Viking Libra: el primer crucero a hidrógeno avanza hacia una nueva era sin emisiones

Viking Libra: el primer crucero a hidrógeno avanza hacia una nueva era sin emisiones

La industria marítima suma un nuevo hito con el avance de un buque diseñado para operar sin emisiones, impulsado por hidrógeno y tecnologías limpias. La iniciativa refleja el giro global hacia combustibles alternativos en el transporte marítimo y anticipa cambios estructurales en el sector de cruceros.

El proyecto del Viking Libra, considerado el primer crucero del mundo con propulsión basada en hidrógeno, dio un avance decisivo tras su botadura en el astillero de Ancona, en Italia. Este hito marca el ingreso del buque en la etapa final de construcción, que incluye la finalización estructural y el acondicionamiento interior.

La botadura es una instancia central en la construcción naval: implica la inundación del dique seco para permitir que el casco flote por primera vez. A partir de este momento, comienzan las tareas finales antes de su entrega, prevista para fines de este año.

Desarrollado por Fincantieri y operado por la naviera Viking, el Viking Libra se proyecta como un buque de última generación con cero emisiones operativas. Sus dimensiones lo ubican dentro del segmento medio-alto del mercado de cruceros: contará con un tonelaje bruto cercano a las 54.300 toneladas, una eslora de 239 metros y capacidad para 998 pasajeros distribuidos en 499 camarotes.

Hidrógeno y pilas de combustible: la base tecnológica

El elemento distintivo del Viking Libra es su sistema de propulsión, que incorpora hidrógeno licuado y pilas de combustible como eje central. Esta combinación permite generar energía a bordo sin emisiones contaminantes directas, posicionando al buque como una referencia en la transición energética del transporte marítimo.

Según la información difundida por la empresa constructora, el sistema funcionará de manera parcial con hidrógeno, integrando distintas soluciones tecnológicas para optimizar la eficiencia y garantizar la operatividad del barco en distintas condiciones.

Este enfoque responde a una tendencia creciente en la industria naval: reducir la dependencia de combustibles fósiles mediante la incorporación de energías limpias. En el caso del hidrógeno, su principal ventaja radica en que, al ser utilizado en pilas de combustible, solo genera vapor de agua como subproducto.

En este contexto, desde la compañía destacan el proceso de evolución en el diseño de sus embarcaciones. «La botadura del Viking Libra supone otro hito para Viking y para nuestra cooperación continuada con Fincantieri«, afirmó Torstein Hagen, presidente y consejero delegado de Viking para Euronews.

En la misma línea, el ejecutivo subrayó la estrategia ambiental de la empresa: «Desde el principio, nuestro enfoque en el diseño de barcos se ha centrado en reducir el consumo de combustible, y el Viking Libra es hasta ahora nuestro buque más respetuoso con el medioambiente».

Una tendencia global hacia la descarbonización del transporte marítimo

El desarrollo del Viking Libra no es un caso aislado, sino parte de un proceso más amplio dentro de la industria de cruceros, que busca reducir su huella ambiental frente a regulaciones cada vez más exigentes y una creciente presión por parte de los mercados.

En este escenario, diversas navieras avanzan en alternativas tecnológicas que combinan eficiencia operativa con reducción de emisiones. Un ejemplo es el MS Richard With, que recientemente completó un viaje considerado climáticamente neutro a lo largo de más de 8.000 kilómetros por la costa de Noruega. Este buque utiliza biocombustibles producidos a partir de residuos, como grasas y aceites de cocina.

Otra experiencia relevante es la de Havila Voyages, que también inició operaciones en rutas noruegas con un barco diseñado para reducir en más del 90% las emisiones de gases de efecto invernadero respecto a combustibles tradicionales. En este caso, la solución tecnológica combina baterías con biogás licuado.

Estas iniciativas reflejan la diversidad de caminos que está explorando el sector marítimo para avanzar hacia la descarbonización. Mientras algunos proyectos priorizan biocombustibles o electrificación parcial, otros, como el Viking Libra, apuestan al hidrógeno como vector energético de largo plazo.