
Mendoza transforma residuos de poda en biomasa para la industria cementera
Una planta ubicada en el Centro de Disposición Final El Borbollón comenzó a procesar restos verdes de la Zona Metropolitana para convertirlos en combustible alternativo. El proyecto prevé recuperar 6.000 toneladas en una primera etapa y tiene capacidad para acondicionar hasta 12.000 toneladas de biomasa por año.
La planta instalada en El Borbollón comenzó a transformar residuos de poda y restos verdes en biomasa destinada a la industria cementera. El proyecto es desarrollado por Selfix SRL junto con Holcim Geocycle y apunta a reemplazar combustibles fósiles mediante el aprovechamiento de residuos vegetales.
La instalación tiene capacidad para procesar unas 1.000 toneladas de biomasa por mes en un turno de trabajo, equivalente a unas 12.000 toneladas anuales. Para la primera etapa se prevé incorporar unas 6.000 toneladas provenientes de la Zona Metropolitana de Mendoza.
De residuos verdes a combustible
El material que llega a la planta atraviesa un proceso de trozado y chipeado para obtener una biomasa apta para su utilización energética. Una vez acondicionada, es adquirida por Holcim Geocycle para emplearla como combustible alternativo en sus hornos cementeros.
El esquema permite utilizar restos que hasta ahora tenían como destino los sitios de disposición final y convertirlos en un insumo para otra actividad industrial. De esta manera, el proyecto incorpora los residuos de poda a un circuito de economía circular.
El equipamiento instalado por Selfix incluye un triturador hidráulico primario con dos motores eléctricos de 75 kW y una capacidad de procesamiento de entre 6 y 8 toneladas por hora.
Sustitución de combustibles fósiles
El principal aporte ambiental del proyecto está asociado al reemplazo de combustibles fósiles utilizados en la fabricación de cemento. La biomasa procesada en Mendoza vuelve a ingresar al circuito productivo como fuente energética para los hornos de Holcim Geocycle.
El modelo también reduce el volumen de residuos vegetales enviados a disposición final y evita su acumulación en sitios no autorizados. El aprovechamiento de estos materiales permite, además, reducir los riesgos ambientales asociados a la acumulación de restos de poda.
La iniciativa contempla también un acuerdo para que los residuos verdes provenientes de parques y ecoparques puedan ser tratados sin costo durante nueve meses, o hasta alcanzar un máximo de 1.430 toneladas.
Ese volumen corresponde a residuos vegetales generados por tareas de erradicación preventiva contempladas dentro del Plan de Emergencia ante el fenómeno climático “Súper Niño” 2026-2027.
Un circuito de economía circular
El funcionamiento del sistema depende de que los municipios entreguen los residuos de poda separados y en condiciones adecuadas para su procesamiento. Cada ingreso a la planta debe ser identificado, pesado y certificado para garantizar la trazabilidad del material.
El circuito comienza con la generación y recolección de los residuos verdes en los municipios. Luego, Selfix los procesa y acondiciona como biomasa, mientras que Holcim Geocycle incorpora ese material como combustible alternativo en sus hornos cementeros.
La iniciativa busca así reducir la cantidad de residuos destinados a disposición final y, al mismo tiempo, generar un insumo energético para una actividad industrial.
El Centro de Disposición Final El Borbollón tiene capacidad para recibir y tratar hasta 80.000 toneladas mensuales de residuos. La valorización de la poda suma una alternativa para disminuir el volumen que llega a esos sitios y transformar parte de esos residuos en un recurso aprovechable.
La planta tiene una capacidad potencial de 12.000 toneladas de biomasa por año, mientras que la meta inicial establece el procesamiento de 6.000 toneladas. El proyecto vincula así gestión de residuos, generación de biomasa y sustitución de combustibles fósiles dentro de un mismo circuito productivo.

