La energía geotérmica es aquella proveniente del interior de la tierra en donde se aprecian dos estados. Un calor natural debido al gradiente geotérmico en donde cada 100 m de profundidad la temperatura aumenta entre 2,5ºC a 3ºC.
Y un calor anómalo generado por magmas en zonas de volcanes y calderas, fallas profundas que habilitan circulación de aguas meteóricas a profundidades kilométricas o el acceso a un calor astenosférico que asciende y se contacta con fallas que habilitan ascenso de fluidos calientes.
Estos últimos casos son los originan la denominada energía geotérmica de alta entalpía, aquella capaz de presentar temperaturas suficientes para vaporizar fluidos y mover turbinas para la generación eléctrica. Con este último enfoque se trata el presente
La energía geotérmica para generación de electricidad es limpia, 100% renovable, no contamina, es una energía de base, autóctona, cuyo suministro es permanente 24.7 a diferencia de las energías intermitentes como la solar y a eólica que están sujetas a condiciones climáticas. Y tiene un factor de conversión de trabajo a energía del orden del 92 a 95% a diferencia de la solar y eólica de 17% a 35%, respectivamente.
La infraestructura de generación no presenta un alto impacto visual ya que se ocupa unas 0,5 ha para generar 1 MWe, frente a las 3 ha de paneles para generar 1 MWe solar o 12 a 40 ha para generar 1MWe eólica.
Para comprender desde el punto de vista geológico como funciona un sistema geotermal con posibilidad de generación eléctrica y calórica (el calor es una energía y bien se emplea en procesos industriales) se requiere la existencia de tres componentes: una fuente de calor, la existencia de fluidos como vectores que transportan ese calor y un escenario estructural geológico que presente fallas y fracturas para constituirse en las vías de ascenso y entrampamiento de esos fluidos calientes.
En el contexto mundial son 30 las naciones que cuentan con recursos geotérmicos y suman su aprovechamiento frente a las otras energías renovables convencionales. Son países que han fijado políticas públicas para estimular su desarrollo sistemático a lo largo del tiempo y resolver parcialmente sus necesidades energéticas, a su vez de mostrar una firme contribución por mitigar el cambio climático del planeta.
En orden de capacidad instalada de generación eléctrica, los diez países más destacados (ThinkGeoEnergy 2025) son: Estados Unidos de América con 3.937 MWe, Indonesia con 2.653 MWe, Filipinas con 1.984 MWe, Turquía con 1.734 MWe, Nueva Zelanda con 1.207 MWe, Kenia con 985 MWe, México con 976 MWe e Italia con 916 MWe. El total instalado en el mundo es de 16.873 MWe hasta enero del 2025. En esta podio de los 10 mayores del mundo no se mencionan a países de tradición geotérmica como lo son Islandia y Japón en donde a pleno aprovechan el recurso para generar electricidad, spa para bañoterapias, calefacción urbana, calor industrial, procesamiento de cueros, frutas y verduras, piscicultura, captura de sales industriales, etc. Se agrega que Latinoamérica hace más de 50 años que explota sus recursos geotérmicos como lo hace México, Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua
Prácticamente todos los países que poseen recursos geotérmicos de alta entalpía los explotan para los beneficios mencionados, además de llevar adelante las conocidas energías eólicas y solares. Como han llegado a ello, a través de decisiones políticas firmes e inteligentes, más que una falencia energética. La producción de energía geotermoeléctrica en los Estados Unidos ocupa una posición no significativa frente a sus represas, centrales nucleares, usinas térmicas en general, pero ha sido una decisión política con visión de futuro. Así lo han llevado adelante países como Turquía y Kenia que en solo una década ya ocupan el top ten mundial.
La República Argentina se ubica en el contexto mundial con un gran potencial geotérmico (2000 MWe. Conde Serra et al 2021). Su marco geológico es lo suficientemente propicio como para destacarse como el país con mayores recursos geotérmicos de Sudamérica. Que es lo que faltó, decisión política. Y no cabe el argumento de ser rico en recursos hidrocarburíferos que fijan otras prioridades. Estados Unidos posee la mayor reserva del planeta de shale oil y es el mayor productor de energía geotérmica del planeta.
El marco legal con el que cuenta el país para la exploración y explotación de los recursos geotérmicos es de por más propicio. Al respecto, están considerados por el Código de Minería de la Nación y sus extensiones en la legislación minera de las provincias, reales propietarias del recurso, en donde se lo considera un mineral de primera categoría, al igual que los metales preciosos. Con ello, el tratamiento de concesión y dominio preferencial por sobre otros minerales se constituye en una ventaja diferencial. Se suma que la explotación de los recursos geotérmicos se encuentra promovida por la Ley de Promoción a las Energías Renovables Nº 27.191. Además el desarrollo de un proyecto de recursos geotérmicos cabe en los beneficios del RIGI. En ese sentido se calcula que la inversión ronda, con la tecnología actual, en unos 2.2 M de dólares por cada MWe instalado, es decir generar 100 MWe significaría unos 220M de inversión. Comprende desde la exploración, identificación del recurso, su medición, su factibilidad, montaje de planta y redes de transmisión a la vecindad territorial. Un dato a destacar es el mercado ya que generalmente los recursos geotérmicos en Argentina se encuentran en regiones cordilleranas y Puna, justamente donde la actividad minera está necesitando energía (eléctrica y calórica), sin mencionar la cantidad de localidades del noroeste argentino que aun se abastecen de motogeneradores. Energía eléctrica autóctona en regiones alejadas de los centros urbanos es un factor de desarrollo y por ende asentamiento poblacional.
En lo concerniente a los estudios necesarios para alcanzar la factibilidad de proyectos, la Argentina cuenta con destacados geólogos, químicos, ingenieros y técnicos especializados en las todas las disciplinas de la investigación y desarrollo de la geotermia, incluyendo la generación. Provienen de una amplia variedad de institutos científicos y académicos que permanentemente publican sus resultados desde los años 1960 a la fecha. Sin embargo, siendo así, no hay planes de investigación y desarrollo sistemáticos enfocados en prospectos específicos que a un ritmo ininterrumpido puedan alcanzar etapas de factibilidad para su inclusión definitiva al crecimiento energético del país. Fundamentalmente allanar el camino a la inversión resolviendo los primeros pasos del riesgo exploratorio. No obstante, se hace mención de los proyectos geotérmicos Copahue y Domuyo de la provincia del Neuquén, en donde se ha obtenido el conocimiento pormenorizado y suficiente como para ser atractivos a la inversión de escala y así completar las etapas de la ingeniería de reservorio y puesta en marcha de plantas para su explotación.
Otra razón por la cual la Argentina se consagraría como un país ideal para el desarrollo de la geotermia como energía renovable es que cuenta con toda la industria de apoyo a la producción. Desde un principio, ya dispone del equipamiento adecuado de perforación profunda, el mismo que se emplea en la exploración y explotación de hidrocarburos no convencionales. De hecho, participan de dicha actividad, con base en la provincia del Neuquén, empresas con alta experiencia, conocimiento en la materia y presencia internacional en la industria geotérmica. Sumado a todo lo dicho, en nuestro país se fabrica todo lo concerniente al equipamiento de una usina termoeléctica e, incluso, los vaporductos, tendidos de transmisión y subestaciones. Lo único que no se manufactura en Argentina son las turbinas, pero toda la infraestructura y sistemas de control y automatización de una planta se producen en el país.
Por último, se tiene presente la misión de seguir bregando por elevar al conocimiento público la oportunidad de aprovechar esta importante energía no convencional a través de los ámbitos académicos, científicos, técnicos y para su inserción definitiva, en los estamentos gubernamentales que fijan las políticas de crecimiento del país.
Por Alejandro Conde Serra. Licenciado en Ciencias Geológicas, durante 9 años fue el Coordinador Científico del Área de Geotermia. Dirección de Recursos Geológicos Mineros, Instituto de Geología y Recursos Minerales, Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR). Con una trayectoria de 14 años en geotermia actualmente consultor de empresas. geologoconde@hotmail.com


