
Residuos plásticos: los desafíos para consolidar un modelo circular en la Argentina
En un contexto de creciente presión ambiental y necesidad de optimizar recursos, la gestión de plásticos se vuelve un eje central. Avances en reciclado, limitaciones estructurales y nuevas herramientas regulatorias configuran un escenario en transformación, donde la articulación entre industria, Estado y consumidores resulta clave.
En un escenario donde la gestión de residuos gana protagonismo dentro de la agenda ambiental y productiva, el plástico aparece en el centro del debate, no solo por su impacto sino también por su potencial como recurso. En ese marco, Gerencia Ambiental conversó con Verónica Ramos, Directora Ejecutiva de Ecoplas, para analizar el estado actual del reciclado en la Argentina y los desafíos que enfrenta el sistema.
La ejecutiva trazó un diagnóstico que combina avances y limitaciones: si bien el reciclado viene creciendo y ya permite reinsertar volúmenes cada vez mayores al circuito productivo, persisten cuellos de botella estructurales vinculados a la infraestructura, la separación en origen y la articulación entre actores. En paralelo, destacó el rol clave de los recuperadores urbanos y la necesidad de avanzar en herramientas como la Responsabilidad Extendida del Productor para fortalecer la economía circular.
Además, Ramos puso el foco en el cambio de paradigma que atraviesa al sector, donde el plástico deja de ser visto como residuo para consolidarse como un insumo con múltiples ciclos de vida. En ese proceso, subrayó la importancia de la innovación tecnológica, las certificaciones y la educación del consumidor como pilares para acelerar la transición hacia un modelo más eficiente y sostenible.
-¿Cómo describiría la situación actual de los residuos plásticos en Argentina y cuáles son los principales desafíos estructurales?
-Argentina viene avanzando en la valorización de los plásticos, con un crecimiento sostenido del reciclado en los últimos años. Sin embargo, aún enfrenta desafíos estructurales importantes, principalmente vinculados a la infraestructura para la separación en origen, la recolección diferenciada y el tratamiento de los residuos. En este contexto, el desafío es consolidar un sistema más eficiente que permita que los plásticos no terminen como descarte, sino que vuelvan al circuito productivo como recursos, fortaleciendo la economía circular. Espacios como Bioferia ayudan a visibilizar estos desafíos y acercarlos al público desde una mirada más accesible y participativa.
-¿Qué proporción del plástico se recicla hoy y qué sucede con el resto de los residuos?
-En 2023 se reinsertaron al circuito productivo 381.000 toneladas de plásticos en Argentina, lo que representa un crecimiento respecto a años anteriores. Sin embargo, el desafío sigue siendo ampliar ese volumen, ya que una parte importante de los residuos no logra ingresar a sistemas de reciclado. Esto está vinculado principalmente a limitaciones en la separación en origen y en la infraestructura disponible, lo que refuerza la necesidad de seguir trabajando en educación, sistemas de gestión y articulación entre los distintos actores.
-¿Cuáles son los principales cuellos de botella del sistema: infraestructura, hábitos de consumo, incentivos económicos o regulación?
-Se trata de un desafío integral que combina todos esos factores. La infraestructura es uno de los principales cuellos de botella, especialmente en lo que respecta a la recolección diferenciada y la clasificación de residuos. También la necesidad de una Ley Nacional de Responsabilidad del Productor de envases como existen en otros países de Europa y Latinoamérica como Brasil, Uruguay, Chile, entre otros. Al mismo tiempo, es clave seguir fortaleciendo hábitos de separación en origen y consumo consciente, así como generar incentivos económicos para que la industria incorpore materiales reciclados. Todo esto debe estar acompañado por marcos regulatorios claros que impulsen la transición hacia un modelo circular, algo que también forma parte del diálogo que se promueve en espacios como Bioferia.
-Se plantea cada vez más que el plástico no es un residuo sino un recurso. ¿Qué implica este cambio de paradigma en la práctica?
-Implica un cambio profundo en la forma en que producimos, usamos y gestionamos los materiales. Pasar de una lógica de “usar y tirar” a una de “transformar, no tirar” significa diseñar productos desde su origen para que puedan ser reutilizados o reciclados, y garantizar que existan sistemas que permitan su correcta recuperación. En este proceso, las certificaciones cumplen un rol clave para acompañar la circularidad y facilitar las decisiones informadas. Por ejemplo, el sello “La Manito” permite identificar productos plásticos reciclables, mientras que la certificación de contenido reciclado desarrollada junto al INTI garantiza la trazabilidad y el uso real de material reciclado en los productos. En la práctica, esto se traduce en aplicar principios de economía circular, impulsar el ecodiseño y promover el consumo con conciencia ecológica. En Bioferia, este cambio de mirada se acerca al público de forma concreta, mostrando cómo los plásticos pueden tener múltiples vidas dentro del sistema productivo.
– ¿Qué impacto tiene el reciclado de plásticos en términos de ahorro energético y reducción de emisiones?
-El reciclado de plásticos tiene un impacto concreto tanto en términos ambientales como productivos. En Argentina, en 2023 permitió evitar la emisión de más de 482.000 toneladas de CO₂, equivalente a la absorción de 23 millones de árboles. Además, reduce la necesidad de utilizar materias primas vírgenes y optimiza el consumo energético en los procesos industriales, lo que posiciona al reciclado como una herramienta clave dentro de la economía circular.
– ¿Qué rol cumplen los recuperadores urbanos dentro del sistema y cómo podría fortalecerse su integración?
-Los recuperadores urbanos son uno de los actores clave en la cadena de valor del reciclado, ya que realizan tareas como la recolección diferenciada, la clasificación y el acondicionamiento de los materiales reciclables. Su integración puede fortalecerse a través de capacitaciones, mejores condiciones de trabajo y herramientas que permitan valorizar más eficientemente los materiales. En este sentido, desde Ecoplas impulsamos programas de formación y espacios de intercambio, que también se reflejan en iniciativas de concientización como las que se desarrollan en Bioferia.
-¿En qué estado se encuentra el debate sobre la Responsabilidad Extendida del Productor (REP) en Argentina y qué podría cambiar a partir de su implementación?
-El debate sobre la Responsabilidad Extendida del Productor está en desarrollo y es clave para avanzar hacia un sistema de gestión de residuos de envase más eficiente. Esta herramienta busca que quienes ponen productos en el mercado asuman un rol activo en su gestión posconsumo. Su implementación permitiría mejorar la recolección, el reciclado y la valorización de los residuos de envases de todos los materiales, entre ellos, el plástico, además de incentivar el ecodiseño y fortalecer la economía circular en el país.
– ¿Qué tipo de regulaciones o políticas públicas resultan más efectivas para reducir el impacto de los plásticos de un solo uso?
-Las políticas más efectivas son aquellas que promueven la economía circular de manera integral. Esto incluye herramientas como la Responsabilidad Extendida del Productor, incentivos para la incorporación de material reciclado y normativas que impulsen el ecodiseño. En este marco, es clave avanzar hacia enfoques que no se limiten a la prohibición, sino que promuevan una gestión más eficiente de los materiales. Los plásticos de un solo uso cumplen funciones importantes, como garantizar la seguridad e higiene en el contacto con alimentos y evitar su desperdicio, y pueden ser reciclados para reinsertarse como materia prima. Por eso, el principal desafío es fortalecer su separación en origen, mejorar la infraestructura y acompañar con educación para el consumo consciente. El enfoque está en transformar el sistema productivo y de consumo, evitando soluciones simplistas o aisladas, y promoviendo decisiones basadas en evidencia que contemplen tanto el impacto ambiental como el desarrollo económico.
– ¿Qué acciones concretas pueden tomar los consumidores para mejorar la separación, reutilización y reciclado?
-Los consumidores tienen un rol clave en la economía circular. Acciones como separar los residuos en origen, informarse sobre cómo disponer correctamente los materiales, priorizar productos con certificaciones ambientales y adoptar hábitos de consumo con conciencia ecológica hacen una diferencia concreta. Pueden acceder a información y recursos disponibles en la web de Ecoplas, donde se ofrecen guías y contenidos educativos para entender mejor cómo gestionar los plásticos y reinsertarse con propósito en nuevos ciclos productivos. Espacios como Bioferia también contribuyen a este proceso, acercando información y herramientas prácticas que permiten a las personas incorporar estos hábitos en su vida cotidiana.
– ¿Cuáles son las innovaciones o cambios más relevantes que podrían acelerar la transición hacia una economía circular del plástico en los próximos años?
-El avance del ecodiseño, el desarrollo de tecnologías de reciclado avanzado y el crecimiento de certificaciones que aportan trazabilidad están marcando el camino hacia una mayor circularidad. A su vez, los espacios de concientización y educación, como Bioferia, cumplen un rol clave al acercar estas innovaciones al público y promover un cambio cultural necesario para acompañar esta transición hacia modelos más sostenibles.



