Este año, 54 compañías argentinas certificaron como Empresas B

Este año, 54 compañías argentinas certificaron como Empresas B

En 2025, el ecosistema de impacto en Argentina volvió a demostrar que las empresas pueden ser una fuerza transformadora cuando se proponen gestionar, de manera consciente, su impacto en las personas y en el planeta.

Este año, 54 compañías argentinas certificaron como Empresas B. Se trata del segundo año con mayor cantidad de certificaciones desde la creación de Sistema B en 2012. Además, 68 volvieron a hacerlo, reafirmando pública y legalmente su compromiso con un modelo de negocios que integra la rentabilidad con el impacto positivo social y ambiental. Cerramos 2025 con 280 Empresas B en Argentina, un hito que nos posiciona como el noveno país del mundo y el segundo de América Latina con más organizaciones certificadas.

Las Empresas B son compañías verificadas por B Lab al cumplir con altos estándares de desempeño social, ambiental y transparencia: definen un propósito social o ambiental más allá del lucro; modifican sus estatutos para protegerlo y comprometerse a beneficiar no solo a sus accionistas, sino a todas las partes interesadas de la operación; y miden y gestionan su impacto socioambiental en un proceso de mejora continua.

No es un nicho, ni una tendencia pasajera: es un tejido productivo real que ya muestra cómo funciona una economía en la que el éxito se define por el valor real y no solo por los resultados financieros.

Este año también vimos un crecimiento en el uso de la Evaluación de Impacto B, la herramienta gratuita y online del Movimiento B que permite medir el desempeño socioambiental de las compañías en 360°, basada en los altos estándares internacionales de B Lab. Más de 580 empresas argentinas comenzaron a utilizarla durante 2025.

Muchas lo hacen para iniciar su camino hacia la certificación, pero tantas otras la usan como una brújula de gestión: para identificar mejoras en procesos, detectar brechas, revisar su transparencia y tomar mejores decisiones a largo plazo. Celebramos que hoy 9.000 empresas en el país valoran la herramienta y la eligen para transformar su mirada interna.

2025 también fue un año de articulación. Desde Sistema B, generamos 20 alianzas con organizaciones públicas, privadas y de la sociedad civil para fortalecer la agenda del triple impacto a nivel nacional.

También fuimos parte del Encuentro+B Amazonía, donde 750 líderes empresariales y comunitarios de 19 países coincidimos en algo esencial y dejamos un mensaje concreto a la COP30: no hay transición justa posible si las empresas no son protagonistas del cambio. La crisis climática exige una transformación de los modelos de negocio y de la lógica financiera, y desde el Movimiento B ofrecemos un camino práctico y verificable para avanzar.

A nivel global, alcanzamos importantes hitos: cruzamos la barrera de las 10.000 Empresas B Certificadas en el mundo y lanzamos los nuevos estándares de certificación, que entrarán en vigor en 2026. Requisitos más exigentes y más alineados con los desafíos socioambientales que enfrentamos como sociedad. Una vara más alta, no para excluir, sino para impulsar: para que las empresas encuentren un camino concreto hacia modelos de gestión más integrales, coherentes y responsables.

Cerramos el 2025 con esperanza y determinación. Cada día más líderes tienen mayor conciencia del tipo de empresa que desean ser y actúan con convicción para aportar soluciones a los desafíos que enfrentamos como humanidad. Porque entienden que el desarrollo sostenible no es una opción “deseable”, sino una decisión estratégica: les permite anticiparse a regulaciones, ser más competitivos y resilientes frente a las crisis, atraer talento, generar valor para sus clientes y, al mismo tiempo, contribuir al bienestar de sus comunidades.

2026 será una oportunidad para que más empresas se animen a dar el paso: a medir, a transparentar, a mejorar su impacto y su forma de accionar. A construir —desde donde les toca— un modelo económico en el que el éxito se mida por la capacidad de generar valor, un valor real que incluya no solo a los accionistas sino a todas las personas y el planeta.

Ese es el camino que elegimos desde Sistema B, la Comunidad de Empresas B, las organizaciones aliadas y los cientos de negocios de impacto que existen en el país. Es el que nos puede llevar a un futuro más inclusivo, equitativo y regenerativo. Y todos están invitados a sumarse: empresarios y empresarias, líderes de grandes corporaciones, pequeños emprendedores y también consumidores.

Por Marina Arias, Directora Ejecutiva de Sistema B Argentina

Fuente: Ambito