
Buenos Aires regula por primera vez los residuos industriales no especiales
La provincia implementará desde julio un nuevo esquema de control para un segmento que hasta ahora carecía de regulación específica. La iniciativa incorpora obligaciones de registro, seguimiento documental y criterios de gestión destinados a fortalecer la fiscalización ambiental y promover la valorización de materiales.
La provincia de Buenos Aires pondrá en marcha un nuevo régimen para la gestión de los Residuos Industriales No Especiales (RINE), una categoría que hasta el momento no contaba con un marco regulatorio propio. La medida comenzará a regir el próximo 15 de julio y alcanzará a las industrias radicadas en territorio bonaerense que generen este tipo de residuos durante sus procesos productivos.
La decisión fue formalizada mediante la Resolución 60/2026 del Ministerio de Ambiente y apunta a incorporar herramientas de control, seguimiento y trazabilidad para una corriente de residuos que hasta ahora se encontraba fuera de los sistemas específicos de fiscalización. La iniciativa también busca generar información sistematizada para mejorar la planificación pública y fortalecer las estrategias de economía circular.
La presentación del nuevo esquema fue acompañada por representantes del sector privado vinculados a la gestión, transporte, tratamiento y valorización de residuos, quienes participaron de una jornada de intercambio con autoridades provinciales para analizar los alcances de la normativa y su implementación.
Un marco regulatorio para cubrir un vacío normativo
Desde el Ministerio de Ambiente explicaron que uno de los principales objetivos de la resolución es ordenar la gestión de residuos que no estaban comprendidos dentro de las categorías de residuos especiales, patogénicos o residuos sólidos urbanos.
Según detalló Emiliano Baloira, director provincial de Residuos Especiales y Patogénicos, la nueva normativa permitirá incorporar reglas claras para todo el circuito de gestión.
“Hasta el momento quedaban en una zona gris, sin regular en ninguna normativa, y esta resolución viene a dar orden y previsibilidad a la gestión de este tipo de residuos. Nos permitirá saber quién genera los residuos industriales no especiales, quién los transporta, si se valorizan, si se reciclan, si se reutilizan o cómo se disponen finalmente”, señaló el funcionario.
La resolución establece procedimientos específicos para cada una de las etapas del manejo de estos materiales, desde su generación hasta su destino final. De esta manera, la Provincia busca contar con información precisa sobre los flujos de residuos industriales y mejorar los mecanismos de fiscalización ambiental.
La medida se enmarca dentro de la agenda de modernización impulsada por la administración provincial y apunta a fortalecer la transparencia administrativa en materia ambiental.
Registro obligatorio y seguimiento documental
Uno de los cambios más relevantes será la creación de un registro obligatorio para las industrias alcanzadas por el nuevo régimen.
A partir de la entrada en vigencia de la norma, las empresas deberán inscribirse formalmente y acreditar el destino de los residuos generados mediante documentación respaldatoria. El objetivo es garantizar la trazabilidad de cada corriente de residuos y verificar que su gestión se realice conforme a los procedimientos establecidos.
Las autoridades consideran que este sistema permitirá contar con estadísticas actualizadas sobre generación, transporte, valorización y disposición final, una información considerada clave para diseñar futuras políticas ambientales.
Además, la normativa incorpora herramientas para impulsar la reutilización y el aprovechamiento de materiales dentro de otros procesos productivos. Bajo esta lógica, determinados residuos podrán transformarse en insumos para nuevas actividades industriales, reduciendo la cantidad de material destinado a disposición final.
Uno de los ejemplos más frecuentes es el aprovechamiento de scrap plástico, que puede reincorporarse como materia prima para la fabricación de nuevos productos. En esos casos, las empresas involucradas deberán presentar una declaración jurada conjunta dentro del esquema establecido por la Provincia.
Economía circular y respaldo del sector privado
La implementación de la resolución recibió una valoración positiva por parte de las cámaras empresarias vinculadas al sector.
El presidente de Caitpa, Gustavo Solari, consideró que el nuevo régimen aporta previsibilidad y genera condiciones más favorables para el desarrollo de inversiones.
“Celebramos la decisión de la Provincia de avanzar con un marco regulatorio específico para los residuos industriales no especiales. Contar con reglas claras mejora la trazabilidad, fortalece los controles y genera mejores condiciones para que las empresas puedan invertir en tecnologías de valorización y tratamiento”, sostuvo.
Durante la reunión también participaron representantes de la Cámara Argentina de Tratadores y Transportistas de Residuos Industriales y Especiales (Catries), quienes destacaron la importancia de consolidar espacios de articulación entre el sector público y privado.
En ese sentido, Claudia Kalinec afirmó: “Este nuevo régimen representa un avance significativo porque permite formalizar circuitos de gestión que hasta ahora no estaban claramente regulados. Desde la Cámara acompañamos este proceso y creemos que el diálogo permanente con las autoridades es fundamental para lograr una implementación eficiente y sustentable”.
Por su parte, Baloira destacó el intercambio realizado durante el encuentro y anticipó que varios de los aportes surgidos de las cámaras podrían ser considerados en futuras actualizaciones regulatorias.
“Fue enriquecedor la posibilidad de abrir ámbitos de articulación y espacios de intercambio con las cámaras y los actores principales del sistema. Hubo mucha participación de transportistas y operadores, y un intercambio muy rico de posiciones con temas que seguramente tendremos en cuenta para próximas normativas”, afirmó.
Con la entrada en vigencia prevista para mediados de julio, la Provincia busca consolidar un esquema de gestión más transparente y eficiente, incorporando herramientas de control sobre un universo de residuos que hasta ahora operaba sin regulación específica y promoviendo, al mismo tiempo, una mayor integración de criterios de economía circular dentro de la actividad industrial.

