Cómo el cuidado de la ropa se convirtió en una pieza clave para reducir el impacto ambiental

Cómo el cuidado de la ropa se convirtió en una pieza clave para reducir el impacto ambiental

Mientras crece la preocupación por los residuos generados por el sector y la demanda de productos más sustentables, fabricantes y consumidores ponen cada vez más atención en estrategias que permitan prolongar el uso de las prendas y disminuir el consumo de recursos asociados a su producción.

La industria textil enfrenta un desafío cada vez mayor en materia de sustentabilidad. De acuerdo con datos de las Naciones Unidas, el sector genera alrededor de 92 millones de toneladas de residuos al año en todo el mundo y figura entre las actividades con mayor aporte a las emisiones globales de dióxido de carbono. En paralelo, la expansión del fenómeno de la moda rápida impulsó un fuerte crecimiento de la producción de prendas durante las últimas décadas, al mismo tiempo que redujo su tiempo de uso.

Frente a este escenario, especialistas y empresas comenzaron a poner el foco en un aspecto que suele recibir menos atención que el reciclaje o la disposición final de los residuos: extender la vida útil de la ropa. Diversos estudios sostienen que una mayor duración de las prendas podría tener un impacto significativo en la reducción de emisiones y en el aprovechamiento más eficiente de los recursos utilizados durante los procesos de fabricación.

Consumidores más atentos a la sustentabilidad

La preocupación por el impacto ambiental también está modificando los hábitos de consumo en distintos mercados, especialmente en América Latina. Cada vez más personas buscan prendas elaboradas con materiales de origen natural o producidas bajo criterios de economía circular, además de productos para el cuidado del hogar que incorporen atributos vinculados a la sustentabilidad.

En esa línea, una encuesta realizada por BASF sobre hábitos de lavado en América Latina durante 2025 mostró que los consumidores esperan que las marcas de detergentes mejoren la remoción de manchas, reduzcan su impacto ambiental y mantengan un buen desempeño incluso en lavados con agua fría.

La tendencia también se refleja en la evolución tecnológica de los electrodomésticos. Los nuevos lavarropas incorporan programas de menor duración y ciclos que funcionan a bajas temperaturas, lo que permite reducir el consumo de agua y energía. Al mismo tiempo, los fabricantes de detergentes desarrollan formulaciones adaptadas a estas condiciones sin resignar eficacia en la limpieza.

“Cuando se habla de la industria textil, la conversación suele centrarse en el destino de la ropa una vez que se desecha. Sin embargo, uno de los impactos más relevantes ocurre antes: lograr que las prendas se usen por más tiempo. Extender su vida útil no solo reduce la presión sobre los sistemas de gestión de residuos, sino que también contribuye a un uso más eficiente de los recursos involucrados en su fabricación”, explica Erendira Viridiana López, Head de Marketing de Cuidado del Hogar y Limpieza Industrial e Institucional de BASF para América Latina.

El rol de las enzimas en el cuidado de las prendas

Uno de los desarrollos que ganó protagonismo dentro de la industria del cuidado del hogar es el uso de enzimas en detergentes y jabones para ropa. Estos compuestos permiten mejorar la eliminación de manchas difíciles y, al mismo tiempo, ayudan a conservar el aspecto original de los tejidos durante más tiempo.

Las enzimas son proteínas capaces de acelerar reacciones químicas específicas y poseen la ventaja de ser naturalmente biodegradables. Gracias a sus características, pueden actuar repetidamente sobre distintos tipos de suciedad sin perder efectividad.

Existen diferentes categorías según el tipo de mancha que combaten. Las proteasas actúan sobre residuos de origen proteico, como sangre o sudor; las lipasas ayudan a remover grasas y aceites; las amilasas degradan restos de almidón; las mananasas eliminan manchas generadas por espesantes y gomas; mientras que las celulasas contribuyen a reducir la formación de pelotitas o pilling en telas de algodón.

Además de mejorar la limpieza, estas tecnologías permiten obtener buenos resultados incluso en ciclos cortos y con agua fría, una combinación que favorece el ahorro energético y reduce el impacto ambiental asociado al lavado frecuente de la ropa.

“Las enzimas se han convertido en un componente central de los jabones para la ropa, un elemento básico esperado por los consumidores, más que un extra o bonus track. Por eso, las empresas que adapten más rápido sus formulaciones e incluyan enzimas, serán las más exitosas, ya que las enzimas son la solución perfecta para esta demanda porque ofrecen una combinación entre rendimiento, eficacia y cuidado del planeta”, amplía la ejecutiva.

Una industria que apuesta por nuevas soluciones

La incorporación de tecnologías enzimáticas será uno de los ejes de la conferencia Cleaning Products Latin America, que se realizará los próximos 17 y 18 de junio en Buenos Aires y reunirá a fabricantes de productos de limpieza, proveedores de insumos, empresas de tecnología, consultoras y especialistas en sustentabilidad de toda la región.

En ese contexto, BASF presentará su línea Lavergy®, compuesta por distintas soluciones diseñadas para mejorar el desempeño de los detergentes y favorecer procesos de lavado más eficientes. El portafolio incluye desarrollos orientados a la eliminación de manchas específicas, la preservación del color de las prendas y la reducción del desgaste visible de los tejidos.

“Estas soluciones de BASF combinan lo mejor de dos mundos, la química y las enzimas, para ofrecer ingredientes sustentables y de alto rendimiento, que cumplen y superan las exigencias del mercado y, al mismo tiempo, satisfacen las demandas más conscientes de los consumidores de Argentina y toda América Latina”, concluye López.