
Camiones a GNC: Scania apunta a más infraestructura para acelerar su expansión
El transporte pesado avanza hacia una mayor incorporación del gas natural como alternativa al gasoil, impulsado por menores costos operativos y una red de abastecimiento en crecimiento. Para Scania, el próximo desafío será ampliar los corredores y servicios necesarios para acompañar el aumento de la flota.
La incorporación de camiones propulsados a GNC empieza a modificar las decisiones de las empresas de transporte en Argentina. Para Scania, el cambio ya no se limita a compañías que buscan probar una tecnología diferente, sino que comienza a reflejarse en compras de varias unidades y en una mayor participación de los dadores de carga.
Lucas Woinilowicz, gerente de Desarrollo de Negocios de Scania Argentina, destacó esta evolución durante Expotransporte, donde la compañía presentó distintas alternativas de movilidad y celebró sus 50 años de presencia ininterrumpida en el país. Entre las unidades exhibidas estuvo un camión a GNC para operaciones de transporte pesado, además de un modelo edición aniversario con motor de 550 CV y cabina S.
Scania comenzó a desarrollar su oferta de camiones a gas en 2018 y, desde entonces, registra una mayor aceptación entre los operadores. El comportamiento de los compradores es una de las señales más claras: las empresas que inicialmente incorporaban un vehículo para evaluar su desempeño ahora aumentan el tamaño de sus flotas.
“Hoy ya estamos viendo que las empresas compran de a 4, de a 5, de a 10, de a 15”, expresó Woinilowicz.
A este proceso se suma una demanda que llega desde los propios dadores de carga. Algunas compañías ya solicitan a sus transportistas avanzar hacia unidades a gas natural, un factor que puede acelerar la renovación de vehículos y ampliar la demanda de infraestructura específica.
El ahorro operativo como principal argumento
Para Scania, la economía de operación continúa siendo el principal incentivo para incorporar esta tecnología. Un camión a GNC puede alcanzar una reducción de entre 35% y 40% en sus costos operativos, principalmente por la diferencia entre el precio del gas natural y el gasoil.
La ecuación debe contemplar que las unidades a gas pueden tener un costo inicial superior y otros gastos asociados. Sin embargo, el ahorro en combustible permite compensar parte de esa diferencia durante la vida útil del vehículo. Otro elemento favorable es que estos camiones no requieren urea para su funcionamiento.
La compañía considera además que el gas natural tendrá un rol relevante durante el proceso de transición energética del transporte pesado. La electrificación aparece como horizonte de largo plazo, pero las limitaciones actuales de infraestructura y autonomía hacen que el GNC pueda ocupar una etapa intermedia.
“Entendemos que es un combustible de transición hacia la electrificación que va a llegar, pero estamos hablando de 10, 15 o 20 años para que sea masiva”, señaló Woinilowicz.
La disponibilidad del recurso dentro de la matriz energética argentina constituye, además, una ventaja para desarrollar esta alternativa.
Más estaciones para acompañar a los camiones
El crecimiento de la flota a gas plantea un desafío paralelo: ampliar la infraestructura de abastecimiento. En este punto, Scania observa una evolución significativa en los últimos años.
“Si miro la foto, voy a decir que falta infraestructura. Si miro la película, voy a decir que estamos en el buen camino”, resumió el ejecutivo.
En 2020, según los datos aportados por la compañía, Argentina contaba apenas con uno o dos surtidores de alto caudal destinados a camiones. Actualmente existen más de 300 y también se multiplicaron las estaciones preparadas para recibir unidades de transporte pesado.
El desarrollo se observa especialmente en corredores vinculados con Vaca Muerta y en el eje NOA-Cuyo. Las inversiones ya no se concentran únicamente en los equipos de carga: las estaciones incorporan playas adecuadas para camiones, vestuarios y servicios destinados a conductores que permanecen durante períodos prolongados en ruta.
El cambio regulatorio en materia de pesos y dimensiones también puede impulsar el proceso. La normativa permite a los camiones propulsados a gas sumar 2.000 kilos de carga bruta total y un metro de longitud.
“El decreto contribuye a fomentar el crecimiento de la flota de camiones. Cuanto más camiones haya en la ruta, eso va a generar que haya más infraestructura”, sostuvo Woinilowicz.
El biometano aparece como próximo paso
Dentro de la estrategia de descarbonización, Scania también identifica al biometano como una alternativa de evolución para los vehículos a gas. Un camión diseñado para GNC puede utilizar este combustible sin modificaciones y alcanzar reducciones de emisiones de CO₂ cercanas al 95%.
La transición, además, puede realizarse de manera progresiva, incrementando la proporción de biometano hasta alcanzar una utilización completa. La infraestructura existente también podría aprovecharse, ya que el combustible puede ser despachado mediante los mismos compresores y surtidores utilizados para GNC.
La eficiencia del transporte, sin embargo, no dependerá exclusivamente de la energía utilizada. La telemetría, la conectividad y el mantenimiento predictivo también pueden reducir costos y mejorar el rendimiento de las flotas.
En ese escenario, las estaciones de servicio tendrán una función cada vez más amplia. Para Scania, su papel incluye atender las necesidades de los conductores durante sus recorridos, además de garantizar el abastecimiento.
“Las personas pasan, duermen, se bañan, almuerzan, cenan y comparten comidas”, señaló Woinilowicz.
El crecimiento de los camiones a gas, la expansión de la infraestructura y la evolución de los servicios para el transporte pesado forman, así, parte de un mismo proceso. “Cuanto más ellos crezcan, más vamos a crecer nosotros y más el transporte”, concluyó Woinilowicz.

