
NESTLÉ impulsa acciones para reducir la pérdida y el desperdicio de alimentos
La compañía participa de una iniciativa que reúne a empresas, organismos públicos y organizaciones sociales para abordar uno de los principales desafíos de los sistemas alimentarios. El trabajo incluye herramientas de gestión, recuperación de productos y campañas destinadas a promover un mejor aprovechamiento de los recursos.
Cada 29 de septiembre se conmemora el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, una fecha que busca poner el foco en uno de los desafíos que atraviesan a los sistemas alimentarios. El problema no se limita a los productos que terminan descartados: también implica desaprovechar agua, suelo, energía y otros recursos utilizados durante su producción.
En este contexto, empresas, organismos públicos y organizaciones de la sociedad civil impulsan iniciativas para reducir las pérdidas a lo largo de la cadena de valor. En Argentina, una de ellas es Valoremos los Alimentos, una plataforma colaborativa de la que forma parte NESTLÉ® desde sus comienzos.
Un problema que excede al alimento descartado
La dimensión del fenómeno se observa en las distintas etapas por las que atraviesan los productos antes de llegar al consumidor. A nivel mundial, alrededor del 13% de los alimentos se pierde entre la etapa posterior a la cosecha y el comercio minorista, mientras que otra proporción relevante se desperdicia una vez que está disponible para los consumidores.
La consecuencia no es únicamente económica. Cada alimento que se pierde representa también recursos naturales y productivos que fueron utilizados sin que ese producto cumpla finalmente su propósito dentro del sistema alimentario.
La reducción de estas pérdidas puede contribuir a mejorar la productividad, fortalecer la seguridad alimentaria y hacer un uso más eficiente de los recursos. Por ese motivo, el abordaje del problema involucra tanto a productores y empresas como a distribuidores, comercios, consumidores y organizaciones sociales.
En Argentina, Valoremos los Alimentos reúne a diferentes actores para promover buenas prácticas, generar conciencia y desarrollar herramientas que permitan avanzar sobre las causas y consecuencias de esta problemática.
Trazabilidad y gestión de los descartes
Dentro de ese marco, NESTLÉ® desarrolla distintas iniciativas vinculadas con la gestión de las pérdidas de alimentos y bebidas. Entre ellas se encuentra la elaboración de tableros de información para identificar y monitorear mermas, con el objetivo de detectar oportunidades de reducción.
La compañía también trabaja sobre los descartes asociados al vencimiento y en la incorporación de herramientas de trazabilidad. A estas acciones se suman campañas de sensibilización dirigidas a consumidores y otros actores considerados relevantes dentro de la cadena.
Otro de los ejes se encuentra en los procesos industriales. La empresa señala que trabaja en la optimización de sus operaciones para mejorar el aprovechamiento de las materias primas y reducir las pérdidas durante la elaboración. Este enfoque forma parte de su objetivo de avanzar hacia sitios productivos con cero residuos enviados a relleno sanitario.
“La pérdida y el desperdicio de alimentos es un desafío que requiere una mirada compartida y el compromiso de distintos actores de la cadena de valor. Formar parte de Valoremos los Alimentos nos permite acompañar un espacio de articulación que busca poner esta problemática en agenda y generar mayor conciencia sobre la importancia de aprovechar mejor los alimentos y los recursos involucrados en su producción”, señaló Verónica Rosales, directora de Comunicaciones y Asuntos Públicos de NESTLÉ® Argentina, Uruguay y Paraguay.
Recuperar alimentos para extender su valor
La recuperación de productos aptos para el consumo constituye otra de las vías para evitar que alimentos que ya no pueden comercializarse terminen como residuos. En este campo, NESTLÉ® trabaja junto con el Banco de Alimentos para facilitar la redistribución de productos y destinarlos a comunidades que los necesitan.
El mecanismo permite extender el valor social de alimentos que, por diferentes motivos, quedan fuera de los canales comerciales, pero conservan condiciones adecuadas para ser consumidos. De esta manera, la estrategia combina reducción del desperdicio con una dimensión vinculada a la seguridad alimentaria.
Las acciones de comunicación que las organizaciones participantes desarrollan cada 29 de septiembre buscan, precisamente, instalar el tema y promover una mirada integral. La premisa es que la reducción de las pérdidas requiere intervenciones coordinadas y sostenidas a lo largo de toda la cadena.
La problemática también está incluida dentro de la Agenda 2030 de Naciones Unidas. El Objetivo de Desarrollo Sostenible 12 establece, en su meta 12.3, la necesidad de reducir a la mitad el desperdicio de alimentos per cápita en los niveles minorista y de consumo para 2030, además de disminuir las pérdidas registradas en las cadenas de producción y suministro.

