
Nestlé: eficiencia logística para reducir el impacto ambiental del transporte de cargas
La compañía llevó su experiencia al encuentro anual de la Plataforma Observatorio Nacional de Transporte Sostenible 2026, donde se debatieron alternativas para mejorar el desempeño del sector. La planificación de recorridos, el aprovechamiento de la capacidad de los camiones y el trabajo conjunto con transportistas forman parte de los ejes abordados.
La optimización de las operaciones logísticas gana espacio en las estrategias de sustentabilidad de las empresas, tanto por su incidencia en los costos como por su potencial para reducir las emisiones asociadas al transporte de mercaderías.
En ese escenario, Nestlé compartió su experiencia en la Argentina durante el Encuentro Anual de la Plataforma Observatorio Nacional de Transporte Sostenible (PONTS) 2026, con foco en la eficiencia operativa y la gestión ambiental de la cadena de suministro.
La compañía conecta seis fábricas industriales distribuidas en distintas regiones del país con clientes y consumidores de todo el territorio. La dimensión de esa red plantea el desafío de organizar los desplazamientos, aprovechar mejor los recursos disponibles y disminuir los impactos ambientales vinculados con la distribución de sus productos.
Durante el panel Soluciones innovadoras y competitivas: experiencias que hacen la diferencia, Ariel Dick, Sustainability & SHE Manager Supply Chain Región Plata de Nestlé, explicó que avanzar hacia una logística más sostenible requiere revisar los procesos y las decisiones cotidianas, además de incorporar herramientas tecnológicas.
“La logística sustentable no se trata únicamente de incorporar nuevas tecnologías. También implica planificar mejor, optimizar rutas, trabajar en conjunto con nuestros transportistas y utilizar la información para tomar decisiones que nos permitan ser más eficientes y reducir nuestro impacto”, señaló Ariel Dick.
Rutas, cargas y emisiones: los ejes de la eficiencia
Entre las medidas que pueden mejorar el desempeño ambiental del transporte se encuentran la planificación de los recorridos, el aumento de la ocupación de los vehículos y la reducción de los kilómetros recorridos. Estas acciones permiten aprovechar mejor la capacidad de cada unidad y evitar desplazamientos innecesarios, con posibles beneficios tanto para la estructura de costos como para el consumo de combustible.
La medición de emisiones constituye otro componente relevante, ya que permite conocer el impacto de las operaciones y contar con información para evaluar alternativas de mejora. La disponibilidad de datos también facilita la identificación de oportunidades para reorganizar viajes, ajustar frecuencias y optimizar la utilización de los recursos logísticos.
En este proceso, la eficiencia no depende exclusivamente de las decisiones de una empresa. La coordinación con los transportistas y los operadores logísticos resulta determinante para llevar las mejoras a la práctica, especialmente cuando se busca reducir recorridos improductivos y aprovechar mejor la capacidad disponible.
La articulación entre los distintos participantes de la cadena también puede contribuir a extender las soluciones que funcionan a otras operaciones. Para Nestlé, la cooperación entre dadores de carga, empresas transportistas, operadores, universidades y organismos públicos es necesaria para desarrollar alternativas que puedan replicarse a mayor escala.
Una estrategia ambiental que alcanza a toda la operación
La agenda logística se integra a los compromisos ambientales globales de Nestlé, que incluyen alcanzar cero emisiones netas de gases de efecto invernadero para 2050 y lograr que el 100% de sus envases plásticos estén diseñados para ser reciclables.
En la Argentina, uno de los avances informados por la compañía es que todas sus fábricas se abastecen con electricidad de origen renovable. Este suministro constituye un componente de la gestión ambiental industrial, mientras que la optimización del transporte aborda otro frente: las emisiones asociadas con el movimiento de productos entre plantas, centros de distribución y destinos comerciales.
Ambas dimensiones muestran que la reducción del impacto ambiental requiere intervenir en distintas etapas de la cadena de suministro. En el caso de la logística, la planificación y el uso eficiente de los recursos pueden complementar otras medidas vinculadas con la energía y los procesos productivos.
La mejora de estas operaciones también tiene una dimensión económica. Reducir kilómetros, evitar viajes con baja ocupación y aprovechar la información para organizar los despachos puede ayudar a contener costos y fortalecer la capacidad de respuesta frente a las necesidades de distribución.
El desafío de extender las soluciones al sector
El Encuentro Anual PONTS 2026 tuvo como objetivo identificar iniciativas de eficiencia energética e innovación con potencial para ser probadas en la Argentina y avanzar en una agenda de trabajo colaborativa para 2027.
La plataforma es impulsada por la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), Fundación Avina, la Asociación Sustentar y la Agencia Alemana de Cooperación Internacional (GIZ), en el marco del proyecto ProCLIM-AR. El espacio busca promover el intercambio de experiencias y el desarrollo de propuestas que contribuyan a transformar el sistema de transporte.
La participación de empresas con redes logísticas de alcance nacional permite sumar experiencias concretas a ese debate, en particular sobre las dificultades de coordinar operaciones de gran escala y las oportunidades de mejorar su rendimiento ambiental.


