BlaBlaCar apuesta a la movilidad compartida para reducir costos y emisiones

BlaBlaCar apuesta a la movilidad compartida para reducir costos y emisiones

La plataforma francesa de viajes compartidos inició operaciones en la Argentina con un modelo basado en el uso más eficiente del automóvil particular. En un contexto de suba de combustibles y presión sobre los sistemas de transporte, la compañía busca expandir el carpooling como alternativa de movilidad sustentable para trayectos interurbanos y de media distancia.

La llegada oficial de BlaBlaCar a la Argentina marca un nuevo avance de los modelos de movilidad colaborativa en América Latina. La empresa francesa, especializada en viajes compartidos de larga distancia, desembarcó en el país como parte de una expansión regional que también incluye Chile, Colombia, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Perú y Uruguay.

El objetivo de la compañía es capitalizar un escenario atravesado por el aumento de los costos de traslado, la presión sobre el consumo de combustible y la necesidad de alternativas más eficientes desde el punto de vista ambiental.

El sistema funciona bajo un esquema simple: conductores que ya tienen previsto realizar un viaje publican los asientos vacíos disponibles en sus vehículos y otros usuarios reservan lugares para compartir el trayecto y dividir gastos. A diferencia de las aplicaciones de transporte urbano, BlaBlaCar no posee autos propios ni emplea choferes profesionales.

La lógica detrás del modelo apunta a resolver uno de los principales problemas de la movilidad moderna: la baja ocupación de los vehículos particulares. Según datos de la empresa, gran parte de los viajes de larga distancia se realizan con apenas uno o dos ocupantes, dejando una importante capacidad ociosa.

Ese fenómeno no solo incrementa el gasto individual de movilidad, sino también el nivel de emisiones por pasajero transportado. En ese contexto, el carpooling aparece como una herramienta para mejorar la eficiencia energética del transporte terrestre sin necesidad de incorporar nuevas flotas.

A nivel global, BlaBlaCar sostiene que su red contribuye a evitar cerca de 2,5 millones de toneladas de CO2 por año gracias a una mayor utilización de los vehículos particulares.

Menos autos vacíos y mayor eficiencia energética

La expansión del carpooling se da en paralelo a una creciente discusión sobre sustentabilidad en el transporte. Mientras las grandes ciudades avanzan en electrificación y transporte público limpio, los viajes interurbanos siguen dependiendo en gran medida del automóvil privado y del transporte terrestre tradicional.

En países con extensiones territoriales amplias y conectividad desigual, compartir viajes comienza a ganar relevancia como mecanismo complementario para reducir consumo energético y optimizar infraestructura existente.

La experiencia brasileña es uno de los principales ejemplos observados por la empresa. Actualmente, Brasil se convirtió en el segundo mercado más importante de BlaBlaCar después de India, con más de cinco millones de usuarios activos anuales.

Según la compañía, alrededor del 80% de los viajes compartidos en Brasil cubren rutas que no cuentan con opciones directas de transporte. Esa situación permitió consolidar al carpooling no como un reemplazo de colectivos o aviones, sino como una solución complementaria para corredores con menor oferta.

La Argentina presenta características similares. BlaBlaCar destacó que existen más de 600 localidades de menos de 10.000 habitantes donde el automóvil sigue siendo el principal medio de conexión territorial.

Además, el fuerte aumento del precio de los combustibles aceleró el interés por este tipo de plataformas. La empresa señaló que los valores de la nafta y el gasoil subieron alrededor de 83% en lo que va del año y que llenar un tanque promedio ya ronda los $80.000.

Bajo ese escenario, compartir gastos se transformó en un incentivo económico cada vez más relevante. Actualmente, el promedio global de ocupación dentro de la plataforma es de 2,1 pasajeros por viaje, lo que permite a los conductores recuperar más de la mitad del costo total del trayecto.

“Estamos muy emocionados de lanzar BlaBlaCar en Argentina y dar a los más de 45 millones de habitantes del país una opción de movilidad económica y accesible”, afirmó Nicolas Brusson, cofundador y CEO de la compañía.

“En los 21 países en los que operamos estamos observando cómo cada vez más conductores se suman al uso del coche compartido por el ahorro”, agregó.

Economía colaborativa y nuevos hábitos de movilidad

El desembarco de BlaBlaCar también vuelve a poner en escena el crecimiento de la economía colaborativa aplicada al transporte. En este caso, el activo subutilizado son los asientos vacíos de los autos particulares, que pasan a convertirse en una herramienta para reducir costos y emisiones al mismo tiempo.

En la Argentina ya existían antecedentes vinculados a esta lógica. Uno de los casos más conocidos es Carpoolear, la plataforma impulsada por la asociación civil STS Rosario, que promueve viajes compartidos urbanos y de media distancia bajo un esquema colaborativo y sin fines de lucro.

“Podemos ahorrar pesos, pasarla mejor en el viaje, conocer gente y cuidar el medio ambiente, ya que cuando dos conductores viajan en solo un auto, quedando el otro guardado, se genera un impacto positivo sobre el medio ambiente”, remarcan desde la iniciativa argentina.

BlaBlaCar buscará ahora consolidar una comunidad local antes de avanzar con la monetización. Según explicó la directora global de comunicación de la empresa, Itziar García Sagarzazu, inicialmente la plataforma funcionará sin cargos adicionales para los usuarios mientras evalúa el nivel de adopción del mercado argentino.

La construcción de confianza aparece además como uno de los principales desafíos del modelo. Para reducir riesgos, la compañía implementó sistemas de validación de identidad, perfiles verificados, calificaciones públicas y mecanismos de moderación de usuarios.

En paralelo, la empresa apuesta a que la combinación entre crisis económica, altos costos de movilidad y creciente preocupación ambiental permita acelerar la adopción del carpooling en la región. Bajo esa lógica, Argentina aparece hoy como uno de los mercados con mayor potencial de expansión para este tipo de plataformas de movilidad compartida.