de la climatización, sino en mejorar su desempeño energético. La compañía advierte que la demanda de refrigeración en la región podría duplicarse hacia 2040, lo que agregaría presión sobre los sistemas eléctricos.
El desafío adquiere particular relevancia en Argentina por la cantidad de inmuebles que ya se encuentran operativos. Según la empresa, el país cuenta con más de 17,7 millones de viviendas particulares, además de una extensa superficie destinada a oficinas, hospitales y otros edificios que requieren climatización.
El mayor impacto ocurre durante el uso
Uno de los principales puntos planteados por Daikin está relacionado con el impacto ambiental de los equipos a lo largo de su ciclo de vida. La empresa estima que el 84% de la huella de carbono asociada a la industria de la climatización no se genera durante la fabricación, sino durante los años en que los equipos permanecen conectados y en funcionamiento.
Ese dato desplaza el foco desde el proceso industrial hacia el consumo energético posterior. La eficiencia de un acondicionador de aire, por lo tanto, puede tener consecuencias ambientales y económicas durante una década o más, dependiendo de las características del equipo y de su utilización.
“El reto que tenemos por delante no es enfriar menos, sino enfriar mejor”, destacó Linda Miranda. “La climatización será cada vez más necesaria. La única forma de atender esta necesidad sin que colapse nuestro sistema eléctrico, y cuidando el planeta, es usando tecnología realmente eficiente”.
En ese contexto, la modernización del parque existente aparece como una de las principales oportunidades. La estrategia no se limita a incorporar nuevos sistemas en construcciones de alta eficiencia, sino también a reemplazar unidades antiguas que continúan operando en viviendas y establecimientos existentes.
El costo inicial no es el único indicador
La compañía también puso el foco en la forma en que consumidores y empresas toman decisiones al momento de adquirir equipos. Desde su perspectiva, comparar únicamente el precio de compra puede llevar a elegir tecnologías con un costo operativo considerablemente mayor.
Linda Miranda advirtió sobre esta situación: “El precio inicial no debe ser la única variable que miremos. Un aire acondicionado que parece barato al comprarlo, pero que consume mucha electricidad, termina siendo carísimo por el impacto en la factura de luz y en el medio ambiente durante los 10 o 15 años que va a funcionar en nuestra casa o negocio”, explicó.
El planteo implica incorporar al análisis el consumo que tendrá el equipo durante toda su vida útil. A esto se suma la posibilidad de incorporar controles inteligentes capaces de adaptar el funcionamiento a las necesidades reales de cada espacio y evitar consumos innecesarios.
La renovación de los sistemas existentes puede complementarse además con otras tecnologías destinadas a monitorear el funcionamiento de los edificios y optimizar su demanda energética. De esta manera, la eficiencia no dependería exclusivamente del equipo de climatización, sino de una gestión integral del consumo.
Nuevas exigencias para edificios comerciales
Daikin valoró las recientes medidas destinadas a elevar los requisitos de eficiencia energética para equipos residenciales en Argentina. Sin embargo, la empresa considera que todavía existe margen para ampliar esas exigencias hacia sistemas de mayor capacidad.
El próximo desafío estaría en los equipos utilizados en edificios comerciales de gran tamaño, como supermercados, oficinas y otros establecimientos con importantes requerimientos de refrigeración. Allí, una mejora en el rendimiento podría tener un impacto significativo debido a la escala de consumo involucrada.
La discusión también alcanza a los refrigerantes utilizados por los sistemas de climatización. En el marco de los compromisos internacionales vinculados con la protección de la capa de ozono y la reducción del impacto climático, la elección del refrigerante debe acompañar la mejora tecnológica de los equipos.
“No alcanza solo con utilizar el mínimo de eficiencia energética mandatorio si el equipo sigue gastando mucha electricidad, el problema persiste además de que el refrigerante es esencial para un desempeño más efectivo y la reducción en el impacto al calentamiento global. Cambiar el gas sin mejorar la tecnología del equipo es dejar el trabajo a medias”, concluyó Miranda.

